Mostrando entradas con la etiqueta EMAK BAKEA (libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EMAK BAKEA (libros. Mostrar todas las entradas

… Ya eres un enemigo de la Constitución

… Ya eres un enemigo de la Constitución
 


Peter Schneider, … Ya eres un enemigo de la Constitución. La inesperada ampliación del acta personal del profesor Kleff. Traducción de Ruth Zautner, Editorial Montesinos, 1982.
Edición original: … Schon bist du ein Verfassungsteind, Rotbuch Verlag, Berlin, 1975

… Ya eres un enemigo de la Constitución, es una novela
sobre la fanática legalidad del estado capitalista
Raúl Hernández Viveros
 
La opinión de que también existen leyes y disposiciones antidemocráticas, a las que hay que ofrecer resistencia, no obediencia, no puede rebatirla seriamente ningún demócrata.
 
Cuando la injusticia se convierte en derecho, la resistencia es una obligación.

Un testimonio de la persecución política de los disidentes que llevan a cabo los regímenes liberal-democráticos. La “Constitución” es para estos regímenes lo que para la Inquisición medieval era “Dios”. Todo se puede en nombre de la “Constitución”, al igual que hace algunos siglos todo se podía en nombre de “Dios”, aún cuando quienes invocan estas razones supremas sean quienes menos las respetan.

La “rebelión” contra el orden institucional es el peor delito en los regímenes liberal-democráticos, por ello es la acusación contra los enemigos políticos que quieren eliminar de la vida pública. Esta novela, en forma epistolar, basada en hechos reales y en la que se recogen en cursiva frases auténticas, trata de demostrar que quienes apelan a la Constitución para perseguir a sus enemigos políticos acostumbran a actuar anticonstitucionalmente.

La Constitución permite pensar y decir que hay que rebelarse ante leyes injustas, pero si te rebelas contra ellas eres condenado por enemigo de la Constitución: “Es decir: me despiden porque he defendido el derecho de rebelión contra leyes antidemocráticas. El motivo del despido no es aceptado por el tribunal. Pero continúo despedido porque me he mostrado rebelde frente al injusto despido.”

La persecución de los políticos independentistas catalanes por parte del Estado español es un caso paradigmático de lo que se trata en esta novela.

