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¿VERDE Y DIGITAL? (Analisis)

[ANALISIS] ¿VERDE Y DIGITAL? (Adrian Almazán)

 

Hace ya varias décadas que, como estudió Turner (2008), el ordenador dejó de ser símbolo de la Guerra Fría y la industrialización para convertirse en sinónimo de libertad, participación y ecología. Este paso de la contracultura a la cibercultura queda paradigmáticamente ejemplarizado en Stewart Brand. El hippie editor del mítico Whole Earth Catalog o de la revista CoEvolution Quarterly –que en los años setenta publicaba a autores como Mumford, Illich, Snyder o Margulis– ha terminado por convertirse en uno de los tótems de revistas como Wired y adalid del optimismo tecnológico californiano, como ejemplifica bien el título de uno de sus últimos libros: Whole earth discipline: why dense cities, nuclear power, transgenic crops, restored wild lands and geoengineering are necessary (Brand, 2010).

Más allá de la intrahistoria californiana, el vínculo entre digitalización y ecologismo se ha convertido en casi una pieza de sentido común de época. Gracias a Internet, reza el mantra, podemos abandonar el devastador papel, acabar con los desplazamientos innecesarios y migrar nuestros archivos a la nube, ese ente etéreo y grácil con resonancias cuasi divinas. Cada vez más, las casas, los coches, los teléfonos o los electrodomésticos se vuelven inteligentes e interconectados o, lo que es supuestamente lo mismo, más eficientes y verdes.

Internet: la infraestructura más grande jamás construida

Pero ¿es Internet una nube ligera y etérea? ¿Es realmente digitalización sinónimo de desmaterialización y eficiencia energética? ¿Cuál es el peso metabólico (González de Molina y Toledo, 2011) de los nuevos procesos de digitalización? La realidad es que, aunque la mayor parte de la gente parece desconocerlo, Internet es una estructura exuberantemente material. Es más, se la puede considerar la infraestructura más grande y compleja de la historia de la humanidad.

Como nos recuerda Marta Peirano:

“Como los datos no se mueven solos y las antenas solo sirven para las distancias cortas, el grueso de Internet son unos 380 cables submarinos que transportan el 99,5% del tráfico transoceánico. El 0,5% restante es gestionado por lentos y caros satélites, el futuro de una industria que se prepara para perder sus infraestructuras en manos de desastres climáticos. Ese espacio también está siendo rápidamente colonizado por Facebook, Google y SpaceX, la empresa de Elon Musk, con su flota de nanosatélites Startlink”.

De estos satélites se han lanzado al espacio ya 12.000 de los hasta 40.000 previstos. Un proyecto que ha alarmado a astrónomos de todo el mundo que denuncian que, de completarse, las apenas 9.000 estrellas visibles se verán eclipsadas y las medidas meteorológicas perderán fiabilidad debido a interferencias (Archyde, 2020).

A este laberinto de cables se anudan servidores que, como puede apreciarse en la figura 1, han crecido de forma exponencial en los últimos años. Si a inicios de este siglo se contaban por cientos de miles, hoy superan ya el millón en todo el mundo. Estos, en esencia, no son más que ordenadores encendidos 24 horas al día e interconectados entre sí. Su función: almacenar en sus discos duros los datos de la nube y servir de intermediarios entre todos los ordenadores que se conectan a la red. Su fin oculto: acaparar la máxima cantidad de datos que después puedan ser analizados y utilizados para el desarrollo de algoritmos que se alimentan de Big Data (Zuboff, 2020). Un negocio tan lucrativo que ya ha hecho de Jeff Bezos la persona más rica del planeta.

La explosión exponencial del consumo de energía

Por supuesto, para funcionar correctamente y mantenerse a una temperatura estable todos estos servidores necesitan consumir energía. Un consumo que, siguiendo el crecimiento material de la infraestructura de Internet, también está sufriendo una expansión exponencial en los últimos años.

Antonio Aretxabala (2020) en su reciente artículo en torno al 5G nos aporta alguna información al respecto: “La computación –solo en la nube– usa ya alrededor del 2% de la electricidad producida en el mundo por todos los sistemas de generación eléctrica. La enorme red de inmensos centros de datos en los que se basa la computación en la nube demanda 100 veces la electricidad por unidad de superficie que, por ejemplo, un rascacielos moderno como el de Iberdrola en Bilbao. El Departamento de Energía de EE UU ha calculado que el uso de energía de los centros de datos supera con creces el de toda la industria química de aquel país. El uso de energía en la última era digital se expandió el 90% entre 2000 y 2005, luego bajó sus espectaculares incrementos tras la crisis del 2008 con un 24% entre 2005 y 2010”.

Algunas cifras ya dan per se cuenta de la enormidad del consumo de energía de las TIC: la filial de Google, Youtube, es la empresa que más electricidad consume de todo el mundo –esta empresa, y los vídeos en streaming en general, concentra hasta el 80% del total del tráfico de Internet– y, según el informe de 2017 de Greenpeace “Clicking Clean” (Cook et al., 2017) –que toma como referencia al conjunto del sector de las tecnologías de la información y lo compara con el consumo de países–, los datos del año 2012 al 2014 ya situaban al sector de las TIC en el tercer puesto a nivel global, no demasiado lejos de potencias como China y EE UU y por delante de Rusia, Japón e India. Hablamos de un 8% del consumo total de energía, una cifra ya enorme pese a no reflejar la tremenda explosión del tráfico de datos de los últimos años: con el paso del 3G al 4G este aumentó hasta en un 60%.

¿Digitalización y descarbonización o digitalización vs. descarbonización?

Uno de los intentos más sistemáticos de estimar cómo este aumento del consumo de energía se está necesariamente transformando en un agravamiento de la emergencia climática fue el estudio “Evaluación del impacto de las emisiones de TIC a nivel mundial: tendencias para 2040 y recomendaciones” (Belkhir & Elmeligi, 2018). En este, sus autores se propusieron “llevar a cabo un análisis detallado y riguroso del impacto del carbono proveniente de las TIC a nivel mundial, incluidas tanto la producción como la energía operativa de los dispositivos de las TIC, así como la energía operativa que se precisa para respaldar la infraestructura de dicha industria”.

Su conclusión es contundente: “La contribución de las TIC a las emisiones globales de gases de efecto invernadero podría crecer de 1 a 1,6% en 2007 a más del 14% de las emisiones totales en 2040”. Las TIC son el sector industrial cuyo consumo de energía ha crecido más vigorosamente en los últimos años y, de cumplirse las promesas del sector que después discutiremos, este no dejará de acelerarse.

Lo anterior muestra que si la digitalización es inseparable de la descarbonización no es precisamente porque la primera vaya a ser un instrumento de la segunda, sino porque la primera es ya uno de los principales obstáculos con los que se encuentra la segunda. Hoy, aproximadamente el 81% del mix energético mundial sigue compuesto por combustibles fósiles. Las enormes dificultades que implican la salida de esta hegemonía fósil han sido exploradas en detalle por investigadores como Carlos de Castro y su equipo (Capellán-Pérez et al., 2019; De Castro Carranza, 2017). Existen límites técnicos y políticos a la sustitución de nuestro metabolismo fósil por uno renovable, pero también límites termodinámicos. Los captadores de energía renovable, en sí mismos no renovables y sujetos a la necesidad de sustitución cada pocas décadas en procesos petrodependientes, tienentasas de retorno energético muy inferiores a las de los combustibles fósiles (Prieto, 2006). Estos procesos de sustitución son en sí mismos consumidores de energía, tanto en la producción como en el desecho.

Estos límites afectan de igual modo al proyecto de una hipotética descarbonización del sector de las telecomunicaciones, que disfruta de un respaldo fósil del que no puede prescindir. Este es especialmente sensible a uno de los límites técnicos de las energías renovables: el problema de la intermitencia. El viento no siempre sopla y el sol no siempre brilla, pero los servidores no pueden dejar de funcionar en ningún momento. De igual modo, tanto la fabricación como la instalación y el mantenimiento de los servidores y de las hipotéticas infraestructuras de captación de energía renovable que los alimentan dependen del uso de caminos, grúas, excavadoras, asfaltadoras o altos hornos que no utilizan electricidad y dependen casi en un 100% de energía fósil.

El enorme problema de la dependencia mineral

Pero, sin lugar a dudas, uno de los desafíos más importantes a los que se enfrentan tanto las TIC como la infraestructura renovable es a los crecientes cuellos de botella (Valero et al., 2018) en el acceso a determinados minerales cruciales para sus dispositivos. No solo porque la minería supone hoy entre el 8 y el 10% del consumo de energía primaria en el mundo, y las consecuentes emisiones de gases de efecto invernadero, sino porque muchos minerales que hoy se encuentran insertos en nuestro metabolismo son escasos en la corteza terrestre y, en ocasiones, se encuentran muy localizados en la misma. Lo anterior no ha impedido que su uso y extracción estén aumentando a un ritmo exponencial.

El sector de las TIC es en particular un voraz consumidor de tierras raras. Estas son 17 elementos, ninguno de cuyos usos es esencial para la vida, pero cuyas aleaciones y superaleaciones son cruciales para los nuevos dispositivos de telecomunicación. China controla en la actualidad aproximadamente el 90% de las mismas en todo el mundo. Además, las produce y las refina a partir de los minerales que extrae, y después las vende por todo el mundo. Así, el hecho de que en todo el planeta se apueste por el desarrollo de la digitalización es sinónimo de una enorme dependencia del gigante asiático. También demandan un flujo estable y abundante de otros materiales como el coltán o el litio y el cobalto utilizado en las baterías de los teléfonos móviles.

El aumento de la minería metálica para abastecer los mercados tecnológicos implica además una amenaza de contaminación sin precedentes por metales pesados y la destrucción de hábitats, con especial impacto en la Red Natura 2000 y otros espacios protegidos, además de los fondos marinos. De hecho, la destrucción de biodiversidad asociada a estos proyectos mineros es tan elevada que estudios recientes señalan ya que podría superar a los daños evitados por la mitigación de los efectos del cambio climático en los proyectos de descarbonización (Sonter et al., 2020).

