Madagascar y el éxodo revolucionario: el arte de la evasión.

Madagascar y el éxodo revolucionario: el arte de la evasión.
“Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una reverencia profunda y se tira un pedo silencioso” Proverbio etíope.

"El contrapoder hunde sus raíces en primer lugar y sobre todo en la imaginación". David Graber (Fragmentos de antropología anarquista).

Pierre Clastres planteaba: ¿y si los pueblos amazónicos no fuesen en absoluto ajenos a las formas elementales de poder estatal (es decir, permitir a algunos hombres dar órdenes a los demás sin que éstos pudieran cuestionarlas por la amenaza del uso de la fuerza) y, por lo tanto, quisieran asegurarse de que algo así no ocurriera jamás? "Quizás sea que conozcan ya ese poder arbitrario, incuestionable y que se mantiene gracias al uso de la fuerza, porque es justamente el que ejercen contra sus mujeres e hijas, y los adultos sobre los más jóvenes. Quizá por esa misma razón no quieren estructuras capaces de ejercitar ese mismo poder sobre ellos".

Marcel Mauss, por su parte, quiso demostrar que, al contrario de nuestras sociedades que se basaban en el cálculo y el beneficio, éstas sociedades igualitarias se trataban de «economías basadas en el don»: consideraban que basar una transacción económica en la búsqueda de beneficios era algo profundamente ofensivo. En estas economías del don, se organiza todo de tal manera que jamás se podrán utilizar como plataforma para crear desigualdades permanentes en términos de riqueza, ya que quienes más acumulen terminarán por competir entre sí para ver cuál es capaz de dar más.

Todas estas sociedades se fundaban en un rechazo explícito de la lógica del Estado y del mercado capitalista: "Después de todo, la cuestión es que los amazónicos no quieren delegar en otros el poder de amenazarlos con infringirles daño físico si no obedecen sus órdenes. Mejor haríamos en preguntarnos qué dice eso de nosotros, que sentimos la necesidad de una explicación." se pregunta David Graeber.





La avaricia, la vanagloria, la envidia, la glotonería o la pereza, estas sociedades las conocen tan bien que las consideran poco interesantes como base de su civilización. "De hecho, consideran estos fenómenos tan peligrosos moralmente que terminan organizando gran parte de su vida social con el objeto de prevenirlos."

Caso 1: Los piaroa, una sociedad muy igualitaria que se extiende a lo largo de los afluentes del Orinoco y que la etnógrafa Joanna Overing describe como anarquista (vecinos de los belicosos sherente). Los piaroa dan un gran valor a la libertad individual y a la autonomía, y son muy conscientes de la importancia de garantizar que nadie esté jamás bajo las órdenes de otra persona, o de la necesidad de asegurar que nadie controle los recursos económicos hasta el punto de que pueda emplear dicho control para constreñir la libertad de los demás. Los piaroa han desarrollado una filosofía moral que considera la condición humana atrapada entre el «mundo de los sentidos» — de deseos salvajes, presociales—, y el «mundo del pensamiento». Crecer significa aprender a controlar y canalizar dichos deseos a través de una atenta consideración hacia los demás y cultivar el sentido del humor. Pero este proceso se ve entorpecido por el hecho de que todas las formas de conocimiento tecnológico, por otro lado muy necesario para la vida cotidiana, tienen su origen en elementos de locura destructiva. No se conoce el asesinato y creen que cualquier ser humano que matase a otro caería fulminado al instante y moriría del modo más horrible.


Caso 2: Los tiv, otra sociedad notoriamente igualitaria, construyen sus casas a lo largo del río Benue, en el centro de Nigeria. Los tiv no lograron mantenerse fuera del alcance de las incursiones en busca de esclavos en siglos pasados.  "No existían instituciones políticas mayores que el poblado; de hecho, cualquier cosa que se asemejara un poco a una institución política se consideraba sospechosa "per se" o, para ser más precisos, rodeada de un áurea de horror oculto. Esto era así, como dijo en pocas palabras el etnógrafo Paul Bohannan, debido a como veían la propia naturaleza del poder: «los hombres consiguen poder consumiendo la sustancia de los otros»." "Los emprendedores que lograban crearse una cierta fama, riqueza o clientela, eran por definición brujos. Sus corazones estaban cubiertos por una sustancia llamada "tsav", que solo podía crecer si comían carne humana. Aunque muchos intentaran evitarlo, se dice que existía una sociedad secreta de brujos que deslizaba trozos de carne humana en la comida de sus víctimas, por lo que éstas incurrían en una «deuda de carne» que les producía antojos antinaturales que podían llegar a empujarlas a comerse a toda su familia. Esta sociedad secreta de brujos se consideraba el gobierno invisible del país. Por tanto, el poder se institucionalizaba como un poder maligno y cada nueva generación surgía un movimiento de caza de brujos para desenmascarar a los culpables y poder destruir, de forma efectiva, cualquier estructura emergente de autoridad."
 

Caso 3: Entre los siglos XVI y XIX, la costa oeste de Madagascar estuvo dividida en una serie de reinados vinculados a la dinastía Maroantsetra. Sus súbditos eran conocidos colectivamente como los sakalava. En el noroeste de la isla existe hoy en día un «grupo étnico» localizado en una zona del país montañosa y de bastante difícil acceso y conocido como los tsimihety. La palabra significa literalmente «los que nunca se cortan el pelo». La costumbre sakalava era que todos los varones se rapaban el pelo al cero en señal de duelo cuando moría un rey, pero los tsimihety eran los rebeldes que se negaban a reconocer la autoridad de la monarquía sakalava y no lo hacían.
Sus prácticas y organización sociales se han caracterizado hasta la actualidad por su firme igualitarismo. Son, en otras palabras, los anarquistas del noroeste de Madagascar. Hasta el día de hoy han conservado la reputación de ser maestros en el arte de la evasión: bajo los franceses, los administradores se quejaban de que enviaban delegaciones para reclutar trabajadores con el fin de construir una carretera cerca de un pueblo tsimihety, negociando las condiciones con adultos aparentemente dispuestos a colaborar, y que volvían con el equipo al cabo de una semana solo para descubrir que el pueblo había sido completamente abandonado. Todos los habitantes se habían ido a vivir con familiares de otras partes del país.
Pero su identidad es el resultado de un proyecto político. El deseo de vivir libres de la dominación sakalava se tradujo en el deseo de vivir en una sociedad libre de marcadores de jerarquía, un deseo que impregnó todas las instituciones sociales desde las asambleas populares a los ritos mortuorios. Este deseo se institucionalizó como forma de vida que, además, debido a su tendencia a la endogamia, se le consideró unido por ancestros comunes.

Los vezo coexistían con las monarquías sakalava pero, igual que los tsimihety, se mantenían independientes porque, como cuenta la leyenda, cada vez que oían que los representantes reales estaban de camino se subían a sus canoas y permanecían alejados de la costa hasta que éstos se marchaban. 
Las tierras altas de Madagascar habían sido el centro del Estado malgache (reinado de Merina) desde principios del siglo XIX, y resistió muchos años el duro gobierno colonial. Existía una burguesía merina, pero la mayor parte de las comunidades rurales y campesinas se gobernaban a sí mismas. En muchos sentidos se las podía considerar anarquistas: la mayoría de las decisiones locales se tomaba por consenso en instituciones informales, el liderazgo se colocaba, en el mejor de los casos, bajo sospecha; se creía que era un error que un adulto diera órdenes a otro, especialmente si lo hacía de forma continuada, por lo que incluso instituciones como el trabajo asalariado se consideraban moralmente sospechosas. O para ser más precisos, se consideraban no­-malgaches, pues así se comportaban los franceses, los reyes malvados y los dueños de esclavos."
La sociedad era, por encima de todo, muy pacífica, aunque también se hallaba rodeada de una guerra invisible: "se asumía que la brujería destruiría a cualquiera que se hiciera demasiado rico o poderoso. Los rituales de solidaridad moral, donde se invocaba el ideal de igualdad, se producían precisamente en el transcurso de aquellos rituales dirigidos a eliminar, expulsar o destruir esas brujas"
 

De hecho, tras la crisis financiera de los años ochenta, el Estado se hundió en la mayor parte del país o se convirtió en una forma vacía al carecer del respaldo de un sistema coercitivo. Los habitantes de las comunidades rurales merinas siguieron funcionando como lo habían hecho hasta entonces, yendo periódicamente a las oficinas a rellenar papeles aunque en la práctica hubiesen dejado de pagar impuestos; el Gobierno apenas proveía de servicios y en el caso de un robo o incluso de asesinato, la policía ya no hacía ni acto de presencia. Si la revolución consistiera en un pueblo resistiendo a algún tipo de poder considerado opresivo, identificando en él la fuente de esa opresión para a continuación deshacerse de los opresores de forma que dicho poder quedara eliminado para siempre de la vida cotidiana, entonces es difícil negar que se trate por tanto de una revolución. Quizá no haya habido exactamente un levantamiento, pero no por eso deja de ser una revolución."  

No hubo levantamiento, pero surgieron formas ideológicas de contrapoder

profundamente arraigadas. El contrapoder hunde sus raíces en primer lugar y sobre todo en la imaginación":
imaginación práctica necesaria para mantener una sociedad basada en el consenso (y no en la violencia), 
imaginación para la identificación con los otros (que hace posible el entendimiento) e 
imaginación en la violencia fantasmal o brujería surgida de la tensión contra la emergencia de formas sistemáticas de dominio político o económico.
 

Graeber asegura que son proyectos revolucionarios: un rechazo consciente de un grupo contra ciertas formas de poder político global que les lleva a replantearse y reorganizar el modo en que se relacionan entre sí en un nivel cotidiano. No existen panfletos, mítines ni manifiestos, "se expresaban, literal o figurativamente, en los modos de esculpir el cuerpo, en la música y los rituales, en la comida y la ropa, en las formas de relacionarse con los muertos. Así, "con el tiempo, lo que en un momento dado fueron proyectos, se convirtieron en identidades."