Algunos fragmentos:
p. 7:
“Tener la sensación de que se ha evolucionado no siempre resulta grato. Sobre todo cuando al mismo tiempo se experimenta la sensación de que otros se han quedado en el mismo estadio con más éxito.”
p. 9:
“Es una ciudad en la que los edificios más altos continúan siendo las iglesias.”
p. 10:
“… me sorprende la gente que se queda aquí toda la vida y nunca tiene la sensación de desperdiciar su existencia.”
p. 15:
“Pero esta resistencia diaria frente al trabajo es la única posibilidad de no convertirse en un estúpido sabelotodo. Estos reductos de rebeldía, precisamente lo que se piensa de más o se realiza fuera del trabajo, son desmantelados progresivamente por los patronos.”
p. 18:
“Yo mencioné el caso de la aspirante a catedrático de Instituto Ilse Jakob, a la que, entre otros, el Senado de Hamburgo, en 1973, amonestó por haber participado, en 1961, como delegado en el congreso federal de los perseguidos por el régimen nazi.”
p. 19:
“Ya resulta extraordinario cuando ahora se lee en las historias retrospectivas y biografías de ancianos rebeldes, la increíble coherencia en el desarrollo de sus vidas. Escriben su historia desde el final, a partir del resultado, por lo cual se deduce que ya tenían la conciencia adecuada desde la cuna…”
p. 20:
“… recordé la melodía de una canción italiana. La canción habla de un hombre que casualmente se encontró inmerso en una sublevación popular y tuvo la desgracia de ser uno de los primeros en caer abatido por los tiros. Sus compañeros le celebraron como un gran luchador que había sacrificado toda su vida por le revolución. Lo que resulta cierto a la vista del resultado, pero sólo si se piensa retrospectivamente.”
p. 22:
“Más tarde me fui a vivir con la muchacha pelirroja. Sólo lo menciono porque Jutta es buscada desde hace dos años por «anarquista». ¿Considera posible que yo sea sospechoso por ello? Naturalmente, en su agenda figura mi nombre y dirección. El profesor de matemáticas dice que no. Si fuera a la inversa, si ella fuera maestra y hubiera convivido con un anarquista, seguro que le resultaría muy molesto. Pero a un hombre la comisión protectora de la Constitución le atribuye opiniones propias.”
p. 22:
“Una vez vi una fotografía en una importante revista ilustrada en la que dos soldados americanos sostenían por los pelos la cabeza cercenada de un vietcong. Un servicio federal puso una denuncia contra la revista por «representación gráfica de una acción violenta» o algo parecido. No la guerra del Vietnam, sino la forma de presentarla suscitó escándalo.”
p. 33:
“Ahora está claro: ¡el Consejo de Instrucción Pública expone por fin los motivos de sus dudas! Por una carta que hace más de un año envié a los colegas. No por participación en batallas callejeras, fabricación de bombas, militancias, direcciones en agendas, sino por una sola carta, exactamente una única frase que escribí entonces: «La opinión de que también existen leyes y disposiciones antidemocráticas, a las que hay que ofrecer resistencia, no obediencia, no puede rebatirla seriamente ningún demócrata». Hubiera esperado cualquier cosa menos esto, incluso he olvidado incluir esta carta en la lista de posibles motivos de sospecha.”
p. 34-35:
“… el director expulsó de la escuela durante dos semanas a tres alumnos que reconoció como repartidores de octavillas. En caso de contravención, la circunstancia del delito hubiera significado una rebelión contra el orden institucional. Entonces yo ya era jefe de grupo del sindicato y como tal escribí una carta a los colegas sobre las «medidas educativas» del director. Escribí: La opinión defendida en la octavilla de los alumnos de que también existen leyes y disposiciones antidemocráticas, a las que hay que ofrecer resistencia, no obediencia, no puede rebatirla seriamente ningún demócrata. La frase criticada dice que no toda ley aprobada por una mayoría parlamentaria ya deba ser democrática por ello. […] Los partidos burgueses, en 1933, no opusieron resistencia, ni parlamentaria ni extraparlamentaria, al nacionalsocialismo. Es más, la ley de plenos poderes se aprobó por mayoría parlamentaria. Y en este caso, sólo se puede repetir una vez más que ningún demócrata puede negar seriamente, que contra tales decisiones mayoritarias debería ofrecerse resistencia.”
p. 40:
“Precisamente de eso se trata, de demostrar, apelando a la Constitución, que aquellos que llevan a cabo interrogatorios políticos y persiguen a los radicales, actúan anticonstitucionalmente.”