La península ibérica no es ajena a esta escalada especulativa sin precedentes de la minería metálica (Vélez, 2020). Los proyectos de grandes minas a cielo abierto de litio en la Sierra de la Mosca de Cáceres o de cobalto en Castriz (A Coruña), así como el horizonte de extraer estos mismos minerales arrasando los fondos oceánicos de Canarias o Galicia, son solo algunos ejemplos del nuevo extractivismo digital que ha llegado ya con fuerza a nuestro territorio.

A velocidad de crucero hacia el colapso

Si los impactos asociados a la digitalización realmente existente son ya de por sí alarmantes, en el presente la apuesta por la tecnología 5G trata de crear condiciones para la llamada Cuarta Revolución Industrial (IVRI). Esta, idealmente, pondría en marcha un nuevo ciclo de acumulación capitalista basado en la automatización, la hiperconectividad de objetos y personas (Internet de las Cosas), el trabajo desregulado mediante plataformas, las nuevas formas de gobernanza urbana (smart cities), la digitalización de la agricultura, etc.

Se trata del intento de una nueva Gran Aceleración que va en sentido contrario a lo que de verdad necesitamos (Álvarez Cantalapiedra, 2018). La huida hacia adelante que supone el 5G puede compararse con el despliegue de los últimos moais de la Isla de Pascua (Turiel, 2019). En un mundo que sufre la emergencia climática y se sitúa en una trayectoria de colapso ecológico-social, lo que precisamos no es acelerar más (y las TIC en general funcionan como aceleradoras del turbocapitalismo), sino precisamente lo contrario: ralentizar, relocalizar, contraer el metabolismo social, reconectar con la naturaleza y construir un nuevo sentido de la vida que no se base en el consumo de mercancías.

Aunque es difícil de cuantificar a priori, todo parece indicar que la IVRI traerá asociados impactos metabólicos de una escala monstruosa que, sin lugar a dudas, reman en dirección contraria al tipo de aterrizajes de emergencia que el presente colapso ecosocial nos demanda. Por un lado, el consumo de energía explotaría debido a un aumento vertiginoso del tráfico de datos. Así lo señalan Belkhir y Elmeligi cuando afirman que: “Una limitación final de este estudio y que merece una investigación adicional es el impacto potencial de la aparición del Internet de las Cosas (IoT). A menos que la infraestructura complementaria cambie rápidamente a un 100% de energía renovable, la emergencia de la IoT podría eclipsar la contribución de los demás dispositivos de computación tradicionales y aumentar drásticamente las emisiones globales, más allá de las proyecciones de este estudio” (Belkhir & Elmeligi, 2018).

También Aretxabala (2020) proyecta que las cifras de tráfico de datos, en caso de llegarse a un despliegue completo del 5G, podrían como mínimo triplicar y como máximo alcanzar una cifra hasta 10 veces mayor de la actual. Hay que tener en mente que hoy solo unos pocos objetos pueden conectarse a Internet y, sin embargo, el consumo de energía asociado a dicha conectividad es ya comparable al de países enteros. ¿Qué esperar de escenarios en los que el número de objetos interconectados alcanzara, tal y como se proyecta, el número de 1.000.000 por km2? ¿Cómo no esperar una explosión sin precedentes del tráfico de datos si sabemos que 1.000.000 de coches autónomos necesitarían un nivel de intercambio de datos equivalente al de 3.000.000.000 de personas usando su smartphone? Ya a día de hoy sabemos que el consumo de energía de las pocas antenas 5G instaladas en China es tan elevado que las empresas responsables de estas se están viendo obligadas a apagarlas durante la noche (Borak, 2020)…

Como ya señalé antes, también es fácil prever que una digitalización masiva como la que las élites proyectan nos llevaría a una profundización de la emergencia climática. Especialmente porque el aumento en el consumo de energía que generaría difícilmente podría desligarse de la quema de unos combustibles fósiles que el reciente “World Energy Outlook” (International Energy Agency, 2020) prevé que sigan suponiendo el 76% del mix global para 2030. Así, la conclusión de Ben Tarnoff (2019) parece difícil de debatir: para descarbonizar necesitamos desdigitalizar y descomputadorizar.

Conclusión: contra la doctrina del shock digital

En conclusión, pese a que los programas de recuperación poscovid de todo el mundo, incluyendo el europeo Next Generation EU, pretendan hacernos creer que la digitalización se puede convertir en una herramienta para hacer frente a la multitud de desafíos ecosociales que el colapso dibuja, la realidad es que esta está construyendo sociedades muy poco resilientes (Lodeiro, 2020). Esta genuina doctrina del shock digital (Klein, 2020), a la que los estados y las GAFAM nos están sometiendo, esconde una verdad básica: la digitalización extrema que propone la IVRI no será viable en los contextos de descenso energético e inestabilidad climática que nos esperan en las próximas décadas (Fernández Durán & González Reyes, 2014). Por tanto, cada vez que entregamos una faceta de nuestra actividad social o de nuestra capacidad productiva a estas nuevas propuestas digitales, reducimos la posibilidad de construir salidas de emergencia que, asumiendo algunos de los inevitables impactos del colapso, nos permitan llevar vidas lo más dignas, justas, igualitarias y autónomas posibles.

Sería, en cambio, un error pensar que no hay nada de que preocuparse ya que el colapso hará de proyectos como la IVRI un imposible metabólico. Además de que el grado de avance del mismo será inversamente proporcional a nuestras posibilidades de mantener vidas buenas, como antes señalaba, existe un riesgo muy real de que sus recursos queden finalmente en manos de élites políticas y económicas que los utilizarían, como ya hacen hoy en China abiertamente, con fines represivos. Es más, una IVRI parcial y en manos de las élites podría convertirse en un instrumento privilegiado para la instalación de un ecofascismo (Almazán, 2019), un miedo justificado a la luz de que en torno al 70% de la inversión proyectada en 5G está en manos de empresas de seguridad y videovigilancia…

Por último, es más necesario que nunca poner en tela de juicio el 5G y su mundo porque no existe hoy bloqueo imaginario mayor para la construcción de sociedades ecofeministas y decrecentistas (Almazán Gómez, 2019) que la idea de que gracias a la tecnología podremos solucionar todos los problemas que nuestras sociedades capitalistas industriales han generado. Para construir una genuina cultura de los límites que nos permita abrazar una autocontención individual y colectiva, una Nueva Cultura de la Tierra, necesitamos abandonar de una vez por todas la tecnolatría que nos conduce paso a paso hacia el colapso.

Adrián Almazán es profesor de Filosofía en la Universidad de Deusto. Es licenciado en Física y doctor en Filosofía por la UAM. Forma parte de Ecologistas en Acción, donde coordina el área de Digitalización, Informatización, TIC, CEM y 5G, y es miembro del colectivo La Torna

Referencias

Almazán, Adrián (2019) “Green New Deal: Utopismo selectivo e ingenuidad ante las TIC”, ctxt.es | Contexto y Acción. http://ctxt.es/es/20191204/Firmas/29872/Adrian-Almazan-Gomez-Green-New-Deal-TIC-cambio-climatico-Mas-Pais-PSOE-Unidas-Podemos.htm

Almazán Gómez, A. (2019) “Atrincherados en los surcos. La nueva ruralidad como propuesta necesaria y deseable”, en Cultura, ciudadanía, pensamiento. Ministerio de Cultura, 7.

Álvarez Cantalapiedra, Santiago (2018). “Capitalismo en la era digital”. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio global, 144, pp. 5-10.

Archyde (2020) Thousands of Starlink’s 5G satellites will pollute the sky, says 2,000 astronomers. Archyde. https://www.archyde.com/thousands-of-starlinks-5g-satellites-will-pollute-the-sky-says-2000-astronomers/

Aretxabala, Antonio (2020) “Una reflexión más en torno al 5G y los retos de nuestra organización social”, en https://antonioaretxabala.blogspot.com/2020/07/una-reflexion-mas-en-torno-al-5g-y-los.html

Belkhir, Lotfi & Elmeligi, Ahmed (2018) “Assessing ICT global emissions footprint: Trends to 2040 & recommendations”, Journal of Cleaner Production, 177, 448-463. https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2017.12.239

Borak, Masha (2020) “5G towers eat a lot of energy, so China is putting some to sleep at night”, South China Morning Post. https://www.scmp.com/abacus/tech/article/3098964/5g-towers-are-consuming-lot-energy-so-china-unicom-putting-some-them

Brand, Stewart (Ed.) (2010) Whole earth discipline: Why dense cities, nuclear power, transgenic crops, restored wildlands and geoengineering are necessary. Penguin.

Capellán-Pérez, Iñigo; De Castro, Carlos & González, Luis J.M. (2019) “Dynamic Energy Return on Energy Investment (EROI) and material requirements in scenarios of global transition to renewable energies”, Energy Strategy Reviews, 26, 100399. https://doi.org/10.1016/j.esr.2019.100399

Cook, Gary; Lee, Jude; Tsai, Tamina; Kong, Ada; Deans, John; Johnson, Brian & Jardim, Elizabeth (2017) Clicking clean: Who is winning the race to build a green internet? (p. 102). Greenpeace.

De Castro Carranza, Carlos (2017) “La Transición Renovable durante el Colapso” [Text]. 15/15/15. https://www.15-15-15.org/webzine/2017/01/18/la-transicion-renovable-durante-el-colapso/

Fernández Durán, Ramón y González Reyes, Luis (2014) En la espiral de la energía. Historia de la humanidad desde el papel de la energía (pero no solo) (Vol. 1-2). Libros en Acción y Baladre.

González de Molina, Manuel & Toledo, Víctor M. (2011) Metabolismos, naturaleza e historia: Hacia una teoría de las transformaciones socioecológicas. Barcelona: Icaria Editorial.