"Muchos espacios como esos han sucumbido, tanto en Madagascar como en otros lugares. Otros perduran, y a cada momento nacen nuevos. El mundo contemporáneo está lleno de esos espacios anárquicos, y cuanto más éxito tienen, menos oímos hablar de ellos. Ni siquiera cuando se acaba violentamente con ellos nos llegan a los forasteros noticias de su existencia. Actualmente, "durante las dos últimas décadas, los pensadores autónomos italianos han desarrollado una teoría de lo que han denominado el «éxodo» revolucionario: el amplio rechazo de los jóvenes al trabajo en las fábricas, la proliferación de okupaciones en muchas ciudades italianas, etc. La teoría del éxodo propone que la forma más efectiva de oponerse al capitalismo y al Estado liberal no es a través de la confrontación directa sino de lo que Paolo Virno ha llamado una «retirada emprendedora», una defección de masa protagonizada por quienes desean crear nuevas formas de comunidad. (...) Su objetivo no ha sido la toma del poder (lo que normalmente conduce a la muerte o a convertirse a menudo en una variante si cabe más monstruosa de aquello que se pretendía combatir), sino una u otra estrategia para situarse fuera de su alcance, emigrando, desertando, creando nuevas comunidades. Un historiador también autónomo, Yann Moulier Boutang, ha llegado incluso a afirmar que la historia del capitalismo es la historia de los intentos de resolver el problema de la movilidad obrera." "Es precisamente por este motivo que una de las reivindicaciones más consistentes de los elementos radicales del movimiento de la globalización, desde los autónomos italianos hasta los anarquistas norteamericanos, ha sido siempre la libertad global de movimiento, «una verdadera globalización», la destrucción de las fronteras y un derribo general de los muros."

Llegados a este punto, quizás nos proporcionen algunas ideas útiles. Lo que

resulta indestructible se puede intentar al menos evitar, congelar, transformar e ir desproveyendo gradualmente de su sustancia; que en el caso de los Estados es, en última instancia, su capacidad para inspirar terror. ¿Qué significaría esto en las condiciones actuales? No resulta evidente. Quizá los aparatos estatales se acabarían convirtiendo en una simple fachada, a medida que se los fuera vaciando de sustancia. 

Quizá las formas de gobierno espectaculares terminen convirtiéndose en espectáculo puro y duro, un poco en la línea que sugería el yerno de Marx y autor de El derecho a la pereza, Paul Lafargue, cuando decía que después de la revolución los políticos aún serían capaces de realizar una función social importante en la industria del entretenimiento. 

Del mismo modo que los Estados neoliberales adquieren características feudales, concentrando todo su armamento alrededor de comunidades cercadas, también surgen espacios insurreccionales donde menos lo esperamos. Los cultivadores de arroz merina de Madagascar saben algo que muchos aspirantes a revolucionarios desconocen: a veces lo mejor es simular que nada ha cambiado, permitir que los representantes estatales mantengan su dignidad, incluso presentarse en sus despachos, rellenar sus formularios y, a partir de ese momento, ignorarlos por completo.

Fuente: fragmentos adaptados del libro "Fragmentos de antropología anarquista" de David Graber.

[ Una antropóloga en la luna webgunetik hartua

Dos materiales sobre el negocio de la felicidad




El primero de estos materiales es un programa radiofónico: en el excelente podcast La linterna de Diógenes se dedicó parte de un programa a hablar con el psicólogo de la universidad de Oviedo José Carlos González, uno de los autores de La vida real en tiempos de la felicidad, sobre la psicología e ideología positiva, sus antecedentes históricos, su implementación en el mundo económico y empresarial, la escasa fiabilidad de sus postulados (pese a sus continuos intentos de presentarse como ciencia), los libros de autoayuda, la cultura del “me gusta”, la figura del gurú… Recomendamos encarecidamente la entrevista porque expone de una manera muy amena y cercana los principales nexos de unión entre una ideología con vocación hegemónica de rasgos individualistas y las exigencias que impone el  capital a la hora de organizar la realidad, y se hace de una manera que aborda la genealogía de dicha ideología positiva, evolucionando desde el puritanismo protestante productivista hasta una psicología que acaba por identificar felicidad y adhesión al cuerpo social y sus valores. La película de siempre, pero adaptada a los nuevos tiempos y presentada de manera más sutil.



[Ojo: la parte reseñada comienza en el minuto 23 y 15 segundos]

El segundo de estos materiales es un artículo escrito por José Durán Rodríguez que fue publicado por El Salto y cuyo título reza: El negocio de la felicidad, el fraude del siglo XXI, el cual reproducimos de manera íntegra a continuación.

En el invierno de 2013, la corporación multinacional de bebidas refrescantes Coca-Cola anunció el lanzamiento de una página web con más de 400 estudios sobre felicidad y salud que pretendía ser un referente en el campo de la investigación acerca del bienestar. Lo hizo a través del llamado Instituto Coca-Cola de la Felicidad, integrado en una iniciativa de la división española de la compañía que en 2010 y 2012 ya había organizado en Madrid dos ediciones de un evento denominado Congreso Internacional de la Felicidad.

Entre la maniobra publicitaria y la generación de una imagen de marca amigable, bajo la coartada filantrópica de responder al creciente interés sobre el tema, Coca-Cola se sumó a una agenda global que propone ser feliz como respuesta a todos los males.

Margarita Álvarez es una de las 50 mujeres más poderosas de España, según la revista Forbes, y también fue incluida en el listado de las 100 mujeres más influyentes en nuestro país en 2016, elaborado por la plataforma Mujeres&Cia, en la categoría de Directivas. Álvarez creó y presidió el Instituto Coca-Cola de la Felicidad entre enero de 2008 y marzo de 2011. Acaba de publicar Deconstruyendo la felicidad, un libro cuyo propósito, según se lee en la nota de prensa difundida por la editorial Alienta, es “ayudarte a averiguar si realmente existe la felicidad y, si es así, determinar dónde se puede encontrar”. La nota añade que en sus páginas no hay “reglas ni pautas: solo conocimiento. Porque saber y tener información sobre algo tan relevante te ayudará a entender cómo funciona el cerebro, cómo te utilizan tus pensamientos y cómo puedes identificar y aceptar todas tus emociones para afrontar mejor las circunstancias de la vida”.

Parece poco probable que la idea de ser feliz que maneja Álvarez guarde relación alguna con la que puedan tener, por ejemplo, las más de 800 personas afectadas desde 2014 por el ERE de la embotelladora de Coca-Cola en la planta de Fuenlabrada (Madrid).

Primera Vocal webgunetik hartuta ]

Mikro Irekian #11 Danona Donea (Uztailak 13ko Jaialdi Alternatiboa)

[ Danona Donea Jaialdi interesgarria izan daitekeenaren egileen eta Biztu irratixe-ko Mikro Irekian irratsaiokoen 45 minututxoak jarraian ]

Mikro Irekian #11 Danona Donea




Danona Donea gaur egungo jaialdiek proposatzen duten jai eredua iraultzeko helburuarekin jaio zen. Zulo irekia deitzen den formatua jarraituz modu parte hartzailean eta ez planifikatuan jaia egiteko aukera eskaintzen du proiektu honek.  Eremu publikoaren eta guztion diruaren pribatizazioaren aurrean bestelako kontsumo eredu bat aurkezten du Danona Doneak. Gonbidatzen zaitugu datorren uztailaren 13an Mundakako Santa Katalinara hurbiltzen eta jaialdi honetan parte hartzen.
Aurrez Danona Donearekin kontaktuan jarri nahiz izanez gero danona.donea@gmail.com helbidera idatzi eta informazio gehiago behar izanez gero Twitter edo mastodon plataformetara jo.
Entzun!

Progreso y tecnología (Jorge Riechmann)


Progreso y tecnología

Para cualquiera que haya nacido dentro de la España del ‘desarrollo’, un exprimidor de naranjas es un aparato eléctrico. Los aparatos mecánicos que resultaban familiares a nuestros abuelos pueden resultarnos conocidos ya sólo por los mercadillos de trastos viejos, o acaso por haberlos visto usar en algún viaje por países ‘atrasados’ como Marruecos o Turquía.

Y, sin embargo, el exprimidos mecánico es tecnológicamente superior en todo al eléctrico: requiere menos esfuerzo físico del usuario o usuaria (sólo bajar una palanca, en lugar de pasar un rato oprimiendo una naranja en posición antinatural); es prácticamente irrompible y eterno, por la sencillez de su mecanismo; menea menos el zumo de naranja, que resulta así de mejor calidad; permite mayor autonomía, al no requerir corriente eléctrica; es ecológicamente superior por el ahorro en energía y materiales que implica ( al no consumir electricidad no contribuye al ‘efecto invernadero’ o a la nuclearización del mundo; y dura para siempre, en lugar de ser un aparato de ‘usar unos años y tirar’ como el exprimidor eléctrico ).

Esos dos aparatos son emblemáticos de nuestra situación actual: el que se identifica con el progreso – y ha conseguido anular por completo a su competidor en los países ‘desarrollados’- es el peor, y en el tránsito del uno al otro hemos traspasado un límite que una sociedad racional respetaría.

La supuesta liberación a través de la tecnología –por la vía del creciente dominio sobre la naturaleza exterior e interior del ser humano- se convierte, en aspectos decisivos de la condición humana, en una esclavización por los gadgets.

¿Seremos capaces de aprender a tiempo cual es la forma correcta, productiva, de exprimir una naranja?

Jorge Riechmann. Todo tiene un límite: ecología y transformación social. Debate. 2001


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Desde algún lugar: “Lxs heréticxs”. Escrito de Gabriel Pombo da Silva

Desde algún lugar: “Lxs heréticxs”. Escrito de Gabriel Pombo da Silva



El herético, como el bandido, sabe que la pérdida de su libertad le conduce irremediablemente al cadalso. Le espera un tribunal que le pasara cuenta de sus actos. Un tribunal que esgrimirá su poder y razón absoluta en nombre de Dios, el Pueblo, el Reino o el Estado. Poder y Razón son actos de sincretismo autoritario desarrollados a lo largo de los siglos por los propietarios de la Tierra, de los Mares y los Cielos. Así también el anarquista individualista –que es hereje y bandido por igual– es consciente que su convicción de poseer su propia potencia y sus propias razones le llevan hacia la hoguera. Como una polilla busca la luz y sucumbe. Como Ícaro vuela hacia lo alto y el Sol derrite sus alas. Como Prometeo roba el fuego de los Dioses para sí y lxs otrxs como él y sufre el eterno castigo.