p. 45-46:
“Usted dice que no hay que obedecer todas las leyes. ¿Sabe que con ello se coloca en una postura anticonstitucional? […] Pero usted habla de resistencia. Esto no se encuentra en el seno de la Constitución.”
p. 47:
“Naturalmente, por la escalera a uno se le ocurren las mejores respuestas, pero en las escaleras nadie pregunta.”
p. 55-56:
“Se puede decir cuantas veces se quiera: antiguos jurisconsultos nazis, que entonces protegieron al Estado nazi, están presentes ahora, cuando la Constitución debe ser protegida de nosotros. Y no pasa nada, absolutamente nada.”
p. 57:
“De todas formas, resultaba imposible encontrar todavía a algún nazi convencido. Cuando se preguntaba se tenía la impresión de que nuestros padres habían sido todos luchadores resistentes. Así que renuncié a plantear siempre las mismas preguntas, respondidas desde hacía mucho tiempo. Al parecer no se trataba de superar este pasado, sino de olvidarlo. Pero cuando ahora, los insignificantes nazis empiezan a fisgonear en el credo político de los hijos de los nazis que no quisieron ser como sus padres, me aferro a la pregunta que se me ocurrió en la escalera, poniendo el acento en el «ustedes»: «¿Cómo se les ocurre plantearme preguntas sobre mis convicciones, precisamente a ustedes?».”
p. 72:
“Los libros me parecen importantes cuando los leo por segunda o tercera vez y recuerdo lo que sentí y deseé cuando los leí por primera vez. Y no son tantos los libros que despiertan de nuevo nuestra curiosidad.”
p. 84:
“Me asusta la rapidez con que las personas se acostumbran a las injerencias en su libertad.”
p. 85:
“Si graba con un micrófono medianamente sensible una conversación con un amigo en el parque, y después escucha la conversación, constatará que el ruido de la calle es tan fuerte, que no entenderá ni una palabra. Primero supondrá que se trata de un fallo del micrófono o de la grabación, pues durante la conversación no ha percibido estos ruidos. En realidad no es el micrófono el que le engaña. Su oído, independientemente de su voluntad y conciencia, ha resaltado de la masa de ruidos que le envuelve, aquéllos que le resultan comprensibles y agradables, filtrando los desagradables. Esta imponente capacidad del aparato de percepción para mantener alejada de la percepción consciente lo molesto, llega empero hasta el extremo de que usted tampoco será consciente de un progresivo deterioro del aparato de percepción. Un oído acostumbrado durante demasiado tiempo a ruidos insoportables se vuelve sordo sin sufrir.”
p. 93:
“A los hombres se les pregunta lo que piensan, a las mujeres con quien se acuestan.”
p. 100:
“En un comentario sobre el derecho constitucional del gran Reich alemán se decía: Sólo puede ser nombrado funcionario aquél que junto a la capacidad para el cargo ofrezca la garantía de que en todo momento, incondicionalmente (es decir, sin «peros»), defienda el Estado nacionalsocialista. Dicho sea de paso, mi compañero de sindicato me asegura que los profesores de derecho nacionalsocialistas que redactaron este comentario, después de 1945 volvieron a exigir la garantía de defender en todo momento el orden constitucional demócrata-liberal. No me dijo nada nuevo.”
p. 107:
“Cuando la injusticia se convierte en derecho, la resistencia es una obligación.”
p. 108:
“Dejas de pensar allí donde empieza tu miedo, y al final ya no sabes lo que piensas por cobardía y lo que piensas por convicción.”
p. 111:
“… el derecho a rebelarse era uno de los derechos fundamentales, y si se mermaba este derecho, se habría alcanzado un punto en el que no se podría ceder más…”
p. 113:
“Dos colegas de la escuela general realizaron un debate sobre las centrales [nucleares] e iniciativas ciudadanas. Los dos fueron trasladados. ¿Quién de nosotros se atreve a hablar de lo que no esté en los libros de texto?”
p. 113:
“De tanto ceder en la superficie acaba por no quedar ni el núcleo. Tampoco al Consejo de Instrucción Pública le interesa la abolición del principio de resistencia por el principio en sí. Se trata de romper la resistencia en los detalles. Precisamente por eso hay que defender el principio.”
p. 118:
“Es decir: me despiden porque he defendido el derecho de rebelión contra leyes antidemocráticas. El motivo del despido no es aceptado por el tribunal. Pero continúo despedido porque me he mostrado rebelde frente al injusto despido.”