International Energy Agency. (2020) World Energy Outlook 2020. International Energy Agency. https://www.iea.org/reports/world-energy-outlook-2020

Klein, Naomi (2020) “Distopía de alta tecnología para el poscoronavirus”, El Viejo Topo. https://www.elviejotopo.com/topoexpress/distopia-de-alta-tecnologia/

Lodeiro, Manuel C. (2020, noviembre 9) Plan de recuperación ¿y resi-liencia? (I) [periódico digital]. ctxt.es | Contexto y Acción. http://ctxt.es/es/20201101/Firmas/34063/plan-de-recuperacion-resiliencia-pedro-sanchez-manuel-casal-lodeiro.htm

Prieto, Pedro (2006) “La Tasa de Retorno Energético (TRE): Un concepto tan importante como evasivo”, disponible en https://www.crisisenergetica.org/ficheros/TRE_tan%20importante_como_evasivo.pdf

Rodríguez-Rata, Alexis (2020) “El mundo digital, el tercer gran contaminante de la Tierra”, La Vanguardia. https://www.lavanguardia.com/natural/20201101/4946606386/mundo-digital-nube-contaminante-electricidad-ranking-mundo.html

Sonter, Laura J.; Dade, Marie C.; Watson, James, E.M. & Valenta, Rick K. (2020) “Renewable energy production will exacerbate mining threats to biodiversity”, Nature Communications, 11 (1). https://doi.org/10.1038/s41467-020-17928-5

Tarnoff, Ben (2019) “To decarbonize we must decomputerize: Why we need a Luddite revolution”, The Guardian. https://www.theguardian.com/technology/2019/sep/17/tech-climate-change-luddites-data

Turiel, Antonio (2019) “Uno por uno”, The Oil Crash. https://crashoil.blogspot.com/2019/11/uno-por-uno.html

Turner, Fred (2008) From counterculture to cyberculture: Stewart Brand, the Whole Earth Network, and the rise of digital utopianism (1. paperback ed). Univ. of Chicago Pr.

Valero, Alicia; Valero, Antonio; Calvo, Guiomar & Ortego, Abel (2018) “Material bottlenecks in the future development of green technologies”, Renewable and Sustainable Energy Reviews, 93. https://doi.org/10.1016/j.rser.2018.05.041

Vélez, Antonio M. (2020) “El Gobierno apuesta por la explotación “sostenible” de los yacimientos de litio y tierras raras en España para la industria de baterías”, ElDiario.es. https://www.eldiario.es/economia/gobierno-apuesta-explotacion-sostenible-yacimientos-litio-tierras-raras-espana-industria-baterias_1_6292105.html

Zuboff, Shoshana (2020) La era del capitalismo de la vigilancia: La lucha por un futuro humano frente a las nuevas fronteras del poder (A. Santos, Trad.). Barcelona: Paidós. 


[ Contra toda nocividad webgunetik hartua ]

Abordar la cuestión de la energia

[Analisis] Abordar la cuestión de la energía
 
fuente: Finimondo
Abordar el tema de la energía, o más bien los recursos energéticos de los que depende el buen funcionamiento de la explotación capitalista y el poder del Estado, no es fácil. Sobre todo, especifiquemos de inmediato, si no se trata de hacer una lista de datos técnicos sobre esta o aquella fuente de energía, de enumerar la nocividad causada por la voracidad energética del sistema industrial, la devastación que conlleva a nivel ambiental. Lo que queremos probar aquí es un análisis más amplio y profundo de lo que significa la energía en este mundo. Es difícil evitar que permanezca incompleto, pero el objetivo es llegar a una comprensión general de la importancia del problema energético.
 
Comencemos con una simple observación: durante varias décadas, con la imposición masiva de energía nuclear por parte del Estado y el crecimiento exponencial de las necesidades energéticas de la producción industrial, la guerra y el modelo de sociedad de consumo masivo, numerosos conflictos están vinculados a los recursos energéticos, a la producción y transporte de energía. Por un lado, vemos cómo los estados han desatado guerras sangrientas para conquistar ciertos recursos, como las minas de petróleo o uranio, para dar un ejemplo obvio o para asegurar su suministro continuo. Por otro lado, también ha habido muchos conflictos que decimos sociales, a veces más ecológicos, a veces radicalmente anticapitalistas, a veces rechazando una mayor devastación del territorio o negándose a imposición de ciertas relaciones sociales resultantes de estos proyectos: oposición a la explotación de una mina, a la construcción de una central nuclear, a la nocividad causada por una central eléctrica a carbón. La larga lista de luchas y guerras ya nos da una idea de la importancia de la energía, su producción y su control.
 
Hoy, en momentos en que cada perspectiva revolucionaria de transformación total de las relaciones existentes, de destrucción de la dominación, parece casi haber desaparecido, al menos en los países europeos, existen, sin embargo, muchos conflictos y luchas para oponerse a las infraestructuras energéticas. Piense en la gigantesca mina a cielo abierto de lignito en Hambach, Alemania, donde la lucha contra su extensión está marcada por muchos y varios sabotajes que bloquean el funcionamiento de la mina existente; la lucha contra la construcción del oleoducto TAP, que choca con una oposición en el sur de Italia; a las luchas aquí en Francia que tuvieron lugar contra la construcción de nuevas líneas de alta tensión en Durance (para aumentar la capacidad de exportación de Electricidad nuclear francesa) o Normandía (para conectar la nueva central nuclear de Flamanville a la red); sin olvidar a los que están en contra de la instalación de nuevas turbinas eólicas o en contra de la exploración y explotación del gas de esquisto … Por supuesto, todos estos conflictos no siempre denotan aspiraciones revolucionarias, y a menudo dentro de ellos no solo se detecta la ciudadanía, ecologismo cogescionario, la búsqueda del diálogo (y, por lo tanto, el reconocimiento) con las instituciones, pero también una confusión molesta, en el mejor de los casos, o un oportunismo político, en el peor, por parte de los autoproclamados radicales. En el modelo, por ejemplo, de cómo los comités invisibles y los estrategas de servicio populistas teorizan en forma de estrategias de composición, o para reunir todo lo que es incompatible bajo la dirección de un alto mando político que buscan imponer con más o menos éxito. Pero no lleguemos al corazón de este tema que ya se ha abordado aquí.
 
Lo que todas estas luchas podrían permitirnos a los anarquistas y a los antiautoritarios que siempre examinen el horizonte para descubrir los signos de descontento y posibles desbordamientos insurreccionales, con demasiada frecuencia olvidando que es sobre todo una cuestión de actuar de primera mano, sobre la base de las propias ideas y tensiones: es desarrollar un proyecto de lucha , no necesariamente nuevo, pero en cualquier caso relativamente ausente por un tiempo, que propone cortar la energía a este mundo, ya sea nuclear, térmica, solar o eólica. .
 
 
«El diablo se ha establecido en un nuevo hogar. E incluso si no pudiéramos sacarlo de su refugio durante la noche, al menos debemos saber dónde se esconde y dónde podemos cazarlo, no para luchar contra él en un rincón donde no ha encontrado refugio durante mucho tiempo, y para que no lo haga. burlarse de nosotros en la habitación de al lado »

Günther Anders
 
 
Entonces, ¿de qué energía se habla? Ya es un término que proviene del léxico de las ciencias físicas, para medir y cuantificar ciertos procesos, como el calor (que se puede medir en temperatura pero, tomando el enfoque energético, también en energía que el calor libera para girar, por ejemplo, una turbina). En general, sin embargo, tendemos a asociar la energía con la vida. Sin energía, no hay vida. Sin energía, sin movimiento. Si se trata de una visión histórica, desarrollada durante siglos de ciencia y capitalismo, es demasiado obvio. Hoy, el discurso sobre la energía ha penetrado en todas partes, incluso donde en el pasado se distingue justamente de los procesos vitales. Para determinar la vida, medirla y mapearla, medimos, por ejemplo, la La energía química de las células, la base de la vida biológica, y así es como la conciencia de que la vida es mucho más que una serie de datos químicos o una cadena de ADN tiende a desvanecerse rápidamente. No olvidemos que lo que no es cuantificable no representa posibilidades de acumulación. entoncesLa calidad , como la experiencia singular, las pasiones, las sensaciones, en resumen, todo lo que constituye la poesía de la vida, no se puede medir y, por lo tanto, se puede transformar fácilmente en mercancía. Por lo tanto, la energía es un término derivado de las ciencias físicas, no un simple sinónimo de vida. La distinción puede parecer un poco ridícula, un poco superflua, pero no lo es: si proponemos reducir la energía a este mundo , esta distinción que sugerimos como preliminar tendrá toda su importancia.
 
Cuando hablamos de energía, recursos energéticos, debemos entendernos. No es, como se suele decir en el lenguaje hablado, que «el humano libera energía» contenida en el átomo, en el aceite, en el aceite de colza, en el gas o en el viento. No, es a través de instrumentos, estructuras, procesos y máquinas que la energía se mide, produce, genera, convierte, acumula, almacena y transporta . El soplo del viento no es simplemente » energía cinética «. En sí mismo, es inutilizable para el capital y el Estado: se necesitan turbinas eólicas, turbinas, cables para transformarlo en electricidad y hacer que otras máquinas funcionen. Por lo tanto, habría mucho que decir sobre esta misma idea de convertir recursos en electricidad para uso industrial o doméstico. retorno de estas conversiones. Solo piense en cuántos litros de aceite se necesitan para producir un kilo de trigo, que a su vez podría cuantificarse en términos de energía (calorías), para ver en qué medida el rendimiento de la agricultura industrial basada en el petróleo no es tan racional como normalmente piensas Pero esto nos distanciaría de nuestro tema y correríamos el riesgo de quedarnos estancados en debates técnicos dolorosos.
 
