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EL DESNUDO EN EL ARTE: ERIC FISCHL


[Biluztasuna Eric Fischl-en artean dakarkigute Soy Nudista aldizkarikoek...]


EL DESNUDO EN EL ARTE: ERIC FISCHL

¿Una visión naturista?

TEXTO DE MIGUELDESNUDO
Oleo de mujer con niño en la playa
De la misma generación americana que David Ligare, pero con un realismo completamente diferente tenemos aERIC FISCHL(1948, New York City, USA). Su obra figurativa se inicia a finales de los años setenta y principio de los ochenta con una obra de fuerte carácter expresionista donde aborda diversos aspectos de la sexualidad humana.
Realmente, ¿es la sexualidad el polo sobre el que gravita la obra de Eric Fischl? Independientemente de las consideraciones de un artista sobre su obra, ésta desde su producción adquiere un carácter independiente y puede incorporar elementos e interpretaciones nunca soñadas por su creador.
A mí me interesa, particularmente, la obra conocida como el “Proyecto Krefeld” en la que, por encargo de este museo alemán Fischl tomó fotos a una pareja de actores contratados que convivieron, durante la primavera de 2002, en una casa habilitada al efecto. Estas fotografías sirvieron como punto de partida para unos cuadros, fuertemente luminosos, con influencias claras de Hockey, por ejemplo.
Pareja desnuda en el baño, ella en la ducha y el afeitándose
Pareja desnuda en el salón, el recostado y ella con fruta
Pareja desnuda durmiendo en la cama
Pareja desnuda en el baño, ella enjabonándose en la ducha y el cepillándose los dientes
Todas estas obras están impregnadas de ese aire doméstico, pacífico, en el que el cuerpo no constituye un elemento de atracción sexual sino un elemento de identidad personal. Por ello me parecen obras plenamente “naturistas”.
Cortando el cesped al lado del coche
Pienso que esta visión es válida para esta serie de pinturas en la playa
Un hombre desnudo tomando un trago en la playa
Mujer desnuda recostada en la playa y hombres con bañador de fondo
Mujer desnuda en la playa
Dos mujeres y una niña desnudas en la playa con pelota de playa al fondo
Pareja nudista en la playa
Grupo de nudistas en la cubierta de un pequeño velero con perro
Mujer nudista en la playa hablando con un hombre con bañador
“Unos cinco años después de dejar la escuela empecé a necesitar un contenido distinto para mi pintura. Era un contenido que la pintura abstracta no me daba, porque no encontraba un público para mi obra. El único público que la entendía era muy limitado, sólo artistas e historiadores del arte. Era un lenguaje privado. Yo quería un lenguaje más popular que alcanzara a mayor cantidad de gente. La pintura fue siempre una forma de visualizar cosas que se podían pensar o sentir, pero no necesariamente ver. Y el pintor lo imaginaba y lo hacía visible: así es el cielo, así es el mundo. Ahora hay tantas maneras mucho más inmediatas y que representan el mundo al detalle. ¿Qué le queda a la pintura? Las imágenes que el pensamiento mejora. Gran parte del trabajo de artistas de mi generación en Nueva York consistía en demostrar que la pintura había muerto, y hacían pintura muerta. Decían: el arte es insignificante. Y se hicieron artistas famosos de arte insignificante. Yo siempre creí en el arte con significado”

EL DESNUDO EN EL ARTE: ERIC FISCHL

El desnudo en el arte: Eric Fischl ¿Una visión naturista? Texto de migueldesnudo De la misma generación americana que David Ligare, pero con un realismo completamente diferente tenemos a Eric Fischl (1948, New York City, USA). Su obra figurativa se inicia a finales de los años setenta y principio de los ochenta con una obra […]