El drama del Anarquista es su pasión por la libertad, su búsqueda incansable de cómplices que rara vez encuentra. Desprecia el conformismo del rebaño, la cobardía de las multitudes, el dogmatismo de cualquier fe.

Todo sacerdote –de cualquier “ismo”– le odia, por que no le controla, no le obedece, no le escucha; y cuando puede alza la voz para socavar cualquier atisbo de poder y autoridad. En ocasiones, éstxs solitarixs vengadores arrojan la bomba o clavan el puñal con la intención –siempre– de sembrar el caos en el orden de la razón rigurosamente establecida como ley o verdad suprema. Otras veces, se mezclan en descontentos con la intención de desatar insurrecciones. Pero la mayor parte de su tiempo lo emplean en leer, porque su mejor amigo y pasatiempo es el conocimiento de lo que fue y lo que es. No abrigan ilusiones ni esperanzas sino convicciones. Saben que el conocimiento es su fuerza y les otorga autodeterminación. Viven cada día como si fuese el último. En una sociedad de esclavxs la Libertad se castiga con la muerte. No se resignan, no se lamentan, blasfeman, atacan, expropian. No hay muchxs, pero incluso estxs pocxs inquietan a todo gobierno, precisamente porque son ingobernables; amantes de la Libertad total. Sea lo que esto fuese. Se reinventan a cada paso, con cada golpe, con cada beso. No son estrategas porque no tienen un fin último y, por eso, sus acciones levantan las iras de propixs y ajenxs. No tienen más “partidarixs” que aquellxs que lxs conocen y aman, eximiendo sus barbaridades iconoclastas. Muchas veces, se les caricaturiza en los periódicos porque de este modo, piensan que evitan que la gente se pregunte: ¿Quiénes son estxs locxs? ¿Qué quieren? ¿Cómo explicarle a lxs ciudadanxs que delegan su vida y pensamientos a otrxs, quiénes son lxs anarquistas?

Sí, son locxs y no quieren nada más que todo. Todo lo que les fue arrebatado y nadie puede dárselo, restituírselo. ¡Ahí van! No tienen “argumentos”, el fuego y la pólvora habla por ellxs. Un kilo de dinamita y una poesía. Un kilo de pólvora negra y una nueva herejía. Un “¡manos arriba!” y se van. Artefactos que destrozan sus Bancos, Tribunales, Comisarias; Cuarteles, Iglesias y Sedes Políticas…

¿Qué buscan estxs locxs? ¡Nada! La nada destructora que da paso a la Naturaleza salvaje. Las flores se abren paso bajo las ruinas de su pútrida “civilización.

Gabriel Pombo Da Silva,

A 5 de junio de 2019.

Desde algún lugar del Viejo Mundo.

Nota: Dedicado a nuestrxs caídxs en combate; a nuestrxs prisionerxs de la guerra anárquica; a nuestrxs fugitivxs y, a todxs lxs co-conspiradores ácratas que iluminan la noche…


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Hoy nos ha dejado la persona más extraordinaria del mundo. Todo nuestro amor a Pastora González Vieites.


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Hoy nos ha dejado la persona más extraordinaria del mundo. Todo nuestro amor a Pastora González Vieites.


Pastora gonzalez

Querida Pastora:
Quería decirte que desde el día que te conocí muchas cosas cambiaron para mí.
Vi a una persona humilde llena de dolor y de rabia sin ganas de rendirse.
Vi a una persona dando todo su amor y energía a lxs chavalxs que estaban ayudándola a combatir tanta injusticia.
Vi a una persona que no se declaraba nada pero que muchxs deberíamos aprender mucho de ella.
De ti aprendí, después de años buscándola, una definición corta y clara de la amistad: el amor de una madre.
De ti aprendí que se puede luchar hasta el final, que se debe luchar hasta el final, pese a las zancadillas que te pone la vida.
Tu vida nunca ha sido fácil, no sé de donde recoges tantas energías, tienes una fuerza sobrenatural.
Tu rebeldía es arrolladora, tu vitalidad es deslumbrante, tu cariño es incalculable.
Cada vez que te veo, observo tu pena, y a la vez tus ansias de justicia, tus ganas de que este podrido mundo deje de ser tan asqueroso.
Siempre tienes claro que a las cárceles sólo van lxs pobres y lxs rebeldes.
Nunca has hecho distinciones entre políticos o sociales, todos sufren el sistema penitenciario.
Te arrebataron de tu corazón a un hijo tuyo.
Y ese dolor nunca desaparecerá, nunca podrás llenar ese hueco.
Un día dijiste que podrías haber hecho más para que Xosé no hubiera tenido ese final.
Por favor nunca pienses eso, hiciste lo imposible. Hiciste lo que hubieran hecho una centena de personas juntas. Tú nunca deberías pensar así, PORQUE ERES LO  MÁS GRANDE DE ESTE MUNDO.
Pero sí te diré una cosa. Sé que algunas personas, yo incluido, pensamos que si hubiéramos actuado de otra manera, si hubiéramos estado en el sitio indicado… cago no demo, si las cosas volvieran atrás…
Es un pensamiento que me recorre el cuerpo muchas, pero que muchas veces.    Tendría que haber estado donde debería haber estado.
Pero nunca te imaginabas que el final sería el que fue. Y sólo queda pensar que para la próxima vez no pasará.
Pero da asco pensar así, cuando estamos hablando de un amigo y compañero.
Pero tú nunca puedes pensar así. Si todos hubiéramos hecho la mitad de lo que tú hiciste, otro gallo nos cantaría.
Que sepas que eres una inspiración para mucha gente.
Eres incombustible, eres un ejemplo de entereza, siempre estás animándonos.
Tienes una sonrisa preciosa y mola cuando te ríes, es una risa contagiosa.
Muchos de nosotrxs, de lxs chavalxs cuando te escuchamos, cuando sabemos que vienes a nuestra ciudad nos recargas las pilas para no sucumbir a la podredumbre.
Ves ahí a una persona de tu edad hablando de no desesperar, de seguir luchando para que no ocurran más barbaridades, que a la cárcel siempre vamos lxs mismxs, te hace enloquecer de rabia y administras fuerzas para no rendirse jamás.
Por contra, vemos tu bondad, ese corazón tan grande que no te cabe en el pecho, esa dulzura que transmites, todo el amor que nos das, sinceramente no tiene precio.
Nunca te has arrepentido de nada de lo que eres y has sido. De fregar suelos o de que tu hijo fue quien fue.
Y las coincidencias de la vida, somos de dos pueblos cercanos das rías baixas.
De Porto do Son saliste para llegar a nuestros corazones.
Siempre dispuesta a echar una mano a quien lo necesite, a quien no tiene a nadie para que le ayude.
Te desvives por las causas injustas. Tu generosidad es infinita.
Te respetamos, te adoramos, te queremos, nos llenas el alma de sentimientos.
Sólo espero que nosotros a ti, por lo menos, te demos la mitad de la energía que tú nos aportas.
Para mí ha sido muy importante conocerte, y sé que para mucha otra gente también.
Aportas un lazo emocional que es muy importante para algunos de nosotros.
Recorres miles de kilómetros para dar a conocer la infamia carcelaria, vas a donde haga falta para que la gente sepa lo que ocurre tras los muros de las prisiones, que la tortura existe, y que vaya alguien si se atreve a decirte que en el presidio no se tortura.
Y eres bien clara, las cárceles deben desaparecer.
Sé de mucha gente que ya está desencantada de todo, que no van a ninguna actividad, pero saben que vienes a una concentración y que hace falta ayuda y raudamente hacen una pancarta y van allí a apoyar a Pastora.
He visto cómo gente te tiene una consideración que te la has ganado a pulso, porque eres increíblemente buena persona.
Si todas las madres fueran como tú, qué diferente sería todo…
Tu rebeldía nos deja perplejos, ¿cómo alguien de tu edad puede tener más vitalidad que 20 de nosotrxs?
Hablas cristalino, sea donde sea y a quien sea.
Tienes claro que perteneces a la clase de lxs desheredadxs, y es ahí donde quieres estar, jamás te venderías por unas sucias migajas, por un puñado de asquerosos billetes, por un vertedero de codicia.
Espero que sigamos viéndonos durante muchos años más.
Por favor, no pierdas nunca tu espíritu ingobernable ni la esperanza.
Y sobre todo, nunca pierdas la sonrisa.
Porque es preciosa y contagiosa.
De alguien que te aprecia un puñado.
Para mín eres como a nai que nunca tiven.
Nunca saberás todo o que me aportaches.
Que ninguén che diga o que tes que facer.
Sege sendo como ti es: a nosa nai preferida.
Nunca olvidámosche.
Sempre estás nos nosos corazóns.
Aumentáchesnos o espírito de combatividade.
Sempre dándonos ánimos a nós.
Nós tamén dámosche todo o amor que hai neste mundo.
Desde a distancia o teu calor e carinho sempre está ahí.
Eu mándoche a Lúa tódalas noites para que che sorría.
Quéroche moito Pastora.
Zésar Axeitos
“Que la lucha no muera. Ante la adversidad: reveldía y amistad”, Xosé Tarrío González. Introducción de Pastora González.

Pastora Dominga González Vieites.
11-08-1948 – 25-04-2019.
Pastora guerreira, descansa en paz.
Que la lucha no muera.
Abaixo os muros.
A Nai das punks.