Volvamos al hilo: cuando hablamos de energía, hablemos aquí de todos los procesos, hoy en día casi todos industrializados, para convertir algo en fuerza motriz, en energía eléctrica … Lo que digamos, estos diferentes procedimientos desarrollados a lo largo de la historia no derivan de un simple deseo de racionalizar, y obviamente aún menos de una preocupación ética o ambiental como la que actualmente domina el dominio, que invierte masivamente en la explotación de otros recursos, como las llamadas energías renovables. Como la energía es igual al poder, estos procesos se derivan de estrategias. La generalización del uso del petróleo como combustible es instructiva a este respecto. El peligro representado por una fuerte dependencia de la explotación del carbón fue aprovechado por algunas grandes potencias, en particular por los Estados Unidos. Al solicitar estructuras que concentren a miles de proletarios en el mismo lugar para extraer carbón, dando lugar a movimientos de trabajadores poderosos y a veces subversivos, el carbón es un gran riesgo, inaceptable para el Estado, para ver su producción paralizada por grandes movimientos de huelga. el petrolizzazione del mundo fue en gran parte una respuesta, y no solo como medida preventiva, a los movimientos revolucionarios de los trabajadores que se desarrollaron masivamente en el origen de la reproducción del capitalismo. Dado que aunque la explotación del petróleo obviamente también requiere mano de obra, los pozos no requieren tanto como una mina de carbón. Piense en los vastos campos petroleros de Texas, donde miles de máquinas extraen hasta donde alcanza la vista sin ninguna intervención humana que no sea mantenimiento técnico, lo que hace que este mundo funcione. Las concentraciones peligrosas de proletarios han terminado cuando un número mucho menor de técnicos, trabajadores calificados y oficiales de seguridad son suficientes para garantizar un flujo continuo. A su vez, la nuclearización del mundo deriva mucho menos de una búsqueda de la famosa » independencia energética » de los Estados, en particular después de la crisis petrolera de 1973, tanto como de la subyugación y el mayor encasillamiento de las poblaciones. Con la energía nuclear, la organización jerárquica se ha vuelto técnicamente inevitable, presentando grandes obstáculos para cualquier horizonte revolucionario de destrucción del existente. En resumen, la explotación de dicha fuente de energía sigue los diseños del dominio.
 

Pero entonces, ¿las energías renovables de hoy, en cuyo nombre las colinas y los mares están cubiertos con turbinas eólicas, los campos y desiertos de paneles fotovoltaicos, los valles inundados y el curso y el flujo de ríos modificados y regulados? ¿Una preocupación ambiental? Por supuesto que no, o sí, si pretendemos la extensión de estas energías renovables como la continuación del mismo mundo industrial y productivista por otros medios. La devastación irreversible y la contaminación dejadas como legado por dos siglos de industrialismo capitalista y estatal hoy empujan al dominio a buscar desbordamientos técnicos y soluciones técnicas para reducir la contaminación y el envenenamiento. Ya sean fantasmas o posibilidades reales, después de todo, no cambia nada: en cualquier caso, es la perpetuación de ese mismo dominio lo que pretendemos demoler.
 
 
«El síncope es una suspensión temporal de la actividad cardiovascular y cerebral que causa una pérdida repentina y transitoria de la conciencia. Los efectos pueden ser irrelevantes, una molestia momentánea, pero a veces incluso pueden ser más graves. En algunos casos, si la interrupción del flujo sanguíneo en el organismo humano se prolonga más allá de ciertos límites, se produce la muerte. Entre todos, el «síncope oscuro», es decir, que carece de causas lógicas identificadas, se considera el más peligroso. Porque no permite que intervengan médicos, técnicos del cuerpo.
El funcionamiento del organismo social también está garantizado por un conjunto de flujos. Flujos de bienes, personas, datos y energía. Flujos que pueden suspenderse por una variedad de razones. Una falla técnica, por ejemplo. O un robo de materiales. Quizás un sabotaje ».
Sincopi (2013)
 
 


Las energías renovables hoy intentan mitigar un riesgo importante. Es decir, para hacer frente a las necesidades energéticas exponenciales y una dependencia cada vez mayor de un suministro eléctrico estable de sectores enteros de la economía, la administración estatal o el horizonte cibernético que se afirma a una velocidad y con un poder imposible de sobreestimar, el dominio no solo debe multiplicarse, sino también diversificar los procesos para generar electricidad. Incluso la gran central nuclear francesa no puede hacer frente a los «picos de consumo», por razones técnicas, por lo que las centrales eléctricas convencionales nunca han sido abandonadas. Dado que los avances técnicos de hoy permiten un mayor rendimiento (aunque, dado que el viento no siempre sopla y no es tan fuerte, por ejemplo, las palas de las turbinas eólicas tienen un factor de capacidad muy bajo de alrededor del 20%, el sistema se ha embarcado en esta diversificación energética permitida por las llamadas energías renovables. Esta no es una transición energética, como nunca ha sucedido en la historia, sino de una Además, como se demostró no solo por el hecho de que las centrales nucleares o convencionales no están cerradas (su producción en ningún caso podría ser reemplazada solo por energía renovable), sino también por el hecho de que se construyen o desarrollan nuevas plantas (EPR u otros) , que otras fuentes de energía son exploradas, probadas y utilizadas, como las plantas de biomasa (difícil, sin embargo, definirlas como «renovables», incluso en el lenguaje de la energía, ya que su perspectiva es principalmente quemar plantas genéticamente modificadas), o Uno de los tres principales programas de investigación financiados por la Unión Europea es el transporte de electricidad para intentar, especialmente a través del uso de nanomateriales, reducir la pérdida de calor en las líneas a un porcentaje mínimo.
 

En general, las energías renovables hacen posible aumentar lo que ahora se llama resiliencia del suministro de electricidad , o su capacidad para continuar funcionando en caso de problemas, ya sea una tormenta, un accidente o un sabotaje. Este deseo de resiliencia también empuja hacia una disminución en la centralización de la red eléctrica, en la medida de lo posible. Pero no confundamos sus palabras con nuestras evaluaciones, porque la centralización actual de la red eléctrica ya significa que estamos frente a una red con estructuras conectables dispersas por todo el territorio, en todas partes. El uso de electricidad de acuerdo con el uso actual de la empresa industrial seguirá siendo dependiente durante mucho tiempo de una vasta red de transporte y distribución.
 
No sorprenderá a ningún enemigo de la autoridad que las infraestructuras energéticas, por lo tanto, sean clasificadas por la Unión Europea (así como por casi todos los Estados del mundo) con el elegante eufemismo de las » infraestructuras críticas «, obviamente es una planta de energía, pero también un tubería, una línea de alta tensión, transformadores eléctricos, una turbina eólica o un campo de paneles fotovoltaicos. En el informe anual de 2017 de la Agencia para la observación de las tensiones políticas y sociales en el mundo.(subsidiado por los gigantes de seguros mundiales), se podría leer que en el conjunto de ataques y sabotajes contados como tales en el mundo y realizados por actores «no estatales», todas las tendencias e inspiraciones juntas, no menos del 70% tomaron dirigidas a infraestructuras de energía y logística (es decir: torres, transformadores, oleoductos y gasoductos, antenas de transmisión, líneas eléctricas, depósitos de combustible, minas y ferrocarriles). Si las razones detrás de todos estos sabotajes nos satisfacen o no, este no es el punto. Lo que podríamos reflexionar es saber, ya que la energía es un eje de dominación en el sentido de que es necesaria para su reproducción tanto como subyuga y hace dependiente a la dominada, si es posible desarrollar una planificación anárquica por este motivo. En otras palabras, tenemos análisis suficientes para comprender el papel que desempeña la energía, para comprender la importancia de los nuevos proyectos energéticos, y es concebible desarrollar y proponer un método de lucha basado en la acción directa, el conflicto permanente y el yo. – organización que apunta a las infraestructuras que permiten que este mundo se alimente de energía? ¿Podemos ver, imaginar y elaborar un proyecto que nos pueda llevar más allá de las oportunidades que presenta el calendario actual, determinando tiempos y ángulos nosotros mismos? Casi como conclusión de este artículo, se necesita un poco más de atención. Ahora hago una pequeña digresión, porque toda esta historia de energía es, en última instancia, solo una posibilidad, un potencial, nada mas Lo que me interesa al final, qué en mi opinión, merece la atención de varios compañeros y compañeros, es lo que a menudo se evoca en ausencia de los mejores, y a veces al azar, como es generalmente la costumbre entre los anarquistas, amantes del caos y el desorden, incluso sobre el tema de términos más o menos precisos, con el término «planificación». No huyas de inmediato, o aún no.
 
La pregunta no es necesariamente tan bárbara como parece. En mi opinión, los anarquistas no deberían correr tras los eventos (incluso cuando nos presentan situaciones divertidas como enfrentamientos con la policía y destrucción), sino que deberían tratar de crear los eventos ellos mismos. No tome la iniciativa de otros, sino tome la iniciativa . No sigas el curso de las cosas, sino ve contra la corriente, vivifica nuestra corriente en el río de la guerra social . Es a partir de ahí que podríamos, si me lo permiten, irnos: con un proyecto autónomo que es nuestro, que interviene en una realidad que nos rodea y engloba, un proyecto que hace posible actuar. No puede ser realidad lo que interviene en nosotros, sugerirnos o aconsejarnos sobre cosas que hacer . Precisamente en esta dirección creo que es necesaria una planificación tan anárquica: proyectarse en la realidad de la guerra social con objetivos en mente, con métodos y propuestas en el bolsillo, con análisis para tratar de capturar los movimientos del enemigo. Este no es el corazón del anarquismo autónomo e informal., la de nuestro anarquismo? Es suficiente correr detrás de otros solo porque es la situación del momento o el tema político del día (es decir, sin otra idea en mente que participar). Si hablamos con otros, es porque tenemos algo que decir, proponer y sugerir. Si analizamos los conflictos que ocurren a nuestro alrededor, es no perder nuestra brújula en admiración o disgusto por lo que otros hacen o no hacen. Si abandonamos las escenas de protesta y composición concertadas, es para abrir terrenos de lucha sobre bases muy diferentes. Por supuesto, sé que no es demasiado difícil estar de acuerdo con las oraciones mencionadas anteriormente. Pero lo que es más, es ir más allá y agarrar al toro por los cuernos : desarrollar un proyecto que permita actuar en perspectiva, algo que hemos creado , que nos pertenece , nos encanta , vamos más profundo , sin estar limitado por lo que pasa a nuestro alrededor, de lo que se dice en las redes sociales o en movimiento, a través del cual se bombardearon la corriente como sujeto Comenta sin cesar, todo lo que soportamos . Sin planificación, es difícil llegar a algún lado, terminas emocionado y agitado sin un horizonte.
 