[ Emak Bakea webgunetik hartua ]
 

Usos rudimentarios de la selva


Ilustración de la portada de Enric Satué
Jordi Soler, Usos rudimentarios de la selva, Alfaguara, 2018.

“A skeleton judashand strangles the light” (Una esquelética mano de Judas estrangula la luz)
James Joyce, Ulises

Era una rabia que daba miedo, una fuerza sorda que absorbía toda la luz.
porque yo era un niño del campo que todo lo asociaba a los usos rudimentarios de la selva.

Doce relatos distintos y una sola historia verdadera constituyen lo que su autor ha dicho en una entrevista que alguien definió acertadamente como una “autobiografía cuántica”. Una historia autobiográfica mágica en la que la realidad se asemeja a la fantasía, porque la realidad de la vida en medio de una selva tropical ni siquiera parece real de lo real que es. Porque la vida en la selva era una “vida tan viva que estaba al borde de la muerte” y sobre ese mismo borde camina el autor.
Siendo independientes, los doce relatos conforman una única historia en la que el protagonista no es tanto quien la cuenta como el entorno en el que transcurre. La violencia siempre presente, la luz deslumbrante que da paso de golpe a la más absoluta oscuridad, la permanente humedad, la violencia de las lluvias torrenciales, de las aguas desbordadas, los cadáveres arrastrados por la corriente, los asesinatos a machetazos, las constantes amenazas de insectos y toda clase de animales salvajes, la escabrosidad de una sexualidad feroz, la presencia siempre amenazante de los otros, la lucha por la subsistencia… son los auténticos protagonistas. En medio de la naturaleza primigenia, sin civilizar, rudimentaria… la vida está tan viva que siempre está al borde de la muerte, y sólo es posible si se adapta a los “usos rudimentarios de la selva” basados en la lucha y en la violencia.
Quienes vivimos en el mundo civilizado, lejos de la selva, somos espectadores que no entramos en contacto con la naturaleza, la vemos como un espectáculo y por eso la idealizamos. La naturaleza rudimentaria, sin civilizar, no encaja en nuestros esquemas racionales. Sin embargo, el gran mérito de Jordi Soler es que, con su peculiar y extraordinaria forma de narrar, consigue introducir al lector en la magia de esa realidad ruda y violenta haciéndole pasar de mero espectador a formar parte de la misma.
Es precisamente el exceso de realidad y el exceso de memoria lo que convierten la lectura de estos relatos-historia, que podrían haber sido totalmente inventados igualmente, en una experiencia realmente mágica y mágicamente real.

Algunos fragmentos:
“… así eran las cosas en la selva. Ahí todo se ganaba o se perdía por la fuerza.” (p. 18)
“porque yo era un niño del campo que todo lo asociaba a los usos rudimentarios de la selva.” (p. 38)
“Era una rabia que daba miedo, una fuerza sorda que absorbía toda la luz.” (p. 43)
“Quizá, ahora que lo pienso, el amor es precisamente eso: resistir, cada tarde, los cuchillos que te lanza una mujer.” (p. 44)
“vivíamos en un mundo hostil donde todos querían arrancarnos la cabeza” (p. 44)
“La selva nos había enseñado, desde siempre, que matar era un error a menos que lo hicieras para que no te mataran a ti.” (p. 70)
“con esa lejanía que impone el aguardiente entre los ojos y aquello que miran” (p. 136)
“del penetrante olor de la materia descompuesta, de esa vida tan viva que estaba al borde de la muerte, sobre ese mismo borde iba caminando yo…” (p. 137)
“porque en aquella jungla, donde todo estaba excesivamente vivo, no había ningún respeto por la vida, se mataban insectos y animales grandes por cualquier motivo, pero sobre todo porque se sabía que, de otra forma, ese insecto o ese animal acabarían matándote a ti, se mataba de manera preventiva, en defensa propia y en nombre de la propia integridad, y también se mataba porque sí…” (p. 147)
“Recordé una línea que había leído, hacía poco, en un cuento: ‘una fuerza sorda que absorbía toda la luz’, y pensé que esa fuerza sorda era la selva.” (p. 168)

[Itxura zoragarria daukan liburuaren anuntzio-aipamentxoa Emak Bakea irakurzalearen eskutik]