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Por supuesto, solo es ficción


Por supuesto, solo es ficción




Hace dos años, en 2017, la editorial LOM publicaba en Chile La mentira en la sangre, traducción de mi novela en euskera Gezurra odoletan publicada en el País Vasco en 2011 por Txalaparta. En ella, entre otros personajes, un fiscal de Temuco, Omar Moya, y su ayudante, Sergio Mérida, movían los hilos en las sombras para, con la colaboración de los recursos técnicos y humanos de Sipolcar y Labocar, como el agente de inteligencia Maco Garete, utilizando, bajo veladas amenazas, a un testigo protegido infiltrado en un pequeño colectivo anarquista y en otro grupo mapuche, obtener de él las acciones necesarias para actuar contra personajes incómodos para los intereses del Estado. Parecía un exceso de imaginación que un fiscal pudiera jugarse su suculento sueldo ordenando y encubriendo acciones como la colocación de artefactos explosivos o el ataque a trabajadores contratados por los latifundistas dueños del país a través de la explotación de las tierras arrancadas a sus legítimos pobladores. Por supuesto, solo era ficción. Qué sabía yo, si después de todo solo me había tocado vivir un allanamiento orquestado por los fiscales Sergio Moya y Omar Mérida, quienes dirigieron una operación en la que, tras un supuesto intento fallido de bomba contra la Seremi de Justicia de Temuco apenas cinco horas antes de irrumpir en mi hogar, basándose en un alucinante informe del agente Sipolcar Alejandro Marín Lazo, Labocar colocara pruebas falsas en mi dormitorio, mientras el agente también de Sipolcar Marco Gaete me negaba la posibilidad de ser testigo de las acciones dirigidas por el teniente Héctor Carrasco y me hacía firmar un acta de incautación en blanco.

Ahora, transcurridos más de nueve años desde que me tocara ser encarcelado y condenado por la tenencia de aquellos objetos que los agentes a cargo del fiscal Omar Mérida colocaran en mi casa, cómo son las cosas, parece que la realidad da caza a mis “ficciones”. Tenemos a un fiscal, Sergio Moya, acusado de realizar montajes y entorpecer investigaciones, a varios agentes de Carabineros, de esos que se hicieron inevitables conocidos míos en contra de mi voluntad, procesados por los mismos motivos, y lo que más exageradamente ficticio parecía en mi libro, acaba de ser narrado por una testigo protegida: la colocación de una bomba en Santiago a las órdenes de Omar Mérida, siempre bajo la amenaza de retirarle la protección. Y pareciera que Chile, el Chile bienpensante, y esa prensa tan amante de la verdad, no dan crédito. Cómo pueden descarriarse de esa manera tan buenos servidores del Estado…

Lo cierto es que el más mínimo periodismo de investigación podía hace ya 6 años, allá por 2013, haber sentido curiosidad por la obra autobiográfica de una de las víctimas de este prolijo equipo experto en montajes, ya que ese año Quimantú publicaba en Chile mi obra Los buenos no usan paraguas. Desmontando un montaje, desnudando al Estado, en la que daba detallada cuenta, también documental, del modus operandi de esta grupo bien coordinado y, hasta ahora, eficaz. De haberse interesado alguien por ella se hubiera adelantado en varios años a esta operación Huracán y hubiera encontrado material más que suficiente para conocer de primera mano los protocolos, trucos y mentiras con que estos grandes profesionales llevan años encarcelando a aquellas personas que por un motivo u otro resultan incómodas para los intereses de sus jefes. Porque espero que no serán tan naïf como para pensar que estas personas ahora en entredicho se mandan solas. Los motivos por los que alguien ha decidido que han dejado de ser eficientes y necesarios se me escapan, pero no me cabe duda de que ya habrán sido escogidos unos sucesores a la altura de las necesidades actuales, dispuestos a dar tanto o más que sus predecesores por la causa de la “defensa de la democracia”. Pero claro, ya sabemos que los límites de todo periodismo de investigación son aquellos que marcan los intereses de Estado, y que sobrepasarlos es jugarse, como mínimo, la carrera.

Ahora que saltan estos hechos a la luz y que desde las cloacas el hedor decide asomarse a la superficie, pueden leer a la luz de los hechos mi novela, pero teniendo siempre presente que, por supuesto, solo es ficción.

Asel Luzarraga-n webgunetik hartuta ]

USA: Scott Warren podría pasar 20 años en prisión por ofrecer agua y comida a dos inmigrantes indocumentados


USA: Scott Warren podría pasar 20 años en prisión por ofrecer agua y comida a dos inmigrantes indocumentados
 
El juicio al profesor universitario Scott Warren, miembro de la organización No Más Muertes, comenzó este miércoles en la Corte Federal de Tucson, Arizona, y podría marcar el futuro de la ayuda humanitaria en la frontera de Estados Unidos con México.

Warren enfrenta tres cargos criminales por ofrecer agua, comida, ropa limpia y una cama para dormir a dos inmigrantes indocumentados dentro del campamento del grupo humanitario No Más Muertes, en la población de Ajo, en Arizona. En caso de ser declarado culpable, el voluntario podría enfrentar una sentencia de hasta 20 años de prisión.

El juicio, que se espera termine el próximo 7 de junio, comenzó esta tarde con la selección del jurado.

«Es un acto de simple humanidad, no solo se vive una crisis migratoria en la frontera, sino una crisis humana, una crisis moral», dijo el reconocido lingüista y filósofo Noam Chomsky durante una conferencia de prensa en las afueras de la Corte Federal en Tucson.

Chomsky indicó que los cargos por «albergar inmigrantes indocumentados» impuestos a Warren le recuerdan el conflicto que hubo en la década de 1980 en los países centroamericanos. Catedrático de la Universidad de Arizona, Chomsky enfatizó que Estados Unidos debe reconocer el papel que jugaron en el desplazamiento masivo y la migración forzada de tantas personas de Centroamérica.

También, alabó el trabajo humanitario que grupos como No Más Muertes llevan a cabo en la frontera. «Debemos emprender esta tarea con buena voluntad y dedicación, no solo para compensar lo que hemos hecho, sino porque es un acto de humanidad simple», dijo Chomsky.

«Esto sería cierto incluso si no tuviéramos la responsabilidad de crear las condiciones a partir de las cuales personas huyen desesperadas. Más aún cuando compartimos la responsabilidad de estas tragedias», remarcó el filósofo.

Por su parte, Alison J. Harrington, pastora de la Iglesia Presbiteriana del Sur en Tucson, dijo que el juicio es un «ataque directo» a los grupos de ayuda humanitaria en la frontera por parte de la Administración de Donald Trump.

«Esperábamos que después de tantas llamadas y firmas provenientes de personas de todas partes del país la fiscalía retirara los cargos antes de comenzar el juicio», anotó Harrington.

Warren, profesor de la Universidad del Estado de Arizona, fue arrestado en enero de 2017 durante una redada al campamento de No Más Muertes, donde los agentes de la Patrulla Fronteriza encontraron a dos inmigrantes indocumentados

Liberado posteriormente, el profesor enfrentó otro juicio el mes pasado por ingresar en un automóvil al Refugio Nacional de Vida Salvaje de Cabeza Prieta, Arizona.

También se sentó en el banquillo de los acusados por «abandono de propiedad», debido a que dejó en el desierto galones de agua y comida enlatada para salvar vidas de inmigrantes que cruzan el desierto de Arizona. El juez en este otro caso aun no ha dado a conocer su veredicto.
 
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… Ya eres un enemigo de la Constitución

… Ya eres un enemigo de la Constitución
 


Peter Schneider, … Ya eres un enemigo de la Constitución. La inesperada ampliación del acta personal del profesor Kleff. Traducción de Ruth Zautner, Editorial Montesinos, 1982.
Edición original: … Schon bist du ein Verfassungsteind, Rotbuch Verlag, Berlin, 1975

… Ya eres un enemigo de la Constitución, es una novela
sobre la fanática legalidad del estado capitalista
Raúl Hernández Viveros
 
La opinión de que también existen leyes y disposiciones antidemocráticas, a las que hay que ofrecer resistencia, no obediencia, no puede rebatirla seriamente ningún demócrata.
 
Cuando la injusticia se convierte en derecho, la resistencia es una obligación.

Un testimonio de la persecución política de los disidentes que llevan a cabo los regímenes liberal-democráticos. La “Constitución” es para estos regímenes lo que para la Inquisición medieval era “Dios”. Todo se puede en nombre de la “Constitución”, al igual que hace algunos siglos todo se podía en nombre de “Dios”, aún cuando quienes invocan estas razones supremas sean quienes menos las respetan.

La “rebelión” contra el orden institucional es el peor delito en los regímenes liberal-democráticos, por ello es la acusación contra los enemigos políticos que quieren eliminar de la vida pública. Esta novela, en forma epistolar, basada en hechos reales y en la que se recogen en cursiva frases auténticas, trata de demostrar que quienes apelan a la Constitución para perseguir a sus enemigos políticos acostumbran a actuar anticonstitucionalmente.

La Constitución permite pensar y decir que hay que rebelarse ante leyes injustas, pero si te rebelas contra ellas eres condenado por enemigo de la Constitución: “Es decir: me despiden porque he defendido el derecho de rebelión contra leyes antidemocráticas. El motivo del despido no es aceptado por el tribunal. Pero continúo despedido porque me he mostrado rebelde frente al injusto despido.”

La persecución de los políticos independentistas catalanes por parte del Estado español es un caso paradigmático de lo que se trata en esta novela.