 
«La destrucción requiere, además del conocimiento elemental del enemigo, sus propios logros y sus propios proyectos, el conocimiento y la disponibilidad de los medios de destrucción. Es el aspecto constructivo mencionado; investigar, experimentar y luego compartir las formas de atacar a la bestia tecnológica, sus unidades de producción y laboratorios, sus antenas de telecomunicaciones y sus infraestructuras de energía, sus herramientas de propaganda y sus fibras ópticas. Lo que necesitaríamos es una nueva cartografía, una cartografía del enemigo que no solo mencione las estaciones de policía, los bancos, las oficinas de partidos y sindicatos, las instituciones, sino que también podemos leer todo lo que alimenta la explotación y el dominio, todo lo que nos une a este mundo. Tal cartografía puede armarnos en cualquier situación. Ya sea en presencia de una calma plana o un movimiento de revuelta, si uno está involucrado en una lucha específica o interviene para sabotear una nueva fase en las guerras llevadas a cabo por los Estados, servirá para verse mejor, para ver mejor nuestras posibilidades de acción. No es seguro que durante un movimiento contra una reestructuración de la explotación sea imposible indicar que los repetidores de teléfonos móviles son infraestructuras necesarias para la flexibilidad del trabajo; así como no se puede decir que el enfrentamiento entre los policías enojados y los policías en un vecindario se extienda al sabotaje de la infraestructura energética. «Abandonando cada modelo para estudiar las posibilidades», dijo el poeta inglés, abandonando los modelos obsoletos de una comparación simétrica,

Les chaînes technologiques d’aujourd’hui et de demain (2016)
 
 
Ahora volvamos a este famoso problema energético: desarrollar un proyecto sobre esta base podría ser muy interesante. Porque, si esta sociedad titánica en realidad va hacia el naufragio, destruyendo cada vida independiente, cada vida interior, cada experiencia singular, devastando las tierras, envenenando el aire, contaminando las aguas, mutilando las células, realmente pensamos que ¿Sería inquietante o demasiado arriesgado sugerir que para dañar el dominio, tener alguna esperanza de abrir horizontes desconocidos, dar algo de espacio a una libertad desenfrenada y desenfrenada, la sugerencia de socavar sus fundamentos energéticos no sería valiosa?
 
Tal proyecto debe apuntar claramente a un eje fundamental de la reproducción del dominio, la energía, incluso si es cierto que hasta que uno lo intente, uno no sabe qué podría generar su trastorno o parálisis en términos de transformación social, el eso no significa que, en cualquier caso, sepamos que es necesario al menos que la máquina se detenga porque puede surgir algo más. Además, ya existen muchos conflictos existentes o emergentes, que pueden permitir desbordamientos insurreccionales en el contexto de luchas específicas contra un objetivo específico, como una nueva planta de energía nuclear, una mina, un parque eólico o una línea de alto voltaje. Pero aún más profundamente, y aquí tocamos lo que, en mi opinión, debería ser la base de tal proyecto, es la forma en que se construye el sistema de energía (desde plantas de energía y energía eólica hasta transformadores, desde líneas de alta tensión hasta cajas eléctricas) la media tensión, que se extiende debajo de las aceras y a lo largo de las carreteras) no requiere una concepción centralista o autoritaria del conflicto, por el contrario. Tal proyecto requiere pequeños grupos autónomos, cada uno actuando de acuerdo con su propio análisis, su propia capacidad, su propia creatividad y sus propias perspectivas, practicando la acción directa contra las decenas de miles de objetivos, a menudo sin defensas particulares y alcanzables de muchas maneras diferentes. Si la historia de las luchas revolucionarias está llena de ejemplos significativos de las posibilidades de acción contra lo que hace girar al Estado y a la máquina capitalista, solo eche un vistazo a las cronologías recientes del sabotaje para darse cuenta de que en diferentes contextos europeos, incluso el presente no está exento.
 
Deshágase de las vergüenzas que a menudo acompañan los debates entre revolucionarios cuando se trata de cortar la corriente en este mundo. Atrévete a abordar la cuestión de planear liberarnos del triste destino de los anarquistas con demasiada frecuencia en compañía de otros. Lo que puede abrirse es la posibilidad de miles de sabotajes generalizados, que afectan el suministro de energía del monstruo que debe descomponerse. Nadie puede predecir lo que esto podría traer, pero una cosa es segura: es una práctica de libertad.
 
[ Avis de Tempêtes , n. 18 y 15 de junio de 2019]

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Detrás del progreso, la guerra (Lewis Munford)

[Analisis] Detrás del progreso, la guerra.
Lewis Munford
Mientras que el arte del alfarero, la construcción de canastas, la vinificación, el cultivo de cereales solo mostraron un progreso superficial desde la era neolítica en adelante, el progreso de los instrumentos de guerra ha sido constante. El sistema de los tres campos se arrastró a la agricultura inglesa hasta el siglo XVIII, y las herramientas utilizadas en las regiones más lejanas de Inglaterra habrían hecho reír a un granjero romano: pero el campesino torpe con su vara de hierro o su palo de madera era fue reemplazado por el arquero, el arrondissement, y ellos a su vez habían dado paso al mosquetero y el mosquetero se había convertido en un perfecto infante de infantería con armas automáticas, y el propio mosquete se había vuelto más letal en el combate mano a mano gracias a la bayoneta, y la bayoneta a su vez se había vuelto más efectiva gracias a las tácticas de masas, y finalmente todas las otras armas del ejército se habían coordinado progresivamente con el arma más fatal y decisiva: la artillería. Un triunfo del progreso mecánico, un triunfo de la regimentación. Si la invención del reloj mecánico anunciaba el nuevo deseo de orden, el uso del cañón en el siglo XIV amplió el del poder; La máquina, tal como la conocemos, representa la convergencia y la realización sistemática de estos dos primeros elementos.
 
La regimentación del arte militar moderno llevó mucho más allá de la disciplina real del propio ejército. La orden pasa en una fila en una fila; este pasaje se evitaría si, en lugar de encontrarse con una obediencia mecánica, encontrara una forma de adaptación más activa y completa, de cómo y por qué, de dónde y para quién: los comandantes del siglo XVI descubrieron que la efectividad del combate de masa aumentó a medida que el soldado se reducía a una máquina y se usaba para moverse como un autómata. El arma, incluso cuando no se utiliza para dar muerte, es siempre un medio para imponer un modelo de comportamiento humano que no se aceptaría si la alternativa no fuera la mutilación física o la muerte: es, en definitiva, un medio para crear. Una respuesta inhumana al enemigo o víctima.
 
La difusión general de la forma de pensar de los soldados en el siglo xvn fue, según parece, una gran ayuda psicológica para la difusión de la industria mecánica. En comparación con los cuarteles, el trabajo de las fábricas parece tolerable y natural. El aumento de la conscripción y el servicio militar voluntario en el mundo occidental después de la revolución francesa hicieron que el ejército y la fábrica, en lo que respecta a sus efectos sociales, fueran factores casi intercambiables. Y las notables declaraciones sobre la Primera Guerra Mundial, es decir, fue una operación industrial a gran escala, también tiene un significado opuesto: el industrialismo moderno puede definirse legítimamente como una operación de guerra a gran escala.
 
Observamos el enorme aumento del ejército como una unidad de fuerza: el poder se ha multiplicado con el uso de cañones y cañones, con el aumento de su calibre y de su tiro, con un aumento en el número de hombres desplegados. El primer cañón gigante conocido apareció en Austria en 1404: tenía un barril de más de tres metros y medio de largo y pesaba más de 4.500 kilogramos. La gran industria no solo se desarrolló para satisfacer las necesidades bélicas mucho antes de que pudiera ofrecer una contribución de cierta importancia para las artes de la paz, sino que la evaluación cuantitativa de la vida y la concentración en el poder como un fin en sí mismo se desarrolló tan rápidamente en este campo. cuanto en el negocio Detrás de todo esto, había un creciente desdén por la vida, por la vida en su variedad, su individualidad, su desarrollo y su exuberancia natural. Al aumentar la eficiencia de las armas, siguió una creciente sensación de superioridad en el propio soldado;Su fuerza, su capacidad para dar muerte había sido exaltada por el progreso técnico. Solo apretando el gatillo, podía aniquilar al enemigo: este fue un triunfo de la magia natural.
 
Guerra e invenciones
 
Dentro del dominio de la guerra nunca ha habido ninguna limitación a los inventos mortales, excepto los producidos por el letargo y la pereza: no hay límites para los inventos en sí mismos.
 
Los ideales de la humanidad se derivan, por así decirlo, de otras partes del medio ambiente: el pastor o la caravana que vagan bajo las estrellas: un Moisés, un David, un San Pablo, el hombre de la ciudad, que observa de cerca las condiciones. en el que los hombres pueden vivir bien juntos, un Confucio, un Sócrates, un Jesús, traen a la sociedad los conceptos de paz y cooperación amistosa como una expresión moral superior de la sumisión a otro hombre. A menudo, este sentimiento, como en San Francisco y los sabios hindúes, se extiende a todo el mundo de las criaturas vivientes. Lutero, es cierto, era hijo de un minero, pero su vida demuestra lo que estamos diciendo en lugar de contradecirlo: se colocó activamente del lado de los caballeros y soldados cuando atacaron brutalmente a los campesinos pobres que se habían atrevido a desafiarlos.
 
Excepto por las invasiones salvajes de los tártaros, los hunos, los árabes, la doctrina del poder ilimitado prácticamente no se enfrentó cuando la cultura de la máquina se convirtió en dominante. Por mucho que Leonardo ha perdido gran parte de su precioso tiempo sirviendo a príncipes guerreros y diseñando nuevas máquinas de guerra, sin embargo, estaba bastante bajo la influencia de los ideales humanos, para convertir su actividad en otra cosa. Quería destruir la invención de la nave submarina, porque pensó, como explicaba en sus notas, que era demasiado satánico para ser puesto en manos de hombres no redimidos por gracia. Una por una, las invenciones de las máquinas y la creciente fe en el poder abstracto rechazaron estos escrúpulos y eliminaron estas salvaguardas. Incluso la caballería desapareció en esta lucha desigual, y la masacre triunfante de los bárbaros casi indefensos con los que se encontraron los europeos en la América poscolombina se repitió en todo el planeta.
 