ecologismo

ecologismo

El movimiento ecologista ha sido engullido en poco tiempo por la capacidad asimiladora del sistema social. Gustosamente enredado en la trampa burocrática de las estructuras administrativas, con un discurso acomodaticio y claudicante, carente de todo planteamiento global, vendido por necesidades de imagen al pragmatismo de lo inmediato y, respetuoso siempre con los fundamentos intocables del sistema (…) ha desembocado finalmente en un cívico reformismo higiénico-sanitario, cuando no en fructífera comercialización del naturismo y la salud (…) ahogado quizá en los botes de pintura con que los ecologistas pretenden teñir de verde el turismo, la moda, el desarrollo, la empresa, el progreso y, en suma, la modernidad y sus formas de vida. Triste destino el de un movimiento que nació pregonando su voluntad de construir un mundo nuevo y acaba reparando a toda prisa las grietas para tratar de impedir que se hunda el viejo. (…) La fusión de la moda ecologista con la mentalidad cientifista y las exigencias de la mercadotecnia genera la expansión de una “conciencia verde”, imprescindible ya para vender cualquier cosa. (…) “Gestión eficaz de los recursos naturales para un desarrollo sostenible” (…) una visión rigurosamente económica y burocrática de la naturaleza (…) Lo que para todas las culturas tradicionales fue templo, la mentalidad moderna lo convierte en almacén (…) es la rendición incondicional de quienes iban para revolucionarios y han terminado plantando flores en los jardines del Nuevo Orden Mundial. (…) El reciclado y las fuentes alternativas de energía, emblemas de la mentalidad ecologista, son un fiel reflejo de su verdadera dimensión: se alteran los procedimientos para dejar intactos los resultados, que quedan de este modo reforzados y justificados (…) el reciclado y las fuentes alternativas de energía pueden resultar saludables siempre que, con una tecnología elemental, se apliquen de forma estricta a necesidades reales, pero se convierten en artimaña solapada cuando, mediatizados por la industria, sirven a necesidades ficticias. (…) Un generador eólico gigante o una central de paneles solares son monstruos no mucho menos aborrecibles que los ingenios a los que pretenden reemplazar. Por doquier el consumismo verde reemplaza al consumismo polícromo del capitalismo convencional. De visión del mundo a metodología de la producción industrial: ése ha sido el camino recorrido por el ecologismo en las últimas décadas. (…) incapaces de entender que los métodos acordes con una forma de vida realmente humana serán por necesidad menos eficaces y menos productivos que los promovidos por la barbarie industrialista, lo que, lejos de ser un inconveniente, es una providencial limitación y una defensa contra el demonio de la desmesura. Nada más irritante que esos cánticos a la eficacia “alternativa” con que algunos ecologistas tratan de competir en productividad, es decir, en majadería y desatino, con los defensores del sistema.

Agustín López Tobajas, Manifiesto contra el progreso (extractos del capítulo IX)

[ Emak Bakea webgunetik hartua]

Desde La Habana con Joseba Sarrionaindia

[Duela hiru bat hilabetetako gaztelerazko elkarrizketa dakarkit hona lehenik Naiz-en argitaratua eta nik Emak Bakia webgunetik hartua]

Desde La Habana con Joseba Sarrionaindia

joseba-sarrionaindia
Joseba Sarrionaindia hace más de treinta años que se fugó de la cárcel. Desde entonces ha vivido, como él dice, de la ceca a la meca… no por ser de ETA sino porque le perseguía la policía española. Hoy vive en La Habana, en donde ha sido entrevistado por José Goitia para naiz.
joseba-sarrionaindia-0
Joseba Sarrionaindia es un escritor que escribe poesía, además de novelas, ensayos y trabajos de investigación, en la lengua de las montañas en las que nació. Escribe en una lengua en la que poco se ha escrito, una lengua hablada por rústicos… una lengua en la que vuelca su alma con poemas como éste:
Hegazti errariak
pausatu dira
leihoan
argia eta itzala
bereizten diren lekuan
argia eta itzala
leihoan
pausatu dira
hegazti errariak