Algunos fragmentos:
p. 7:
“Tener la sensación de que se ha evolucionado no siempre resulta grato. Sobre todo cuando al mismo tiempo se experimenta la sensación de que otros se han quedado en el mismo estadio con más éxito.”
p. 9:
“Es una ciudad en la que los edificios más altos continúan siendo las iglesias.”
p. 10:
“… me sorprende la gente que se queda aquí toda la vida y nunca tiene la sensación de desperdiciar su existencia.”
p. 15:
“Pero esta resistencia diaria frente al trabajo es la única posibilidad de no convertirse en un estúpido sabelotodo. Estos reductos de rebeldía, precisamente lo que se piensa de más o se realiza fuera del trabajo, son desmantelados progresivamente por los patronos.”
p. 18:
“Yo mencioné el caso de la aspirante a catedrático de Instituto Ilse Jakob, a la que, entre otros, el Senado de Hamburgo, en 1973, amonestó por haber participado, en 1961, como delegado en el congreso federal de los perseguidos por el régimen nazi.”
p. 19:
“Ya resulta extraordinario cuando ahora se lee en las historias retrospectivas y biografías de ancianos rebeldes, la increíble coherencia en el desarrollo de sus vidas. Escriben su historia desde el final, a partir del resultado, por lo cual se deduce que ya tenían la conciencia adecuada desde la cuna…”
p. 20:
“… recordé la melodía de una canción italiana. La canción habla de un hombre que casualmente se encontró inmerso en una sublevación popular y tuvo la desgracia de ser uno de los primeros en caer abatido por los tiros. Sus compañeros le celebraron como un gran luchador que había sacrificado toda su vida por le revolución. Lo que resulta cierto a la vista del resultado, pero sólo si se piensa retrospectivamente.”
p. 22:
“Más tarde me fui a vivir con la muchacha pelirroja. Sólo lo menciono porque Jutta es buscada desde hace dos años por «anarquista». ¿Considera posible que yo sea sospechoso por ello? Naturalmente, en su agenda figura mi nombre y dirección. El profesor de matemáticas dice que no. Si fuera a la inversa, si ella fuera maestra y hubiera convivido con un anarquista, seguro que le resultaría muy molesto. Pero a un hombre la comisión protectora de la Constitución le atribuye opiniones propias.”
p. 22:
“Una vez vi una fotografía en una importante revista ilustrada en la que dos soldados americanos sostenían por los pelos la cabeza cercenada de un vietcong. Un servicio federal puso una denuncia contra la revista por «representación gráfica de una acción violenta» o algo parecido. No la guerra del Vietnam, sino la forma de presentarla suscitó escándalo.”
p. 33:
“Ahora está claro: ¡el Consejo de Instrucción Pública expone por fin los motivos de sus dudas! Por una carta que hace más de un año envié a los colegas. No por participación en batallas callejeras, fabricación de bombas, militancias, direcciones en agendas, sino por una sola carta, exactamente una única frase que escribí entonces: «La opinión de que también existen leyes y disposiciones antidemocráticas, a las que hay que ofrecer resistencia, no obediencia, no puede rebatirla seriamente ningún demócrata». Hubiera esperado cualquier cosa menos esto, incluso he olvidado incluir esta carta en la lista de posibles motivos de sospecha.”
p. 34-35:
“… el director expulsó de la escuela durante dos semanas a tres alumnos que reconoció como repartidores de octavillas. En caso de contravención, la circunstancia del delito hubiera significado una rebelión contra el orden institucional. Entonces yo ya era jefe de grupo del sindicato y como tal escribí una carta a los colegas sobre las «medidas educativas» del director. Escribí: La opinión defendida en la octavilla de los alumnos de que también existen leyes y disposiciones antidemocráticas, a las que hay que ofrecer resistencia, no obediencia, no puede rebatirla seriamente ningún demócrata. La frase criticada dice que no toda ley aprobada por una mayoría parlamentaria ya deba ser democrática por ello. […] Los partidos burgueses, en 1933, no opusieron resistencia, ni parlamentaria ni extraparlamentaria, al nacionalsocialismo. Es más, la ley de plenos poderes se aprobó por mayoría parlamentaria. Y en este caso, sólo se puede repetir una vez más que ningún demócrata puede negar seriamente, que contra tales decisiones mayoritarias debería ofrecerse resistencia.
p. 40:
“Precisamente de eso se trata, de demostrar, apelando a la Constitución, que aquellos que llevan a cabo interrogatorios políticos y persiguen a los radicales, actúan anticonstitucionalmente.”
p. 45-46:
“Usted dice que no hay que obedecer todas las leyes. ¿Sabe que con ello se coloca en una postura anticonstitucional? […] Pero usted habla de resistencia. Esto no se encuentra en el seno de la Constitución.”
p. 47:
“Naturalmente, por la escalera a uno se le ocurren las mejores respuestas, pero en las escaleras nadie pregunta.”
p. 55-56:
“Se puede decir cuantas veces se quiera: antiguos jurisconsultos nazis, que entonces protegieron al Estado nazi, están presentes ahora, cuando la Constitución debe ser protegida de nosotros. Y no pasa nada, absolutamente nada.”
p. 57:
“De todas formas, resultaba imposible encontrar todavía a algún nazi convencido. Cuando se preguntaba se tenía la impresión de que nuestros padres habían sido todos luchadores resistentes. Así que renuncié a plantear siempre las mismas preguntas, respondidas desde hacía mucho tiempo. Al parecer no se trataba de superar este pasado, sino de olvidarlo. Pero cuando ahora, los insignificantes nazis empiezan a fisgonear en el credo político de los hijos de los nazis que no quisieron ser como sus padres, me aferro a la pregunta que se me ocurrió en la escalera, poniendo el acento en el «ustedes»: «¿Cómo se les ocurre plantearme preguntas sobre mis convicciones, precisamente a ustedes?».”
p. 72:
“Los libros me parecen importantes cuando los leo por segunda o tercera vez y recuerdo lo que sentí y deseé cuando los leí por primera vez. Y no son tantos los libros que despiertan de nuevo nuestra curiosidad.”
p. 84:
“Me asusta la rapidez con que las personas se acostumbran a las injerencias en su libertad.”
p. 85:
“Si graba con un micrófono medianamente sensible una conversación con un amigo en el parque, y después escucha la conversación, constatará que el ruido de la calle es tan fuerte, que no entenderá ni una palabra. Primero supondrá que se trata de un fallo del micrófono o de la grabación, pues durante la conversación no ha percibido estos ruidos. En realidad no es el micrófono el que le engaña. Su oído, independientemente de su voluntad y conciencia, ha resaltado de la masa de ruidos que le envuelve, aquéllos que le resultan comprensibles y agradables, filtrando los desagradables. Esta imponente capacidad del aparato de percepción para mantener alejada de la percepción consciente lo molesto, llega empero hasta el extremo de que usted tampoco será consciente de un progresivo deterioro del aparato de percepción. Un oído acostumbrado durante demasiado tiempo a ruidos insoportables se vuelve sordo sin sufrir.”
p. 93:
“A los hombres se les pregunta lo que piensan, a las mujeres con quien se acuestan.”
p. 100:
“En un comentario sobre el derecho constitucional del gran Reich alemán se decía: Sólo puede ser nombrado funcionario aquél que junto a la capacidad para el cargo ofrezca la garantía de que en todo momento, incondicionalmente (es decir, sin «peros»), defienda el Estado nacionalsocialista. Dicho sea de paso, mi compañero de sindicato me asegura que los profesores de derecho nacionalsocialistas que redactaron este comentario, después de 1945 volvieron a exigir la garantía de defender en todo momento el orden constitucional demócrata-liberal. No me dijo nada nuevo.”
p. 107:
“Cuando la injusticia se convierte en derecho, la resistencia es una obligación.”
p. 108:
“Dejas de pensar allí donde empieza tu miedo, y al final ya no sabes lo que piensas por cobardía y lo que piensas por convicción.”
p. 111:
“… el derecho a rebelarse era uno de los derechos fundamentales, y si se mermaba este derecho, se habría alcanzado un punto en el que no se podría ceder más…”
p. 113:
“Dos colegas de la escuela general realizaron un debate sobre las centrales [nucleares] e iniciativas ciudadanas. Los dos fueron trasladados. ¿Quién de nosotros se atreve a hablar de lo que no esté en los libros de texto?”
p. 113:
“De tanto ceder en la superficie acaba por no quedar ni el núcleo. Tampoco al Consejo de Instrucción Pública le interesa la abolición del principio de resistencia por el principio en sí. Se trata de romper la resistencia en los detalles. Precisamente por eso hay que defender el principio.”
p. 118:
“Es decir: me despiden porque he defendido el derecho de rebelión contra leyes antidemocráticas. El motivo del despido no es aceptado por el tribunal. Pero continúo despedido porque me he mostrado rebelde frente al injusto despido.”

[ Emak Bakea webgunetik hartua ]
 

El truco más ingenioso del Sistema



El truco más ingenioso del Sistema

El mayor lujo que se permitirá la sociedad de la necesidad tecnológica,
será arrebatar todo beneficio que se derivara de la revuelta estéril y
la sonrisa aquiescente.

Jacques Ellul[1]


El Sistema se ha dedicado a engañar a todos los aspirantes a
revolucionario y rebelde. Su truco es tan astuto que, si se hubiera
planeado conscientemente, uno tendría que admirarlo por su elegancia
casi matemática.
  1. Lo que el Sistema no es
    Empecemos aclarando lo que el Sistema no es. El Sistema no es George W.
    Bush con sus consejeros y apuntadores, no son los policías que maltratan
    a quienes protestan, no son los presidentes de las multinacionales, y no
    son los Frankesteins que en sus laboratorios llevan a cabo sus juegos
    criminales con los genes de seres vivos. Todos estos son lacayos del
    Sistema, pero por sí solos no constituyen el Sistema. Precisamente, los
    valores individuales y personales, así como las actitudes, las creencias
    y el comportamiento de esta gente, podrían significar un conflicto
    considerable frente a las necesidades del Sistema.
Ilustrando el caso con un ejemplo, el Sistema necesita que se respete el
derecho a la propiedad, pero aún así esos presidentes, policías,
científicos y políticos, a veces roban. (Al hablar de robar, no nos
limitamos a la sustracción de objetos físicos. Podríamos incluir las
propiedades adquiridas con fines ilegales, como evadir el impuesto sobre
la renta, aceptar sobornos, y algún otro tipo de chanchullos y
corrupción.) Pero el hecho de que esos presidentes, policías,
científicos y políticos a veces roben, no significa que robar sea parte
del Sistema. Al contrario, cuando un policía o un político roba algo, se
está rebelando contra la necesidad que tiene el Sistema de que se
respete la ley y la propiedad. Pero, incluso cuando roban, estas
personas permanecen fieles al Sistema en la medida en que, de cara al
público, mantienen su apoyo personal a la ley y la propiedad.

Da igual el acto ilegal que cometan los políticos, policías o
empresarios, en calidad de individuos; el robo, los sobornos, y los
chanchullos no son parte del Sistema sino males que le aquejan. Cuanto
menos robo hay, mejor funciona el Sistema; y ese es el motivo por el que
los lacayos y promotores del Sistema siempre abogan por el cumplimiento
de la ley de cara al público, incluso cuando a veces ellos mismos
encuentran conveniente quebrantarla en privado.