¿Cuánto debemos retroceder en el tiempo para demostrar que la guerra fue quizás la primera entre las causas de la difusión de la máquina? ¿Es necesario llegar a la flecha o al proyectil envenenado? Antes de los gases asfixiantes, aunque el gas asfixiante en sí no era un producto de la mina, incluso el desarrollo de máscaras para defenderse tuvo lugar en las minas, antes de que se extendieran en los campos de batalla. ¿Tenemos que volver al carro con guadañas que, girando con cada movimiento, golpean a los soldados de infantería? Este vagón fue el predecesor del tanque moderno, mientras que el propio tanque, empujado por la fuerza de los brazos de la tripulación, fue diseñado ya en 1558 por un alemán. ¿Tenemos que volver al uso de aceite inflamado y fuego griego, que se usó por primera vez antes de la era cristiana? Fue el embrión del lanzallamas más moderno y efectivo de la guerra moderna, o de las modernas bombas incendiarias basadas en hidrocarburos que se lanzaron para incinerar las ciudades de Japón. Debemos recordar la primera máquina que arrojó piedras y jabalinas, que se inventó, según parece, bajo Dionisio de Siracusa, y que usó en su expedición contra los cartagineses en 397 aC. En la época romana, las catapultas podían arrojar piedras de unos treinta kilos, a una distancia de 400 o 500 metros, mientras que las ballestas, que eran enormes arcos de madera, en piedras arrojadas, eran precisas a distancias aún mayores: con estos instrumentos de precisión. El mundo romano estaba más cerca del mundo automovilístico que de sus acueductos o baños. Los espadari de Damasco, de Toledo, de Milán, eran conocidos tanto por su perfecta técnica metalúrgica como por su habilidad para construir armas: los antecesores de Krupp y Creusot. Incluso el uso de las ciencias físicas para la guerra fue un progreso inmediato: Arquímedes cuenta la historia, concentró los espejos con los rayos del sol sobre las velas de la flota enemiga en Siracusa y prendió fuego a los barcos. Ctesibio, uno de los primeros científicos en Alejandría, inventó un cañón de vapor, otro diseñado por Leonardo. Y cuando el padre jesuita Francesco Lana-Terzi en 1670 dibujó una bola con bolas vacías, subrayó su utilidad bélica. En resumen, la colaboración entre el soldado, el minero, el científico y el técnico es antigua. Considerar los horrores de la guerra moderna como el resultado accidental de un desarrollo técnico fundamentalmente inocente y pacífico significa olvidar los hechos básicos de la historia de la máquina.
 
En el desarrollo de las artes militares, el soldado naturalmente se inspiró libremente en las otras ramas de la tecnología: las unidades más móviles, la caballería y la flota, respectivamente, provienen del pastoreo y la pesca; La guerra de posición, desde las trincheras del Castro Romano hasta las enormes fortificaciones de mampostería de las ciudades, es producto del campesino (el soldado romano, recordémoslo, conquistó tanto con la espada como con la pala) mientras que las máquinas de asedio en madera: carnero, la ballesta, la escalera de asedio, la torre móvil, la catapulta, todos llevan la marca obvia del leñador. Pero el hecho más importante en el arte militar moderno es el continuo aumento de la mecanización a partir del siglo XIV: el militarismo aceleró su ritmo y abrió una gran brecha al desarrollo de la industria moderna y estandarizada.
 
Para recapitular: el primer gran progreso se produjo con la introducción de la pólvora en Europa occidental, después de que ya se había utilizado en el Este. A principios del siglo XIV apareció el primer cañón y luego, mucho más tarde, las primeras armas de fuego portátiles, el mosquete y el arma. Pronto en la línea de este desarrollo pensamos en el tiro múltiple; y el cañón de cañón múltiple y la ametralladora eran inventarios.
 
El efecto de las armas de fuego en la técnica fue multifacético; Para empezar, requerían el uso de hierro a gran escala, tanto para cañones como para proyectiles. Mientras que la producción de una armadura cada vez más elaborada requería la habilidad del artesano, la multiplicación de las armas requería la fabricación social en una escala mucho mayor: los antiguos métodos de trabajo ya no eran adecuados. Debido a la destrucción de los bosques a partir del siglo XVII en adelante, el uso del carbón se experimentó en hornos de hierro y cuando, un siglo más tarde, el problema fue resuelto por Abraham Darby en Inglaterra, el carbón se convirtió en un elemento fundamental tanto para el poder. Militar que por la nueva potencia industrial. En Francia no se construyeron las primeras forjas, ya que en 1550 y al final del siglo Francia tenía trece fundiciones, todas destinadas a la construcción de cañones, mientras que los únicos otros productos importantes eran las guadañas.
 
Además, el cañón fue el punto de partida de un nuevo tipo de generador de energía; era, desde un punto de vista mecánico, un motor de combustión en el cilindro, el primer modelo de motores de gasolina modernos, tanto es así que algunos de los primeros experimentos sobre el uso de mezclas explosivas en motores intentó emplear pólvora en lugar de combustible líquido.Teniendo en cuenta la precisión y la eficacia de las nuevas balas, estas máquinas también tenían otra consecuencia: provocaron el desarrollo del arte de fortificaciones de campaña, el uso de obras complejas, fosos y murallas, este último dispuesto de manera que cada saliente podría ser defendido por otro con fuego cruzado. El trabajo de defensa se hizo cada vez más complicado, a medida que la ofensiva se hizo más peligrosa, la construcción de carreteras, canales, puentes de barcos o mampostería se convirtió en un complemento necesario del arte militar. Leonardo, por ejemplo, ofreció sus servicios al duque de Milán no solo para diseñar máquinas de guerra, sino también para dirigir todas estas obras de ingeniería. En resumen, la guerra introdujo un nuevo tipo de jefe de industria, que no era herrero, ni albañil, ni artesano, a saber, el ingeniero militar. Durante la guerra, el ingeniero militar se reunió al mismo tiempo las actividades del ingeniero civil, mecánica y extracción: Todas las misiones que no comienzan a diferenciarse por completo en el siglo XVIII. La máquina le debe mucho a los ingenieros militares italianos desde el siglo XV en adelante, como se debe a los brillantes inventores ingleses del período de James Watt.
 
En el siglo XVII, gracias a la habilidad del gran Vauban, las artes militares de ataque y defensa casi habían llegado a un callejón sin salida: los fuertes de Vauban eran inexpugnables para atacar en cualquier forma, excepto en lo que él mismo finalmente estudiadas. ¿Cómo atacar esas masas sólidas con piedra? La artillería era de uso limitado, ya que actuaba en ambos lados: la única manera era llamar al minero, cuyo trabajo es ganar la piedra. Según el consejo de Vauban en 1671, se crearon departamentos de ingenieros, llamados zapadores, y dos años más tarde se alistó la primera compañía de mineros. El punto muerto se había superado: la guerra abierta fue de nuevo necesario y posible, y era con la invención de la bayoneta, que se produjo entre 1680 y 1700, que fue dado de nuevo a este arte asesinato intimidad personal.
 
Si el cañón fue el primero de las estratagemas modernas en superar el espacio, gracias a lo cual el hombre pudo expresarse a distancia, el telégrafo de semáforo (usado por primera vez en la guerra) fue quizás el segundo: a finales del siglo XVIII. se instaló una red eficiente en Francia, y se planeó otra similar para el servicio de los ferrocarriles estadounidenses, antes de que Morse inventara el telégrafo eléctrico. Fue la guerra, más que el comercio o la industria, la que mostró en sus líneas generales las características principales que habrían llevado a la máquina en las diversas etapas de su desarrollo. Levantamientos topográficos, uso de tarjetas, plan de batalla – mucho antes de que los hombres de negocios imaginaran el plan de organización y los diagramas de ventas – coordinación del transporte, suministro y producción (es decir, mutilaciones y destrucción) , la división de tareas entre la caballería, la infantería y la artillería y la división del proceso de producción dentro de cada uno de estos sectores, finalmente la distinción de funciones entre el personal general y el comando de campo, todas estas características colocan el arte de la guerra mucho más Por delante de la artesanía y el comercio basado en la competencia, con sus métodos miopes de preparación y trabajo empírico y mezquino. El ejército es, de hecho, la forma ideal hacia la cual debe tender un sistema industrial puramente mecánico . Los escritores utópicos del siglo XIX, como Bellamy y Cabet, que aceptaron este postulado, fueron más realistas que los hombres de negocios que arrugaron la nariz ante su “idealismo”. Pero quizás uno pueda dudar de que los resultados fueron realmente ideales.
 
Producción militar en serie.
 
En el siglo XVII, antes de que el hierro estaba en uso a gran escala en algunas otras fábricas de armas industrial, Colbert había creado en Francia, Gustavo Adolfo había hecho lo mismo en Suecia, y Rusia ya en el momento de Peter el Grande había 683 trabajadores en una fábrica.Se pudieron encontrar ejemplos aislados de laboratorios y fábricas a gran escala, incluso antes de la famosa fábrica de Jack of Newbury en Inglaterra, pero las más notables fueron las fábricas de armas. En estas fábricas, que se introdujo por la división del trabajo y se realizaron las ruedas y productos de limpieza de molienda a su vez con la fuerza hidráulica, de manera que Sombart observó con razón que Adam Smith lo habría hecho mejor tomar la fabricación de armas, en lugar de la de los pasadores, como un ejemplo de El proceso productivo moderno y la economía de concentración y especialización. Fue en las fábricas de armas de Venecia que Galileo completó su riqueza de conocimientos técnicos.
 
El empuje de las necesidades militares no solo incrementó la organización de la fábrica desde el principio, sino que se mantuvo y duró todo su desarrollo. A medida que la guerra aumentó sus objetivos y se pusieron ejércitos cada vez más grandes en el campo, el equipo se hizo cada vez más pesado. Y a medida que se mecanizaron las maniobras tácticas, las herramientas necesarias para que los movimientos fueran precisos y oportunos también se uniformaron. Por lo tanto, con la organización de las fábricas, la estandarización se realizó en una escala mayor que en cualquier otro campo de la tecnología, excepto la prensa.
 