Esta es la entrevista:
De repente aparece Joseba Sarrionandia en La Habana, ¿dónde estabas?
Hace años que vivo en La Habana, haciendo vida normal. Me sorprende que la prensa diga que vivo escondido y que no dejo que me saquen fotos. Hace bastantes años que no vivo escondido, aunque nunca he tenido ningún interés en salir en la prensa.
Hace 16 años que no tienes problemas con los tribunales en España. ¿Por qué vives tan discretamente?
Es que yo me dedico a escribir, que es un trabajo para el que por suerte uno se sienta solo en la esquina de un cuarto y ya está, escribe. Eso es lo que me gusta hacer, además de conversar con los amigos, o mirar la luna. Pero no entiendo para qué tengo que salir en la prensa salvo que haya publicado un libro.
A Milan Kundera tampoco le gusta salir en la prensa, pero manda de vez en cuando una foto. Salman Rushdie, que está amenazado por los islamistas, se deja ver también en los medios. De ti no ha aparecido foto en 30 años.
Agradezco a los que tienen fotos mías que no las hayan publicado, por el respeto humano que implica. Y tengo que agradecerte a ti por compararme con escritores que aparecen en Babelia y en el ‘New York Times’, aunque no creo que tenga mucho que ver con esas eminencias. Soy un humilde escribidor de una lengua del monte, y no me veo en los medios audiovisuales. Lo que espero, con la foto que me vas a sacar ahora, es pagar el tributo a la sociedad del espectáculo, que no se diga que no hay fotos mías, y ya, que me dejen trabajar. Sácame por lo menos tres, para que no venga algún idiota a sacarme treinta.
Hubo escándalo cuando te dieron el Premio Euskadi con el Gobierno de Patxi López y retuvieron el dinero. Luego se habló cuando programaron una conferencia tuya en la Universidad de Mondragón, y ahora cuando te han nombrado profesor de la Cátedra de Lengua y Cultura Vasca en La Habana.
Me parece que fueron globos periodísticos propios de la prensa amarilla, y de la política amarilla, porque la política es también muy amarilla en relación a ciertos temas. Yellow, en inglés, además de amarillo significaba cruel y cobarde: el tergiversar la voz del otro, los titulares sensacionalistas, las falsedades normalizadas de tanto repetirlas.
Se trata de hablar de la basura. Hace siglo y pico se hacía referencia a la manera de actuar de William Randolph Hearst, pero hace tiempo que casi todos los medios se mueven de esa manera Hearst.
Una pregunta que despierta curiosidad, ¿dónde has vivido antes?
Pues, en diversos lugares, habitados por muchas personas, como yo, o diferentes. No me gusta contar las cosas a todo el mundo, por eso prefiero escribir, porque es como hablar a una persona. Quien lea con un poco de atención mis libros se dará cuenta en dónde he andado.
¿Qué es este trabajo en La Habana? ¿Cómo te lo dieron?
Se convocó la plaza de lector en La Habana por parte del Instituto Etxepare y, simplemente, me presenté a las oposiciones. Se presentaron 39 personas, según me dijeron y, mediante una selección por puntos, eligieron a 3. La Universidad de La Habana eligió una de 3 tres personas, de acuerdo con el escalafón, y en julio me avisaron que debía acudir a trabajar.
¿Qué vais a hacer?
La asignatura de Lengua y Cultura Vasca va a ser asignatura optativa a partir de tercer año en la carrera de Lengua y Literatura, y en la de Historia del Arte. También son optativos el gallego, el catalán y el turco, mientras la lengua inglesa es obligatoria. Además, espero que organicemos algunas actividades culturales y publiquemos cosas.
¿Qué vais a publicar?
Tenemos la idea de publicar, por ejemplo, una revista que se llamará Kokuioa, o sea, ‘El Cocuyo’, que es un coleóptero que vuela de noche dando una luz verde. La luciérnaga tiene la luz en el culo, pues el cocuyo la tiene en la cabeza, ¿verdad?, jejeje. Espero que la revista ilumine un poco algunos temas lingüísticos, literarios o históricos poco explorados.