Y pondré otro ejemplo. Aunque los policías sean los matones del Sistema,
la brutalidad policial no es parte del Sistema. Cuando los policías
dejan hecho mierda a un sospechoso a base de palizas, no están haciendo
el trabajo del Sistema, solo están dejando fluir su propia ira y
hostilidad. La meta del Sistema no es ni la brutalidad, ni las
demostraciones de ira. En lo que concierne al trabajo policial, la meta
del Sistema es imponer la obediencia a sus normas, y hacerlo sin
dilación, con la menor violencia posible, y evitando crearse mala
publicidad. Así, desde el punto de vista del Sistema, el policía ideal
sería aquel que nunca se enfadara, que nunca usara más violencia de la
necesaria, y que, en la medida de lo posible, recurra a la manipulación
antes que a la fuerza para mantener a la gente bajo control. La
brutalidad policial solo es otro mal de los que aquejan al Sistema, no
es parte de él.

Y como prueba tenemos la actitud de los medios de comunicación. Los
medios mayoritarios condenan la brutalidad policial de una forma casi
universal. Por supuesto, la actitud dichos medios representa por lo
general el consenso entre las opiniones de las clases poderosas de
nuestra sociedad, ya que esto es algo bueno para el Sistema.

Lo que acabamos de comentar acerca del robo, los chanchullos, y la
brutalidad policial, también se aplica a los asuntos de discriminación y
persecución, tales como racismo, sexismo, homofobia, pobreza, y
explotación laboral. Todas estas cosas son malas para el Sistema. Por
ejemplo, cuanto más despreciada y marginada se sienta la gente negra,
más propensos serán a dedicarse al crimen y menos a dedicarse a una
profesión que les convierta en alguien útil para el Sistema. La
tecnología moderna, con sus rápidos transportes de larga distancia y su
perturbación de los estilos de vida tradicionales, nos ha llevado a una
mezcla poblacional, de modo que en nuestros días, la gente de distintas
razas, nacionalidades, culturas y religiones, tiene que vivir y trabajar
hombro con hombro. Si la gente se dedica a odiarse o a rechazarse los
unos a los otros basándose en cuestiones de raza, etnia, religión,
preferencia sexual, etc., los conflictos que resultarían de ello
interferirían con el funcionamiento del Sistema. Exceptuando a algunos
restos fósiles del pasado como Jesse Helms, los cabecillas del Sistema
conocen este hecho perfectamente, y por eso mismo se nos enseña, tanto
en la escuela como desde los medios de comunicación, que el racismo, el
sexismo, la homofobia, y demás, son males sociales a erradicar.

Sin duda, algunos de los cabecillas del Sistema, algunos políticos,
científicos y altos directivos, piensan que el lugar de la mujer está
dentro de casa, o que los matrimonios homosexuales e interraciales son
repugnantes. Pero incluso aunque la mayoría de ellos pensara de ese
modo, no significaría que el racismo, el sexismo y la homofobia fueran
parte del Sistema, tal y como la existencia del robo entre las altas
esferas no significa que el robo en sí sea parte del Sistema. Igual que
el Sistema debe promover el respeto por la ley y la propiedad en pro de
su propia seguridad, también se ve obligado a poner freno al racismo y
otros tipos de persecución por la misma razón. Es por esto por lo que el
Sistema, a pesar de cualquier desviación personal por parte de los
individuos que conforman su élite, está básicamente obligado a acallar
la discriminación y las persecuciones.

Como prueba, observemos de nuevo la actitud de los medios de
comunicación mayoritarios. Exceptuando las tímidas y breves disidencias
ocasionales por parte de los pocos comentaristas atrevidos y
reaccionarios, la propaganda de los medios favorece de modo abrumador la
igualdad racial y sexual, y la aceptación de los matrimonios gays e
interraciales.[2]

El Sistema necesita una población que sea mansa, no violenta,
domesticada, dócil y obediente. Debe evitar cualquier conflicto o
interrupción que pueda interferir con el funcionamiento ordenado de la
máquina social. Además de suprimir las hostilidades raciales, étnicas,
religiosas y de otro tipo, también tiene que suprimir o aprovechar para
su propio beneficio todas las otras tendencias que podrían conducir a
trastornos o desórdenes como el machismo, los impulsos agresivos y
cualquier inclinación a la violencia.

Naturalmente, los antagonismos raciales y étnicos tradicionales mueren
lentamente, el machismo, la agresividad y los impulsos violentos no son
fácilmente suprimidos, y las actitudes hacia el sexo y la identidad de
género no se transforman de la noche a la mañana. Por lo tanto hay
muchas personas que resisten estos cambios, y el Sistema se enfrenta con
el problema de superar su resistencia.[3]
  1. Cómo explota el Sistema el impulso por rebelarse
    Todos los que estamos dentro de la sociedad moderna nos vemos atrapados
    por una densa red de normas y reglamentos. Estamos a merced de grandes
    organizaciones, tales como empresas, gobiernos, sindicatos,
    universidades, iglesias, y partidos políticos, y como consecuencia nos
    sentimos impotentes. El resultado de la servidumbre, la impotencia y
    demás humillaciones que el Sistema nos inflige, es una amplia
    frustración, que nos impulsa a rebelarnos. Y es entonces cuando el
    Sistema usa su truco más ingenioso: Con un ligero movimiento de mano,
    convierte la rebelión en algo de lo que sacar provecho.
Mucha gente no comprende cuál es la raíz de su frustración, por lo que
su rebelión no tiene rumbo fijo. Saben que se quieren rebelar, pero no
saben “contra qué quieren rebelarse”. Afortunadamente, el Sistema es
capaz de rellenar ese vacío proveyéndoles de una larga lista de
estereotipadas reivindicaciones estándar contra las que rebelarse:
racismo, homofobia, asuntos de la mujer, pobreza, explotación laboral…
todo el cesto de la ropa sucia de asuntos “de activistas”.

Un gran número de aspirantes a rebelde muerden el anzuelo. Al luchar
contra el racismo, el sexismo, etc., etc., solo le están haciendo el
trabajo al Sistema. Aún así, ellos creen que se están rebelando contra
el Sistema. ¿Cómo es posible?

Primero, hace cincuenta años, el Sistema no se había comprometido con
causas como la igualdad para los negros, las mujeres o los homosexuales,
por lo que luchar por estas causas sí era una verdadera forma de
rebelión. En consecuencia, a estas causas se las consideraba normalmente
como causas rebeldes. Y han retenido dicho estatus hasta hoy en día
debido a la tradición; exacto, porque cada generación de rebeldes imita
a las generaciones que la preceden.

Segundo, aún existe un número considerable de personas que, como ya
apunté antes, se resisten a los cambios sociales que el Sistema
requiere, y algunas de estas personas son incluso miembros de la
autoridad tales como policías, jueces o políticos. Estos últimos
constituyen un objetivo para los aspirantes a revolucionario, alguien
contra quien rebelarse. Los comentaristas como Rush Limbaugh agilizan el
proceso al despotricar contra los activistas: Ver que están haciendo
enfadar a alguien, lleva a los activistas a ampararse en la ilusión de
que se están rebelando.

Tercero, con objeto de embarcarse en un conflicto incluso con los
líderes de la mayoría del Sistema, que aceptan totalmente los cambios
sociales que ellos demandan, los aspirantes a rebelde insisten en
soluciones que van más allá de lo que los líderes del Sistema consideran
prudente, y muestran una ira exagerada respecto a asuntos triviales. Por
ejemplo, demandan indemnizaciones económicas para la gente negra, y
normalmente se muestran rabiosos ante cualquier crítica a un movimiento
minoritario, sin importar cuán prudente y razonable sea uno al criticar.

De esta manera los activistas son capaces de mantener la ilusión de que
se están rebelando contra el Sistema. Pero dicha ilusión es un absurdo.
La agitación contra el racismo, el sexismo, la homofobia y similares, ya
no constituye una rebelión mayor contra el Sistema que la agitación
contra la corrupción política y los sobornos. Aquellos que luchan contra
la corrupción política y los sobornos no se están rebelando contra el

Sistema sino que lo están fortificando: Ayudan a que los políticos se
mantengan fieles a las normas del Sistema. Aquellos que luchan contra el
racismo, el sexismo y la homofobia, de igual modo están fortificando el
Sistema: Ayudan al Sistema a suprimir las conductas desviadas que le
causan problemas, tales como el racismo, el sexismo y la homofobia.
Pero los activistas no solo actúan como los defensores del Sistema.

También actúan como una especie de pararrayos que protege al Sistema al
adelantarse al resentimiento popular y a sus instituciones. Por ejemplo,
había varias razones para explicar por qué el Sistema se aprovechaba del
hecho de sacar a la mujer del hogar e introducirla en el entorno
laboral. Hace cincuenta años, si el Sistema, representado por el
gobierno o por los medios, hubiera empezado por las buenas una campaña
propagandística con intención de hacer socialmente aceptable el hecho de
que la mujer se comenzara a centrar más en su vida laboral que en la
doméstica, la característica resistencia al cambio por parte de los
humanos habría llevado a un amplio rechazo popular. Lo que realmente
ocurrió fue que dichas propuestas de cambio fueron encabezadas por
radicales feministas, cuyo rastro iba siguiendo el Sistema a una
distancia prudencial. El rechazo de los miembros más conservadores de la
sociedad fue dirigido primordialmente contra las feministas radicales
antes que contra el Sistema y sus instituciones, porque los cambios
patrocinados por el Sistema parecían lentos y moderados en comparación
con las soluciones radicales por las que abogaban las feministas, e
incluso esos cambios relativamente lentos se veían como algo forzado en
la marcha del Sistema, como debidos a la presión de los radicales.
  1. El truco más ingenioso del Sistema
    Así que, en pocas palabras, el truco más ingenioso del Sistema es:
Por el bien de su propia eficiencia y seguridad, el Sistema necesita
provocar cambios radicales y profundos en la sociedad para ajustarse a
las condiciones cambiantes que resultan del progreso tecnológico.

La frustración devenida de vivir bajo las circunstancias impuestas por
el Sistema lleva a sentir impulsos de rebelión.

El Sistema se apropiará de esos impulsos de rebelión para realizar los
cambios sociales que este requiera; los activistas se “rebelan” en
contra los valores viejos y desfasados que dejan de serle útiles al
Sistema, y a favor de los nuevos valores que el Sistema necesita que
aceptemos.

Así, los impulsos rebeldes que de otra manera podrían haber sido
peligrosos para el Sistema, se van por un sumidero que, no solo es
inofensivo para el Sistema, sino que le es útil.