El arte es Basura: Apostillas contra toda la cultura, en especial la libre

El arte es Basura: Apostillas contra toda la cultura, en especial la libre 

Para los diggers que todavía habitan en nuestros corazones.
Es tiempo que entendamos que tenemos que reivindicar el delito. Somos delincuentes. Eso es lo que hacemos: piratear, robar, traficar. Somos ladrones, criminales. Simple, reconociendo este hecho es que podremos escapar más rápidamente, escondernos mejor, no ser identificadas, continuar con nuestra labor. Somos las grietas, ocupamos y ensanchamos las fisuras de este sistema que nos vende la ilusión de que es orgánico, de que constituye una barrera indemne, infranqueable. Es mentira. Toda pared puede ser agrietada. ¿Cómo hacer?
El ejercicio de los derechos jamás beneficiará a quienes desean quebrar las lógicas del sistema. Los derechos son los propios sustentáculos de este sistema. El tiempo de los artistas, y del arte político ha dejado ya una estela tras de sí. Crear (el acto creativo) y su identidad privilegiada aparentemente meritocrática forma parte de una construcción socio-política-cultural a la cual los delincuentes nos oponemos. No nos interesa el reconocimiento dentro de esta lógica, sino el intercambio que atente contra esta construcción.
Si nada sale de la nada, como creía Leibniz, si los elementos ya están dados de ante mano, como creía el primer formalismo ruso, entonces nuestro único mérito “creativo” es recombinar elementos y hacerlos circular, es decir la puesta en común. No se trata de realizarlo en un sistema político ajeno al cuerpo, sino en aprovecharse de los fallos de este sistema para provocar microprocesos revolucionarios que posibiliten nuevas sublevaciones y procesos de singularización. Para esto tomaremos las armas que nos sirvan. Robaremos sus dispositivos de subjetivación para luego fugarnos.
El arte, el artista, se alimenta de una promesa sistémica. Muchas veces su pago siquiera es material, muchas veces adopta formas de coerción más intrincadas: prestigio, se le llama a esa brutal mentira de reterritorialización de la propiedad privada que el joven artista encarna cuando habla de “culto”. Aquello a lo que llamamos arte político pega como acto de consolación ciudadanista. Desmaterialización de la culpa. Civilidad antipolítica. La política en tanto pipa de Magritte. Pseudocompromiso sacrificial. Los dispositivos estéticos realmente incumbidos del terrorismo inmediato no necesitan la incorporarse a esta categoría. El arte es el efecto colindante del museo-mercado. Aquellos que chillan por un arte independiente, por un arte político, por un arte sin fines de lucro, no son lo suficientemente talentosos para lograr ingresar al capitalismo. El único arte revolucionario es el no-arte.
Hay una razón que no aceptaremos; hay una apariencia de sabiduría que nos horroriza; hay una petición de acuerdo y conciliación que no escucharemos. Hemos sido reducidos a esa franqueza que no tolera la complicidad.
Blanchot
Los situacionistas definían al proletariado de una manera profundamente inventiva; proletario es todo aquél que ha perdido el control de sus operaciones vitales y que lo sabe. En esa fisura es donde asentaban la posibilidad de una nueva radicalidad.
El trabajo es la fuente de casi toda la miseria en el mundo. Casi todos los males que puedas mencionar provienen del trabajo, o de vivir en un mundo diseñado para el trabajo. Para dejar de sufrir, tenemos que dejar de trabajar. El artista, aquel que quiere vivir del arte, aquel que quiere trabajar de lo que le gusta no puede quebrar las lógicas de la política del capitalismo tardío: vivir del trabajo, trabajar dignamente. Su esquema perceptivo del gusto es la propia construcción que neutraliza su subjetividad en este campo de batalla.
Aun hay envidia, estupidez, el deseo de ser alguien, de ser reconocido, la necesidad de valer algo y, peor aun, la necesidad de autoridad. Son las ruinas que el viejo mundo ha dejado en nosotros y que todavía no hemos abandonado. Los conceptos suelen encerrar praxis vitales, formas de vida, estados de excepción, alianzas y estrategias factibles, llamamientos para encontrarnos en el medio de la niebla, modos de acción directa, atentados contra el orden como lo conocemos. Los conceptos no nacen solos pero, como las crías humanas, tampoco pertenecen a quienes las alumbran, sino al devenir de las ideas, a las ecologías que las han parido, a los gestos que transmiten, y sobre cualquier a cuerpo que desee usarlos para conspirar contra lo establecido. Los conceptos son ontológicamente libres. La tierra y los conceptos “pertenecen” a quienes la habitan y la trabajan. Si es que algo son, es ser un modo de acción.
“Los conceptos no son generalidades que se encuentran en el espíritu de la época. Al contrario, son singularidades que reaccionan frente a los flujos ordinarios de pensamiento (…) Un concepto es algo que posee una fuerza crítica, política y de libertad.”
Deleuze
Se trata de un nueva máquina de guerra, poderosa y potente: arma eficiente que cuenta con manifiesta potencia de destrucción y creación propia de las bestias mitológicas. Es el fruto desviado, el vástago inconfeso, del cruce de una noche de juerga entre el accionismo vienés y la postpornografía. Este concepto como tal no tiene dueña, porque una potencia de esta magnitud debe poder ser invocada por cualquier cuerpo que se disponga a pelear contra el Imperio en términos de magia y sexo. Debe poder ser usado por todos.
“Si el intercambio es el criterio de la generalidad, el robo y la donación son los de la repetición. Existe por tanto una diferencia económica entre ambos”
Deleuze
Esto significa la diferencia entre quien se va a la guerra y quien quiere vivir del arte. ¡Estamos en guerra! ¿dónde armarás tu trinchera? ¿Cómo armarás tu barricada? ¿Cómo funcionan tus armas? ¿Quiénes tus aliados en combate? ¿A que tipo de afectividad entregarás tu vida? ¿De qué afectos todavía seremos capaces? Nadie sabe lo que el cuerpo puede. No hay lugar para lectores, espectadores o consumidores de arte en un tiempo en el que todo cuerpo tiene que tomar posición y actuar.
Ludditas Sexxxuales
[ Cogido de la web de la revista Nada aldizkariaren webgunetik hartua]