¿Vais a organizar conferencias?
Espero que sí, por ejemplo sobre Blas de Otero, que vivió en La Habana más de 3 años entre el 64 y el 68, un periodo de su vida interesante con momentos muy tormentosos sobre el que se ha publicado poco. Quisiéramos reunir en un conversatorio a gente que lo conoció en La Habana de aquel tiempo.
Como usas el nosotros, ¿trabajas con más gente?
Estoy solo en nómina, pero creo que debo usar el plural por los colaboradores voluntarios que he tenido en estos tres meses. Me han ayudado profesores de la facultad o vascos que viven aquí, gracias a los cuales ya tenemos un buen local con su pequeña biblioteca. He acumulado ilusión hacer cosas con la solidaridad y la generosidad, o como se quiera llamar, que he visto en bastantes personas.
Acaba de publicarse la traducción al castellano de ‘Será colosal’, que yo leí en euskara.
Es un relato desde el punto de vista de un niño de la guerra civil en una población imaginaria de la costa entre Ondarroa y Mutriku: la inocencia frente al desastre. El título se refiere al triunfalismo de los vencedores y a lo que se preparaba acabados los combates en el 37, porque lo que iba a venir de Alemania era más colosal todavía.
Ahora estás dando las últimas correcciones a una antología de poesía, ¿cómo se titula?
Se publicará en la editorial Pamiela, de Iruñea, y se llamará La poesía está muerta. Pero no pienses que fui yo, ¿eh?
Estoy seguro de que participaste de alguna manera… Yo leí el libro de los moros, que me asombró por la investigación que implica. ¿Cómo te pusiste a escribir un libro así?
Porque tenía tiempo y curiosidad por conocer cómo se desplegaron desde mediados del siglo XIX las relaciones de poder que se llamaron colonialismo. Y una gramática rifeña escrita en español me proporcionó un hilo para ir investigando sobre la ocupación y la resistencia, la economía y la religión, las lenguas y la política, especialmente en el norte de África, pero lo que pasa en el Rif sucede en todo el mundo. Moro es siempre el otro, pero somos nosotros los verdaderos moros. Las relaciones de poder se establecen en todas partes, y tuve esa obsesión por tratar de entender el desastre sobre el que se asienta la sociedad nuestra.

El año pasado publicaste ‘Lapur banden etika ala politika’, que todavía no se ha traducido, pero tiene un título que dice bastante: La ética de la banda de ladrones o la política.
La idea de que la organización política funciona con la ética de una banda de ladrones atraviesa toda la filosofía política: es una de las ideas básicas de Platón en su República. San Agustín glosó la idea con aquella conversación entre Alejandro Magno y el pirata. El capitalismo, desde Adam Smith hasta Friedrich Hayek piensa que esa ética de la banda de ladrones estimula el crecimiento económico. Y lo peor es que parece cierto, porque por ejemplo la destrucción de Libia viene a ser una gran oportunidad para las empresas americanas y europeas, para crecer y crear puestos de trabajo, como dicen ellos. Todas las organizaciones políticas tienen algo de Cosa Nostra, el socialismo real naufragó en esas contradicciones. Y bueno, ese es uno de los temas del libro, donde también hay autocrítica. La cuestión fundamental es a ver si se pudiera hacer política de otra manera.
Tu padre murió este último verano, ¿cuánto tiempo hacía que no lo veías?
31 años y unos días, y me dejó con una gran deuda con él por todo ese tiempo. Tengo todavía allí a mi madre, y un montón de sobrinos.
¿Por qué no vuelves al País Vasco?
Por un motivo, se puede decir que político, que espero que se resuelva pronto.
¿Qué opinas sobre el proceso de pacificación? Te lo pregunto porque la gente, sobre todo en España, te vincula a ETA.
Yo fui de ETA a finales de los 70, como algunos de los que me criminalizan ahora. Después anduve de la ceca a la Meca no porque fuera de ETA, sino porque me perseguía la Policía española. En cuanto a tu pregunta, claro que estoy de acuerdo con el proceso, incluso me parece que debía haberse negociado veinte años antes y se hubieran ahorrado muchas desgracias.
¿Y por qué no hiciste entonces declaraciones públicas desvinculándote de ETA?
¡Qué iba a decir yo frente a la Inquisición Española y con el sambenito puesto en el cuello, si me perseguían como a una bruja del siglo XVII! Además, ¿qué es eso de recondenar a los condenados? Yo no voy a ponerme a servir a los inquisidores. Perseguían a los de ETA y, de paso, a los que no eran de ETA, y hace cinco años que no tienen el pretexto de ETA, pero siguen igual. A los catalanes, que nunca han disparado un chícharo, ya han procesado a centenares de representantes políticos por defender la libre decisión de la ciudadanía.
Hablan de violencia, cuando los únicos que usan la violencia son ellos. Tienen un presupuesto policial y militar impresionante y asumen tan alegremente el monopolio de la violencia que hasta se sienten con derecho a bombardear Afganistán e Irak. Y quién duda que, tras cargarse un poco de motivos como quien recarga una pila, estarían dispuestos a bombardear de nuevo Barcelona o Gernika. Ni se plantean por qué muchos vascos, muchos catalanes y bastantes gallegos queremos la independencia. «Mi mundo no es de ese reino», decía José Bergamín, a pesar de que era profundamente español.
A mí me seguirán criminalizando mientras no hable bien de la Constitución, de la Guardia Civil y de lo bien que nos sentimos los vascos en España, pero es algo que no está entre mis planes.
Me ha sorprendido, buscando en internet, encontrar una foto tuya, publicada en ‘El Correo’ el 7 de julio de 1985, en que apareces visiblemente torturado.