La mayoría del rechazo popular resultante de los cambios sociales,
avanza esquivando al Sistema y sus instituciones, para acabar volcándose
en los radicales que encabezan dichos cambios.

Por supuesto, este truco no fue planeado con antelación por parte de los
líderes del Sistema, los cuales ni siquiera son totalmente conscientes
de estar usando un truco. El funcionamiento sería algo similar a esto:

Cuando deciden cómo se posicionan ante determinado asunto, los
redactores, editores y dueños de los medios de comunicación, deben
considerar varios factores, consciente o inconscientemente. Deben
considerar cómo reaccionarán los lectores a cualquier cosa que impriman
o retransmitan acerca del tema; deben considerar cómo reaccionarán sus
patrocinadores, sus colegas de los medios, y otras personas poderosas; y
también deben considerar el efecto que lo que impriman o retransmitan
tendrá sobre la seguridad del Sistema.

Estas consideraciones prácticas normalmente tendrán más peso en la
decisión que cualquier opinión personal respecto al asunto. Las
opiniones personales de los dirigentes de los medios, de sus
patrocinadores, y de otras personas poderosas, son variadas. Pueden ser
liberales o conservadores, religiosos o ateos. El único campo universal
común a todos los líderes, es su compromiso con el Sistema, con su
seguridad y con su poder. Por lo tanto, dentro de los límites impuestos
por lo que el público está dispuesto a aceptar, el principal factor
determinante de las actitudes propagadas por los medios, es un consenso
aproximado de las opiniones de los dirigentes mediáticos, los
patrocinadores y otras personas poderosas, en base a lo que es bueno
para el Sistema.

Por lo tanto, cuando un redactor u otra persona importante de los medios
decide qué actitud tomar frente a determinado movimiento o causa, lo
primero en lo que piensa es en si es algo bueno o malo para el Sistema.

Quizá se diga a sí mismo que su decisión está basada en el campo de la
moral, en el de la filosofía, o en el de la religión, pero es un hecho
observable que, en la práctica, la seguridad del Sistema toma
preferencia ante los demás factores involucrados en la determinación de
la actitud de los medios. Por ejemplo, si un redactor de una revista de
actualidad se fija en el “militia movement”, puede o no simpatizar
personalmente con algunas de sus reivindicaciones y metas, pero también
ve que habrá un fuerte consenso entre sus patrocinadores y colegas de
los medios respecto a que el “militia movement” es potencialmente
peligroso para el Sistema y por lo tanto debe ser rechazado. Bajo estas
circunstancias, él sabe que es mejor que su revista adopte una actitud
negativa hacia el “milicia movement”. La actitud negativa de los medios
es presumiblemente una parte de la razón por la que el “militia
movement” ha caído.

Cuando el mismo redactor se fija en las radicales feministas ve que
algunas de sus propuestas más extremas serían peligrosas para el
Sistema, pero también ve que las feministas albergan una parte muy útil
para el Sistema. La participación de la mujer en el mundo tecnológico y
empresarial les integra mejor en el Sistema a ellas y a sus familias.
Sus aptitudes pasan a servir al Sistema en los asuntos técnicos y de
negocios. El énfasis que ponen las feministas en acabar con la violencia
doméstica y las violaciones también responde a las necesidades del
Sistema, ya que el maltrato y las violaciones, como otras formas de
violencia, son peligrosas para el Sistema. Quizá más importante aún, el
redactor reconoce la nimiedad e insignificancia del trabajo doméstico
moderno, y ve que el aislamiento social del ama de casa moderna puede
desencadenar frustración en muchas mujeres; frustración que causará
problemas al Sistema, a no ser que se les permita recurrir a la salida
de desarrollar una carrera en el mundo técnico y empresarial.

Incluso si el redactor es del tipo machote, que personalmente se siente
más cómodo con la mujer en una posición subordinada, sabe que el
feminismo, al menos en una forma relativamente moderada, es bueno para
el Sistema. Sabe que la postura de su editorial debe ser favorable
respecto al feminismo moderado, pues de otro modo se enfrentaría al
rechazo de sus patrocinadores y demás personas influyentes. Es por esto
por lo que la actitud de los medios mayoritarios normalmente ha
consistido en apoyar al feminismo moderado, luego una mezcla respecto al
feminismo radical, y finalmente una respuesta totalmente hostil frente a
las posiciones feministas más extremistas. A través de este tipo de
procesos, los movimientos rebeldes que son peligrosos para el Sistema
están sujetos a propaganda negativa, mientras que los movimientos
rebeldes que se cree que son útiles para el Sistema reciben un apoyo
prudente desde los medios. La absorción inconsciente de la propaganda
proveniente de los medios induce a los aspirantes a rebelde a
“rebelarse” de una manera que en realidad sirve a los intereses del
Sistema.

Los intelectuales de las universidades también juegan un rol importante
en la realización del truco más ingenioso del Sistema: Aunque les guste
fantasear con que son pensadores independientes, los intelectuales son
(salvo excepciones puntuales) el grupo más sobresocializado, el más
conformista, el más dócil y domesticado, el más mimado, dependiente y
endeble de todos los grupos en la América de hoy en día. Como resultado,
su impuso por rebelarse es particularmente fuerte. Pero, como son
incapaces de pensar de manera independiente, la rebelión real se torna
imposible para ellos. En consecuencia, están enganchados al truco del
Sistema, ya que les permite irritar a la gente y disfrutar de la ilusión
de rebelarse sin tener que cambiar jamás los valores básicos del
Sistema. Como son los profesores de gente joven, están en posición de
ayudar al Sistema a utilizar su truco para engañar a los jóvenes, cosa
que hacen al canalizar los impulsos rebeldes de dichos jóvenes hacia
objetivos estándar estereotipados: racismo, colonialismo, asuntos
femeninos, etc. La gente joven que no es estudiante de la universidad, a
través de los medios o del contacto personal, aprende sobre esos temas
de “justicia social” por los que los estudiantes se rebelan, e imitan a
dichos estudiantes. Así se convierte una cultura juvenil en un modo
estereotipado de rebelión que se propaga mediante la imitación de los
colegas, del mismo modo que los peinados, la ropa, y otras modas también
se propagan mediante la imitación.
  1. El truco no es perfecto
    Como es natural, el truco del Sistema no funciona a la perfección. No
    todas las posiciones adoptadas por la comunidad “activista” son
    compatibles con las necesidades del Sistema. A este respecto, algunas de
    las dificultades más importantes a las que el Sistema hace frente están
    relacionadas con el conflicto entre los dos tipos distintos de
    propaganda que el Sistema debe usar, propaganda de integración y
    propaganda de agitación.[4]
La propaganda de integración es el principal mecanismo de socialización
en la sociedad moderna. Es propaganda que está diseñada para inculcar en
la gente las actitudes, creencias, valores y hábitos que necesitan
tener, con el fin de ser herramientas del Sistema útiles y seguras.

Enseña a la gente a reprimir o sublimar permanentemente aquellos
impulsos emocionales que sean peligrosos para el Sistema. Está más
enfocada a actitudes de largo plazo y valores profundamente arraigados
de gran aplicación, que a las actitudes frente a temas específicos y
actuales. La propaganda de agitación se aprovecha de las emociones de la
gente para despertar en ellos ciertas actitudes o comportamientos frente
a temas actuales y específicos. En vez de enseñar a la gente a reprimir
sus impulsos emocionales peligrosos, busca estimular ciertas emociones
para unos propósitos bien definidos y localizados temporalmente.

El Sistema necesita una población disciplinada, dócil, cooperativa,
pasiva y dependiente. Sobre todo requiere una población pacífica, ya que
necesita que el gobierno tenga el monopolio del uso de la fuerza física.

Por esta razón, la propaganda de integración nos dice que debemos
horrorizarnos, asustarnos y espantarnos de la violencia, y así no nos
veremos tentados a usarla ni siquiera cuando estemos muy enfadados. (Por
“violencia” me refiero a los ataques físicos hacia seres humanos.) De
una manera más general, la propaganda de integración nos ha de enseñar
valores dulces y cariñosos, que enfaticen la falta de agresividad, la
interdependencia, y la cooperación.

Por otra parte, en ciertos contextos el propio Sistema encuentra útil o
necesario el recurrir a métodos agresivos y brutales para alcanzar sus
propios objetivos. El ejemplo más obvio de esos métodos es la guerra. En
tiempo de guerra el Sistema se apoya en la propaganda de agitación: Para
ganar el apoyo popular respecto a una acción militar, se aprovecha de
las emociones de la gente para hacer que se sientan asustados y furiosos
con su real o hipotético enemigo.

Llegada esta situación se crea un conflicto entre la propaganda de
integración y la propaganda de agitación. A aquella gente en la que
calaron profundamente los tiernos valores del rechazo a la violencia no
se le puede persuadir fácilmente para que dé su aprobación a una cruenta
operación militar. Y aquí, en cierta medida, al truco del Sistema le
sale el tiro por la culata. Los activistas, que se habían estado
“rebelando” en pro de los valores de la propaganda de integración,
continúan haciéndolo durante la guerra. Se oponen a la guerra no solo
porque es violenta, sino porque es “racista”, “colonialista”,
“imperialista”, etc. que son cosas contrarias a los valores dulces y
cariñosos que la propaganda de integración les enseñó.

Al truco del Sistema también le sale el tiro por la culata en lo que
concierne al trato de animales. Inevitablemente, mucha gente extrapola a
los animales esos valores dulces de aversión a la violencia que les
fueron enseñados respecto a los humanos. Les horroriza la matanza de
animales para comer y otras prácticas dañinas para estos, como la
reducción de la gallina a la categoría de máquina ponedora de huevos
almacenada en minúsculas celdas, o el uso de animales para experimentos
científicos. Hasta un punto, la oposición resultante al maltrato de
animales puede ser útil para el Sistema: debido a que una dieta vegana
es más eficiente en términos de utilización de recursos que una
carnívora, el veganismo, si fuera ampliamente aceptado, ayudaría a
llevar con mayor facilidad la carga que supone la limitación de los
recursos de La Tierra con respecto al crecimiento demográfico. Pero
activistas, el insistir en acabar con el uso de animales para
experimentos científicos entra en conflicto directo con las necesidades
del Sistema, ya que en las previsiones de futuro no se contempla a
ningún sustituto factible que reemplace a los animales como sujetos de
investigación. Sin embargo, el hecho de que al truco del Sistema le
salga algún que otro tiro por la culata, no evita que globalmente sea un
dispositivo increíblemente eficaz para inhibir los impulsos rebeldes en
provecho del Sistema.