PARA LEER A LOS CLÁSICOS (II)

PARA LEER A LOS CLÁSICOS (II)


Culto es quien crea cultura, no quien la consume. Saber es saber crear, no saber repetir.
        
Producir cultura es el resultado de cavilar, de observar, de comprometerse en quehaceres transformadores, también de leer de manera apropiada. Los clásicos enseñan a pensar, incluso a pensar contra ellos, asunto en que reside lo mejor de su grandeza. Ser una persona culta es promover en sí mismo el hábito de reflexionar día a día, retirándose regularmente al interior del yo para, desde allí, desde el ensimismamiento y el silencio, comprender el mundo y las cosas, y comprenderse.
        
Quien reflexiona es creador de cultura. Quien lee a los clásicos pero no piensa por sí mismo es sólo un erudito. Repetir lo que otros dicen no es pensar. La sabiduría se expresa en los actos -particularmente en los más decisivos- de la vida, y es en ellos donde manifiesta si es tal y en qué medida. Sabio es quien ofrece respuestas, remedios, procedimientos y actuaciones suficientemente apropiadas a los asuntos cenitales de la existencia.
        
El acto de creación, en tanto que experiencia esencialmente individual que acaece en el interior del yo, forma parte de lo nuclear de la cultura de Occidente. Si los clásicos nos adiestran en pensar es que realmente son eso, clásicos, pero si sólo nos traspasan saberes, o pseudo-saberes, se quedan en transmisores, o peor, en adoctrinadores. Platón fue el gran adoctrinador, porque se tuvo por “Maestro” mientras el resto de los seres humanos debían quedar como sus discípulos. Por eso no es, recapacitando con el necesario rigor, un clásico. Quería tener poder, no expandir la sabiduría y, sobre todo, anhelaba impedir la formación de personalidades culturalmente construidas, esto es, autónomas, inteligentes y poderosas, para que no se enfrentasen a su tiranía múltiple.
        
La quintaesencia de la sabiduría reside en el logro por hábito de sabiduría día tras día. Alcanzar verdadero saber no es recibirlo de fuera sino crearlo, más exactamente, recrearlo, en el interior del yo.
        