La estandarización y la producción en masa de mosquetes se llevaron a cabo a finales del siglo XVIII: en 1785, Le Blanc fabricaba en Francia mosquetes con piezas intercambiables; Gran innovación en la producción, que constituyó la directiva de toda la técnica de diseño del futuro.(Hasta ese momento, no se lograba la unificación ni siquiera para elementos menores, como hilos o tornillos). En la década de 1800, se creó Eli Whitney, quien había obtenido un contrato para suministrar armas de acuerdo con los criterios del Gobierno de los EE. UU. en su nueva fábrica de Whitneyville un arma estándar similar. “La técnica de construcción de piezas intercambiables”, como observa Usher, se fijó así en sus líneas generales antes de la invención de la máquina de corte o la cortadora. La nueva técnica fue la condición fundamental para lograr grandes resultados en estos campos, por parte de inventores y constructores ». El motivo de estas mejoras fue la continua demanda de grandes cantidades de armas por parte del ejército. En la marina británica se hizo en el mismo período o casi un paso similar hacia la unificación de la producción. Con Sir Samuel Bentham y Brunel, los tablones de tablones y los diversos montacargas de madera fueron cortados a medida: la construcción se convirtió en un accesorio de elementos cuidadosamente medidos, en lugar del antiguo sistema de producción artesanal basado en la adaptación inmediata.
 
Pero también hubo otro sector en el que la guerra aceleró los tiempos. La fusión de los cañones no solo fue “el gran estímulo para el mejoramiento de la técnica en la fundición”, y no solo por esto “el derecho de Henry Cort a la gratitud de sus compatriotas … basado primero en la contribución que dio a la seguridad militar” , como dice Ashton, pero sucedió que la solicitud de hierro con fechas características y en cantidades importantes procedió de la mano con el aumento dado al bombardeo de artillería como preparación para el asalto, con una efectividad que fue revelada por ese joven brillante. Oficial de artillería que se suponía que abrumaría a Europa con su genio militar, mientras que en Francia liquidó la revolución. De hecho, los rigurosos fundamentos matemáticos y la mayor precisión del fuego de artillería lo convirtieron en un modelo para las nuevas artes industriales. Napoleón III a mediados del siglo XIX ofreció un premio a quienes encontraron un proceso económico capaz de producir un acero capaz de resistir la fuerza explosiva de los nuevos proyectiles. El convertidor de Bessemer fue la respuesta directa a esta solicitud.
 
El segundo sector en el que la guerra precedió al automóvil y claramente ayudó a crearlo fue la organización social del ejército. El arte militar feudal se basaba generalmente en un apalancamiento de cuarenta días: necesariamente intermitente y, por lo tanto, ineficiente, aparte de aplazamientos, paradas causadas por la lluvia, las heladas o la Tregua de Dios. La transición del servicio feudal al ejército en La base capitalista, compuesta por trabajadores pagados por un día (el cambio, es decir, del soldado al soldado) no logró superar completamente esta ineficiencia, porque si los comandantes de las compañías mercenarias estaban listos para adoptar los últimos avances en armas o tácticas, el interés real del soldado mercenario era continuar en el trabajo de ser un soldado: por esta razón, la guerra en ese momento ascendía al lugar que tan a menudo tiene entre las tribus salvajes: un emocionante ritual celebrado con reglas cuidadosamente preestablecidas, con un peligro reducido casi a la de un antiguo partido de fútbol. Siempre existía la posibilidad de que la compañía mercenaria se declarara en huelga o desertara pasando al otro lado; el principal instrumento de la disciplina era el dinero, en lugar del hábito, el interés o los sueños de grandeza (o patriotismo).A pesar de las nuevas herramientas técnicas, el soldado mercenario siguió siendo ineficiente.
 
La transformación de grupos desordenados de individuos, con toda su incalculable variabilidad de fuerza y ​​debilidad, de coraje y cobardía, de celo e indiferencia, en las tropas bien practicadas, disciplinadas, unificadas y del siglo XVII, fue un gran acontecimiento en la ingeniería mecánica. La misma conscripción de apalancamiento, después de la larga parada iniciada por la palanca romana en Occidente, fue reintroducida y perfeccionada en el siglo XVI por el Príncipe Mauricio de Orange Nassau, y la psicología del nuevo orden industrial apareció en el desfile antes de que se estableciera. Banderas explicadas, en el taller. La regimentación y producción masiva de soldados, orientada a obtener un producto económico, normalizado e intercambiable, fue la gran contribución de la mentalidad militar al proceso industrial. Y, paralelamente a esta reglamentación interna, hubo una externa que tuvo otro efecto en los métodos de producción, a saber, el desarrollo del mismo uniforme militar.
 
A pesar de las leyes suntuarias que rigen la vestimenta de los diversos grupos sociales y económicos, no había una verdadera uniformidad en la vestimenta medieval; Por muy común que sea el esquema, siempre hubo variaciones y desviaciones individuales, debido a la naturaleza misma de la producción artesanal e intermitente. Los pocos uniformes que existieron fueron las libreas especiales de los grandes príncipes o municipios: Miguel Ángel diseñó uno de estos uniformes para la guardia suiza. Sin embargo, con la ampliación de los ejércitos, y los ejercicios militares diarias, se hizo necesaria la creación de una marca externa unión interna: mientras que los departamentos más pequeños que los hombres se conocían personalmente, en los departamentos más grandes podrían impedir que los hombres luchaban entre sí sólo Con un gran emblema visible. El uniforme se convirtió en esa marca, ese emblema, utilizado por primera vez a gran escala en el siglo XVII. Cada soldado tenía que tener la misma ropa, el mismo sombrero, el mismo equipo, todos los demás miembros de su departamento: el ejercicio hecha a hacer lo mismo, la disciplina hizo reaccionar de la misma manera, el uniforme hecho que se vean iguales. El cuidado diario de los uniformes se convirtió en un elemento importante del nuevo “espíritu del cuerpo”.
 
Con un ejército de cien mil soldados, al igual que el de Luis XIV, la necesidad de uniformes afectó no solo a la industria: de hecho, fue la primera demanda a gran escala de productos absolutamente estandarizados . El gusto individual, la opinión individual, las necesidades individuales, excepto las dictadas por el tamaño del cuerpo, no tuvieron parte en este nuevo sector de producción: existían las condiciones para una completa mecanización. Las industrias textiles encontraron esta demanda masiva, y cuando, más tarde, la máquina de coser fue inventada por Thimonnet de Lyon en 1829, no deberíamos sorprendernos al ver que el Ministerio de Guerra francés intenta usarla primero. Desde el siglo XVII en adelante, el ejército no solo fue un modelo de producción, sino también el modelo del consumidor ideal en el sistema de máquinas.
 
Observamos el efecto de los grandes ejércitos permanentes del siglo XVII, y de los ejércitos aún más grandes alistados en Francia durante la Revolución, cuyos triunfos tuvieron que tener mucho efecto en los futuros desarrollos de la guerra. Un ejército es un complejo de consumidores puros. El ejército, a medida que aumentó de tamaño, impuso una carga cada vez más pesada a las empresas fabricantes: el ejército debe ser alimentado, alojado y equipado, y no proporciona ningún servicio a cambio, excepto la “protección” en tiempo de guerra. Además, durante una guerra, el ejército no solo es un consumidor puro, sino un productor negativo, es decir, para usar la excelente frase de Ruskin, produce males en lugar de bienestar: miseria, mutilación, destrucción física, terror, hambre y muerte. Caracterizar el proceso de guerra y formar la parte principal del producto.
 
La debilidad de un sistema de producción capitalista, basada en el deseo de aumentar los testimonios de poder y riqueza, está dada por el hecho de que el consumo y la circulación de bienes pueden ser retrasados ​​por debilidades humanas como los valores afectivos y honestamente atendidos por el procesamiento. Estas debilidades a veces prolongan la vida útil de un producto mucho más allá del momento en que una economía abstracta había previsto su reemplazo. Estos obstáculos de producción se excluyen automáticamente del ejército, especialmente durante los períodos de servicio de verano: el ejército es el consumidor ideal, ya que tiende a reducir el intervalo de tiempo entre la producción ventajosa y el reemplazo ventajoso a cero. La casa más lujosa y sobrecargada no puede competir, debido a la velocidad de consumo, con un campo de batalla. Mil hombres derribados por balas corresponden más o menos a la demanda de mil uniformes nuevos, mil rifles, mil bayonetas y mil disparos con un cañón que no pueden recuperarse ni reutilizarse. Además, además de todas las desgracias de la batalla, hay una destrucción mucho más rápida de equipos y suministros.
 
La guerra mecanizada, que contribuye tanto a cada aspecto de la producción en masa estandarizada, es en realidad su gran justificación. ¿Existe alguna duda de que siempre actúa como un tónico temporal en el sistema que ha ayudado tanto a producir? La producción en grandes cantidades depende, para el éxito, del consumo en cantidad, y nada asegura este consumo tanto como la destrucción organizada. En este sentido, la guerra no es solo la salud de los estados, como se la ha llamado, sino también la salud de la máquina. Si la guerra-producción no estaba allí para igualar el marcador, el aumento de la capacidad de producción de la máquina podría ser absorbido sólo parcialmente: aumento en los mercados extranjeros, el crecimiento demográfico, el aumento del poder adquisitivo de las masas gracias a una reducción drástica de útiles. Cuando los dos primeros caminos se han agotado, la guerra ayuda a evitar la última alternativa, tan terrible para las clases dominantes, que amenaza a todo el sistema que los apoya.
[ Técnica y cultura , 1934]

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[Analisis] Volar cometas : ejercicio físico, mental y reflexivo Reflexiones luego de una actividad vista como algo inusual dentro de la lucha

Volar cometas : ejercicio físico, mental y reflexivo Reflexiones luego de una actividad vista como algo inusual dentro de la lucha



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Volar cometas es también conectarse con la naturaleza, porque al mantener la cometa volando, la mirada casi no se despega del llamado cielo donde también transitan nubes, aves y los despreciables aviones, drones y parapentes. Es ahí que la intención de aquella mirada al cielo traspase hacia la reflexión sobre quienes en realidad deberían transitar los aires y quienes a la fuerza lo transitan generando contaminación sonora, visual y química artificial además del espacio que ocupan que también genera golpes hasta mortales para lxs aves en las que también han sido trituradxs por turbinas o hélices.
Sobre quién o que persiste volando cuando chocan entre aves y drones. A veces caen aves y a veces caen drones, es una lucha ahí arriba.