Hay que reconocer que el truco descrito aquí no es el único factor
determinante respecto a la dirección que toman los impulsos rebeldes en
nuestra sociedad. Mucha gente de hoy en día se siente débil e impotente
(por la propia razón de que en realidad el Sistema sí que nos hace
débiles e impotentes), y por ello se identifican de forma obsesiva con
las víctimas, con el débil y con el oprimido. Esto es en parte la razón
por la que, los asuntos de persecuciones, tales como el racismo, el
sexismo, la homofobia o el neocolonialismo, se han convertido en asuntos
estándar del activista.
  1. Un ejemplo
    Tengo aquí un texto de antropología[5] en el que he visto varios
    ejemplos adecuados para mostrar la manera en la que, los intelectuales
    de las universidades, ayudan al Sistema con su truco al disfrazar su
    conformismo de crítica a la sociedad moderna. Los mejores ejemplos se
    encuentran entre las páginas 132 y 136, donde el autor cita, de modo
    “adaptado”, un artículo de una tal Rhonda Kay Williamson, una persona
    intersexual (que es una persona que ha nacido con características
    físicas tanto masculinas como femeninas).
Williamson declara que los indios americanos no solo aceptaban a las
personas intersexuales sino que las valoraban de forma especial.[6] Ella
contrasta esta actitud con la euro-americana, equiparando esta última a
la actitud que sus propios padres adoptaron hacia ella. Los padres de
Williamson le maltrataron cruelmente. Acabaron consiguiendo que odiara
su condición de intersexual. Le dijeron que estaba “maldita y en manos
del demonio”, y le llevaban a iglesias carismáticas para que le
extirparan al “demonio”. Incluso le daban paños en los que se suponía
que tenía que “expulsar al demonio tosiendo”.

Pero obviamente, resulta ridículo equiparar esto con la actitud
euro-americana. Podría aproximarse a la actitud euro-americana de hace
150 años, pero actualmente en América casi cualquier educador,
psicólogo, o clérigo mayoritario, quedaría horrorizado al presenciar ese
trato hacia una persona intersexual. Los medios de comunicación no
retratarían dicha actitud bajo una óptica favorable ni en sueños. El
típico americano de clase media de nuestros días, puede que no acepte la
intersexualidad como lo hacían los indios, pero solo unos pocos no
reconocerían la crueldad presente en el tipo de trato que recibió
Williamson.

Obviamente los padres de Williamson eran desviados, unos majaretas
religiosos cuyas actitudes y creencias traspasaban el límite impuesto
por los valores del Sistema. Así, mientras Williamson se dedica a fingir
una crítica a la sociedad euro-americana moderna, lo que en realidad
hace es atacar solo a la minoría de desviados y a las culturas rezagadas
que aún no se han adaptado a los valores dominantes de la América de hoy
en día.

Haviland, el autor del libro, en la página 12 retrata a la antropología
cultural como iconoclasta, como desafiante respecto a los supuestos
asumidos de la sociedad occidental. Esto se aleja tanto de la verdad que
sería incluso gracioso si no fuera tan patético. La corriente principal
de la antropología americana moderna se encuentra bajo una miserable
sumisión a los valores del Sistema y a los supuestos asumidos por este.

Cuando los antropólogos de hoy en día pretenden poner en tela de juicio
a los valores de su sociedad, lo más normal es que solo lo hagan con
valores del pasado, obsoletos y pasados de moda, que en la actualidad no
son defendidos por nadie, excepto por desviados y rezagados que dejaron
de seguir los cambios culturales que el Sistema requiere que aceptemos.

El uso que hace Haviland del artículo de Williamson ilustra todo esto
muy bien, y representa la línea general de todo su libro. Haviland da la
lata con hechos etnográficos que enseñan lecciones políticamente
correctas a sus lectores, pero desestima u omite todos los hechos
etnográficos que son políticamente incorrectos. Así, mientras cita el
apunte que hacía Williamson enfatizando que los indios aceptaban a las
personas intersexuales, no menciona, por ejemplo, que entre muchas
tribus indias a la mujer que cometía adulterio se le cortaba la
nariz,[7] mientras que el hombre adúltero no recibía castigo alguno; o
que entre la tribu corneja (Crow en inglés, Absaroka en nativo) el
guerrero que recibiera un ataque por parte de un extranjero, debería
matarle inmediatamente, o si no quedaría irreversiblemente deshonrado a
ojos de su tribu;[8] Haviland tampoco debate sobre el uso habitual de la
tortura por parte de los indios del Este de Estados Unidos.[9] Por
supuesto, los hechos de este tipo representan violencia, machismo, y
discriminación sexual, por lo que son incompatibles con los valores
actuales del Sistema, y tienden a ser censurados por ser políticamente
incorrectos. Pero no dudo de que Haviland sea totalmente sincero cuando
dice creer que los antropólogos ponen en tela de juicio los supuestos
asumidos por la sociedad occidental. Es fácil que la capacidad de
autoengaño de los intelectuales de nuestras universidades llegue hasta
ese punto.

En conclusión, quiero dejar claro que no estoy sugiriendo ni que sea
bueno cortar narices por cometer adulterio, ni que se deba tolerar
ningún otro abuso contra la mujer, ni que me gustaría ver a gente
marginada o rechazada, ya sea porque son intersexuales o por su raza,
religión, orientación sexual, etc., etc., etc. Pero en nuestra sociedad
actual, esos problemas son, como mucho, cuestiones reformistas. El truco
más ingenioso del Sistema consiste en encauzar hacia estas modestas
reformas los impulsos rebeldes, que, de otro modo, podrían llevar a la
acción revolucionaria.

[1] Jacques Ellul, La Sociedad Tecnológica (The Technological Society),
traducida por John Wilkinson, editada por Alfred A. Knopf, Nueva York,
1964, página 427.

[2] Bastaría con llevar a cabo un mínimo repaso de los medios de
comunicación de masas dentro de los países industrializados modernos, o
incluso dentro de los países que meramente aspiran a la modernidad, para
confirmar que el Sistema está totalmente volcado en la tarea de eliminar
la discriminación en función a la raza, religión, género, orientación
sexual, etc., etc., etc. Resultaría fácil encontrar miles de ejemplos
que ilustraran este hecho, pero aquí solo se citarán tres, provenientes
de tres países dispares. El Sistema necesita que la población sea
sumisa, pacífica, domesticada, dócil, y obediente. Necesita evitar
cualquier tipo de conflicto o altercado que pudiera interferir con el
normal funcionamiento del aparato social. Además de poner freno a las
hostilidades raciales, étnicas o religiosas, también tiene que acallar o
amarrar, por su propio bien, a cualquier otra tendencia que pudiera
derivar en desorden o altercados, tales como el machismo, la
agresividad, o cualquier tipo de predisposición por la violencia.
Naturalmente, los tradicionales antagonismos étnicos y raciales tardan
en morir; el machismo, la agresividad y los impulsos violentos no son
fáciles de eliminar; y las diversas actitudes frente a la identidad
sexual y de género, no cambian de la noche a la mañana. Así pues sigue
habiendo muchos individuos que se resisten a estos cambios, y el Sistema
se enfrenta al problema que supone intentar abatir dicha resistencia.

[3] En esta sección he mencionado lo que el Sistema no es, pero no he
dicho lo que es. Un amigo mío me ha señalado que esto podría
desconcertar al lector, así que será mejor que aclare que, para el
propósito de este artículo, no es necesaria una definición precisa
acerca de qué es el Sistema. No se me ocurre ni una sola manera de
definir al Sistema en una sola frase cerrada y armoniosa, sin que, el
hecho de abordar la cuestión de qué es el Sistema, supusiese a la vez la
interrupción del curso del artículo con una digresión larga, intrincada
e innecesaria; así que dejo ese asunto sin responder. No creo que mi
falta de respuesta afecte a la comprensión del lector respecto a la idea
que quise tratar en este artículo.

[4] Jacques Ellul debate los conceptos de “propaganda de integración” y
“propaganda de agitación” en su libro Propaganda, editado por Alfred A.
Knopf en 1965.

[5] William A. Haviland, Antropología Cultural, novena edicion, Harcourt
Brace & Company, 1999.

[6] Asumo que esta afirmación es precisa. Ciertamente refleja la actitud
de los Navajo. Véase Gladys A. Reichard, Navaho Religion: A Study of
Symbolism, Princeton University Press, 1990, página 141. Este libro
tiene un copyright original de 1950, bastante antes de que los
antropólogos acabaran fuertemente politizados, así que no veo razón para
suponer que dicha información ha sido sesgada.

[7] Esto es de sobra conocido. Algunos ejemplos: Angie Debo, Geronimo:
The Man, His Time, His Place, University of Oklahoma Press, 1976, pag.
225; Thomas B. Marquis (intérprete), Wooden Leg: A Warrior Who Fought
Custer, Bison Books, University of Nebraska Press, 1967, pag. 97;
Stanley Vestal, Sitting Bull, Champion of the Sioux: A Biography,
University of Oklahoma Press, 1989, pag. 6; The New Encyclopedia
Britannica, Vol. 13, Macropaedia, 15th Edition, 1997, artículo “American
Peoples, Native”, pag. 380.

[8] Osborne Russell, Journal of a Trapper, edición Bison Books, pag.
147.

[9] El uso de la tortura por parte de los indios del Este de EE.UU. es
de sobra conocido. Véanse los siguientes ejemplos: Clark Wissler,
Indians of the United States, Revised Edition, Anchor Books, Random
House, New York, 1989, pags. 131, 140, 145, 165,282; Joseph Campbell,
The Power of Myth, Anchor Books, Random House, New York, 1988, pag. 135;
The New Encyclopedia Britannica, Vol. 13, Macropaedia, 15th Edition,
1997, article “American Peoples, Native”, pag. 385; James Axtell, The
Invasion Within: The Contest of Cultures in Colonial North America,
Oxford University Press, 1985, cita de página no disponible.


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