Los autores clásicos están bipartidos y su obra es asimismo dual, bipartida, una mezcla de valioso y menos valioso, de aciertos y desaciertos. No son profetas de una fe pretendidamente omnisciente sino seres humanos corrientes. Deben ser leídos con una compleja combinación de entusiasmo y escepticismo, corrigiendo sus deslices y pifias cuando proceda. Al hacerlo hay que considerar las condiciones actuales, usando sus enseñanzas como inspiración para enfocar los grandes asuntos de nuestro tiempo y como metodología para construirnos como sujetos preparados para la reflexión, para la verdad, para el esfuerzo, para la valentía, para el combate, para la virtud, para la fraternidad, para la revolución.
        
En la obra de los clásicos hay una contradicción entre su vinculación a las condiciones concretas de la época, en su vertiente negativa (militarismo, estatismo, régimen esclavista, patriarcado, etc.), y el meollo positivo y útil de sus contenidos, que sirve para negar de manera superadora el componente oscuro de su mundo. Por eso pueden leerse de dos modos, para conservar aquello que es opresivo y devastador de lo humano o para establecer las condiciones reflexivas y emocionales de la acción emancipadora. Aquí se propone esta segunda lectura.
        
Saber es ser capaz de ofrecer respuestas reflexionadas y actuantes a cada situación concreta real. Si leemos a los clásicos es en primer lugar para adquirir esa sapiencia, no para corear sus argumentos. Cultura es vida vivida, sujetos que se hacen, pensamiento creador, afecto convivencial, energía psíquica y potencia combatiente. El academicismo no es cultura, o es, en el mejor de los casos, su forma inferior y degradada.
        
La cultura clásica de Occidente, en su lado positivo, es una vivencia consciente de la libertad (finita y condicional por convicción interior, para que no se degrade a omnilibertad), de la autonomía construida desde el yo. Libertad no es sólo ni principalmente ausencia de coacción exterior sino autocreación del sujeto como individualidad apta, en consecuencia, capaz de hacer aquello que se proponga, lo que escoja en uso del libre albedrío y conforme a criterios de responsabilidad, convivencia, magnanimidad y moralidad. Esa libertad para obrar proviene de la previa adquisición de la libertad interior y de realizar la tarea de autoconstruirse.
Quien resulta ser capaz, quien vale y es apto, quien se hace sujeto de virtud, es libre. Aquel que para nada sirve y de nada es capaz carece de libertad del modo más absoluto. Los seres metódicamente nadificados de la hora presente, construidos desde fuera en la forma de criaturas cada vez más heterónomas, incultas, vacías, infructuosas, cobardes y dependientes, por el Estado en su variante más letal, de Estado de bienestar, son los más oprimidos de la historia, los esclavos perfectos.
        
Los autores clásicos enseñan mucho más que argumentos y razonamientos. El intelectualismo viene de que en la primera fase de su decadencia la formación social europea occidental escoge, con la escolástica, a Aristóteles, el filósofo parlanchín por excelencia, como supuesto maestro de sabiduría, lo que luego continúa el racionalismo, el cientifismo y los demás ismos mutiladores, hasta hoy. La verdadera cultura construye no sólo el intelecto sino el carácter, proporciona virtudes morales y convivenciales además de intelectuales.