Volar además de ser un acto que solo lo ejecutan quienes fisiológicamente han nacido adaptadxs para eso, es un comportamiento de comprensión y entendimiento de los aires, es aprovechar las corrientes de aire al conocerlas, no es siempre luchar contra sus corrientes ni a capricho de ningún tipo. Es por un desplazamiento que llevará a encontrar abrigo, comida o a sus bandadas (grupos de aves).

Conquistar los aires, es un pensamiento dominacionista  que no acepta que no se trata de luchar contra la naturaleza.

El asunto es comprender la naturaleza, así como a nosotres mismes, un camino del cual nos hemos distanciado con la civilización.
Comprender la naturaleza, es aceptar lo que somos y vivir con eso. Solo esa fortaleza no dará lugar ni chico ni grande a promesas reales o no, de una mejora genética para ser superiores como especie o entre nuestra misma especie. Ese asunto de querer ser superiores, es una propuesta Transhumanista, la supremacía de la especie animal humana mejorada sobre la especie animal humana que se resista a ser superior a otres, y sobre las demás especies animales o de cualquier otro llamado reino (vegetal, moneras, protista,…).

Por motivos de las infiltraciones de corrientes ajenas a la libertad, dentro de los movimientos pro libertad, es que se está llevando las luchas hacia el lado de la dominación. Aceptando así la intromisión de las nuevas tecnologías en nuestras vidas y hasta en nuestras luchas.

Tal es que por el lado del antiespecismo se quiere introducir la reprogramación de las especies animales predadoras para que ya no lo sean o en todo caso se vayan exterminando mediante pastillas anticonceptivas o modificaciones a sus genes que podrían ser esparcidos mediante fluídos o relaciones de otros tipos. Es el arma de la dominación: la bionanotecnología su transgenia y otras aristas. Además de las propuestas que ya están siendo ejecutadas, las del uso normalizado de “alimentos” transgénicos así como de suplementos como las de B12 y otras vitaminas de origen transgénico “para que lxs veganxs sigan conservando su tan aclamada ética”. Así como la modificación alimenticia de lxs demás animales como lo hacen con perrxs y gatxs, obligándoles a comer alimentos no fisiológicos solo porque “el amo o la ama veganx no quiere ser antiéticx por proveerle comida con carne de otrxs animales o no le deja que estxs se alimenten por sí solxs cazando en la ciudad”. Además de la carne sintética que se promueve harto como única o eficaz solución al especismo.

Por el lado del antipatriarcado, tenemos al uso de pastillas anticonceptivas cuando bien se podría practicar diversas tácticas antes usadas como evitar los días fértiles en el ciclo de la menstruación, o la abstinencia, o el dejar de lado principal el acto sexual de penetración, o el conteo, dejar de sacralizar la heteronormatividad, la automasturbación o masturbación mutua, etc…
Otro uso en la lucha que fortalece el dominio tecnológico y farmacéutico es la de las intervenciones quirúrgicas de “cambio” de sexo que en realidad son solo cambio de apariencia ya que muchas veces no van de la mano con las hormonas y sentires solo para proyectar una imagen la cual no se tendría que proyectar con imagen más sí con acciones. Me refiero a si alguien se siente “de otro sexo” que se relacione sin estas intervenciones que son también jaulas físicas y mentales reforzadas pro discursos estéticos infiltrados en el movimiento de clara perspectiva izquierdista esa que desea también que la poli le proteja o que el juez otorgue justicia, … Producto de ese pensamiento es la problemática poco abordada en el movimiento lgtbiq que es la gentrificación que generan la mayoría de sus activistas o beneficiadxs en barrios donde se desplaza a la gente que vivía ahí por el brazo represivo legal seguro y estético de las inmobiliarias y sus “limpiezas de urbes antes feas e inseguras sus calles”. Vean el caso Lavapiés en España por si poco o nada saben sobre el asunto. Menos mal que siempre hay mentes críticas dentro de cada movimiento que alzan su voz ante lo que la mayoría por beneficio propio y común elige callar o mirar apáticamente al lado.
Hay compañeres que han dado fuerte lucha por la liberación total sea en difusión como en acción, pero que al parecer les ha faltado ahondar en la crítica al uso de las tecnologías nuevas o viejas dentro de sus cuerpas que han terminado por manejar sus mentes. Así que este no es un mensaje para hundirles, sino para que alzen su crítica hacia lo que han normalizado en sus vidas, eso también es parte de la llamada de-construcción.

Por el lado del ecologismo, sobre todo en agrupaciones mediáticas, se nota demasiado esa propaganda de las llamadas energías verdes y cuando se les hace ver responden que al menos no son tan contaminantes como las otras energías. Para eso solo podemos decir que investiguen sobre que empresas o corporaciones son las que con nuevos nombres ahora promueven las llamadas energías verdes, verán que son las mismas que aún mantienen las otras energías funcionando. Y no solo son empresas, porque estas difícilmente quizás concretarían sus acciones si no fuera con la ayuda cómplice de los Estados en todo el mundo. Un claro ejemplo de esto es la región llamada Alemania que se autodenomina la más consciente respecto a las energías que usa siendo una de las más conocidas por el uso de estas energías verdes, sin embargo su uso de las otras energías como las que provienen del carbón sigue siendo parte importante de sus planes, investiguen el caso del Bosque de Hambach y su lucha contra la extracción de carbón que lleva más de 40 años. Y es que las nuevas energías no pueden ni ahora ni nunca funcionar sin las viejas energías, sino pregúntense de qué se elaboran las hélices de las turbinas eólicas, de los paneles solares, etc…
Hasta se promueve también el uso de la geoingeniería “para ayudar a los ecosistemas a recuperarse”. La geoingeniería es la nueva forma de cambiar climas de diversos ecosistemas o zonas donde su alcance pueda hacerlo o intentarlo, es que claro aún no es perfecta esa nueva industria. Industria y forma de energía que su uso primordial es para amoldar el clima a conveniencia del capital del Poder para sus planes de comercio y dominación. Si en realidad les importara lxs habitantes de distintas especies tal como suelen decir cuando dan explicaciones porque les gusta modificar climas, dejarían de usar esta herramienta que termina directa o indirectamente perjudicando no solo al ecosistema donde se le aplica sino también a otros ecosistemas porque los ecosistemas no están apartados, están interconectados.
Y sobre el uso de transgénicos que algunxs promueven y otrxs que lo rechazan, sobre estxs últimxs usualmente no es por el tema de dominación que la transgenia representa, sino por la inseguridad de control que estas suelen mostrar en su uso. También lo hacen porque generan enfermedades a nuestra especie, y solo se preocupan por las otras especies cuando estas son de uso exclusivo de nuestra especie, porque si en verdad les importara estas otras especies no estarían a favor de la energía nuclear con sus 2 llamativos ejemplos de nocividad como el de chernobyl y fukushima. Claro, dicen que la energía nuclear es preferible a las otras energías por efectividad y “limpieza”. De nuevo estamos cayendo en “el mal menor” para conservar la civilización y su larga vida superficial, domesticadora y destructiva.
La geoingeniería es también usada con excusas de control sanitario.


Volviendo a los drones. Estas máquinas van en aumento, cada vez más sofisticadas por ende peligrosas. Entre otros los drones que hoy nos vigilan bajo la careta de la seguridad, ya están siendo adaptados para su verdadero uso armamentista de espionaje y represión:  para disparar con rango de falla cada vez menor. Y es que a las tecnologías viejas y nuevas para mantener la dominación, las necesitan siempre represivas para la defensa de sus maquinarias, laboratorios, fábricas, imperios, interéses, bancos, cárceles,…

A estos, les siguen las patinetas voladoras tipo “duende verde” o tipo “scooter”, la cantidad de energía o combustible del tipo que sea que se usa para mantenerlos en el aire, para acelerar más y para mantenerse más tiempo en el aire.

Les siguen los carros voladores aún en prototipos así como las futuras carreteras en el aire para estos vehículos “para salvarnos del tráfico” que las mismas ciudades y sus máquinas de transporte de mercancías (sí, nosotrxs también somos parte de esas mercancías que transportan a diario). Ya se usan los llamados taxis voladores con helicópteros para la ciudadanía tal como se ha promovido hace semanas en la región Perú con un costo de 100 dólares por transporte. Los autos voladores por motivos estratégicos económicos han tenido una interferencia con la prioridad ahora de automóviles autónomos (sin piloto humanx), manejados por la inteligencia artificial que ya están siendo probadas en uso público en Arizona con el apoyo de Pizza Hut mediante coches repartidores de pizza. Hace meses se informó que uno de estos autos autónomos habían atropellado a una señora, lxs científicxs como siempre hacen justificaron este accidente argumentando que la señora se cruzó intempestivamente. Pero a pesar de todo eso, la crítica común u oficial solo va por los accidentes que estos podrían causar, y no por el papel de lado de la dominación que estos representan y refuerzan.

Y como una cosa lleva a otra, nos daremos con el motivo principal de esta actividad de volar cometas, que es darnos cuenta que todo lo creado artificialmente solo es con fin de dominación, sí, las ciudades, las culturas, ideologías y los productos que consumimos en su mayoría hoy en día también son productos artificiales.

Y a su vez, es una terapia anti-estrés de todo lo que las ciudades y el progreso nos carcome día a día.
Y no, no es que con esta terapia intentemos amoldarnos o normalizar toda esa opresión, sino para mantenernos en equilibrio físico mental y emocional y también para comprender la urgente necesidad de acabar con todo esto.

Comprender además que si no podemos volar, no reneguemos por eso ni nos sintamos inferiores, ni intentemos cambiar esa realidad. Menos con propuestas tecnológicas que son por ende artificiales y nocivas.
Aprendamos a aceptar esta realidad y a disfrutar de lo que somos, y a disfrutar de quienes sí pueden fisiológicamente hacerlo. Porque eso también es parte de nuestra liberación, amarnos y aceptarnos tal como somos y respetar a otres tal como son.

Y desterrar esa idea de seres superiores y seres inferiores.

*Algunxs animales de ciudad que aman la libertad en los aires*

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