Ahí están los filósofos cínicos enseñando a forjar la voluntad, a desdeñar la pereza, el hedonismo y la cobardía, a hacer de la vida una sucesión de actos de esfuerzo, severidad y valentía. Mientras, Longino muestra lo excelente de la grandeza de espíritu, la belleza y la sublimidad, de la pasión y la emoción. Plutarco nos hace sujetos de virtud, apropiados para combatir el mal, la opresión y los fanatismos, individuos sólidos y rotundos, buenos para afrontar avatares y tempestades. Cicerón estimula a la juventud a construirse desde los deberes, desde la entrega, desde la grandeza, desde la épica. Persio invita a atrevernos a estudiar el lado negativo de nuestra personalidad, para mejorarnos y progresar por el camino de la virtud.
El cristianismo proporciona la cosmovisión del amor, y el ideal de una sociedad del amor, asunto mucho más fundamental, complejo y también dramático de lo que parece. Nos llama a transitar desde el ego al yo, un acto liberador de una potencia incalculable en la esfera de lo personal e íntimo, pues equivale a emanciparnos de nosotros mismos, a renunciar a oprimirnos, dañarnos y mutilarnos. A aprender a respetarnos y a construirnos con fines magnánimos, transcendentes y combatientes. A amar el amor.
Juvenal, aunque en alguna cuestión resulta censurable, aporta un elevado ideal de auto-edificación de la persona al argüir que el mayor desacierto es “preferir la existencia al deshonor y, por vivir, perder la razón de la propia vida”.
(Continuará)
[Félix Rodrigo Mora idazlearen testua, http://esfuerzoyservicio.blogspot.com, http://felixrodrigomora.net ]

Exposición de Arte Degenerado


Exposición de Arte Degenerado (Antología)
ENTARTETE KÜNST
"Lo que están viendo son los productos enfermos de la locura, la impertinencia y la falta de talento. Necesitaría varios trenes de carga para limpiar nuestras galerías de esta basura." (Adolf Ziegler, Cámara de Cultura del Tercer Reich, Münich 1937).

1907 Kokoschka
Viejo señor (1907) - Oskar Kokoschka
1910 Nolde
Cristo y los niños (1910) - Emil Nolde
1911-1912 Chagall
Invierno (1912) - Marc Chagall

1912 Chagall
Rabino (1912) - Marc Chagall
1912 Marc
Dos gatos azul y amarillo (1912) - Franz Marc
1912 Meidner
Autorretrato (1912) - Ludwig Meidner

1912 Nolde
Desnudos y eunucos: El guardia del harén (1912) - Emil Nolde
1913-1914 Kirchner
Escena de la calle 19 (1913-1914) -  Ernst Ludwig Kirchner
1913 Kirchner
Desnudo peinándose (1913) - Ernst Ludwig Kirchner

1913 Nolde
Mulata (1913) - Emil Nolde
1914 Kirchner
Retrato de Oskar Schlemmer (1914) - Ernst Ludwig Kirchner
1915 Kirchner
Autorretrato, soldado y puta (1915) - Ernst Ludwig Kirchner

1916-1917 Grosz
Vista sobre el gran panorama - (1916-1917) George Grosz
1916-1917 Kokoschka
Los emigrantes (1916-1917) Oskar Kokoschka
1917-1918 Kokoschka
Los amigos (1917-1918) Oskar Kokoschka

1917 Beckmann
Autorretrato con bufanda roja (1917) - Max Beckmann
1919-1920 Katz
Retrato de hombre en rojo (1919-1920) Hanns Katz
1919 Menscen
Hombres durmiendo (1919) - Schafende Menscen

1920 Kirchner
Enfermo en la noche (1920) - Ernst Ludwig Kirchner
1920 Mueller
Amante, pareja (1920) - Otto Mueller
1921 Rohlfs
Elías alimentado por los cuervos (1921) - Christian Rohlfs

1922 Schmidt-Rottluff
Tulipanes a la ventana (1922) - Karl Schmidt-Rottluff
1923 Corinth
Retrato del pintor Bernt Grönvold (1923) - Lovis Corinth
1924 Klee
El pescador (1924) - Paul Klee

1925 Adler
Cléron, el criador de gatos (1925) - Jankel Adler
1925 Corinth
Ecce Homo (1925) - Lovis Corinth
1925 Kokoschka
Monte-Carlo (1925) - Oskar Kokoschka

1925 Schlemmer
Escalera de mujeres (1925) - Oscar Schlemmer
1925 Schlemmer
Cuatro figuras en una pieza (1925) - Oscar Schlemmer
1926 Hofer
Deux amis - Dos amigos (1926) - Karl Hofer

1928 Dix
Retrato de Franz Radziwill (1928) - Otto Dix
1930 Beckmann
Mardi gras parisino (1930) - Max Beckmann
1930 Mueller
Mujer gitana (1930) - Otto Mueller