La foto es de noviembre de 1980, del segundo o tercer día de detención, y siguieron torturándome durante otros seis días. En aquel tiempo me parece que torturaban a la mayoría de los detenidos por el tema nuestro. Hay gente que dice que no sabía que sucedía, pero cómo no iba a saber, ¡si publicaban las caras de los torturados en la prensa! Era lo normal, fue lo normal durante décadas y me parece que siguen torturando, aunque ahora se cuidan de que no haya fotos. Hace unos días la Policía mató a un senegalés en una comisaría Pamplona. La gente que dice que no sabe que sucede, lo sabría si sucediera al revés, ¿no?
¿Cómo se podría solucionar el problema de los presos?
Cuando se acaba una guerra o un conflicto político hay una justicia transicional. Pero el Estado español no quiere ninguna paz, como no quiere ninguna libre decisión de la ciudadanía, y entonces el proceso de paz será como andar con una pierna.
Los presos deberían quedar libres en el proceso de paz y, mientras tanto, en mi opinión, son secuestrados políticos. Es verdad que ha habido muchos desastres, pero los presos vascos deberían quedar libres aunque solo fuera por la injusticia comparativa que supone que la violencia del Estado ha quedado impune. Porque, en términos individuales, quién ha matado más gente que Enrique Rodríguez Galindo, que hizo unos meses de cárcel, o Felipe González, que ni ha sido procesado…
No es que espere ni que suelten a los presos vascos y que el Estado español se procese a sí mismo por asesinatos, por torturas y por miles abusos. No sé cómo se puede resolver el problema, pero en la década de los 70 se consiguió con mucha solidaridad, muchas actuaciones unitarias a partir de diversas sensibilidades y mucha insistencia hasta conseguir abrir los muros.
Has pasado 30 años sin fotos y sin un trabajo público, ¿Un nuevo modo de vida?
Yo seguiré igual, me parece. Las fotos en que aparezco yo no me entusiasman. Y continuaré escribiendo, que pienso que es en lo que puedo aportar algo.

Un mundo donde reina la verdad

Un mundo donde reina la verdad

GUSTAFSSON_muerte_apicultor

En el planeta número tres del sistema 13 de Aldebarán hay una civilización que se ocupa directamente de la realidad sin ningún intermediario simbólico.
Por ejemplo, la idea de que una figura en una hoja de papel pueda representar otra cosa que a sí misma les es completamente ajena a los milpiés de múltiples miembros y fuerza insólita que representan la más alta fase de la civilización de ese planeta.
Y su menguada suerte está precisamente en lo fuertes que son. Como el único símbolo que conciben para una cosa es la cosa misma, tienen que llevar siempre consigo muchísimas cosas. En ese planeta la expresión “vigorosa retórica” tiene sin duda un sentido.
Por ejemplo, si se quiere decir “una piedra caliente como el sol”, no hay más que una forma de hacerlo: ponerle en la mano una piedra caliente como el sol a la persona con quien se está hablando.
No hay más que una forma de expresar la frase “una piedra gigantesca situada en la parte más alta de la cima de una montaña”: llevar, a rastras, o como sea, una piedra gigantesca hasta la parte más alta de la cima de una montaña.
En tales circunstancias producir poesía lírica se vuelve una verdadera prueba de fuerza que se destaca durante generaciones por lo evidente de su heroísmo.
La mayor parte de los sonetos producidos por esta civilización recuerdan a Stonehenge: gigantescas hleras de pesadas piedras, puestas allí por héroes de otros tiempos, a costa de tremendos esfuerzos, jadeos y sudores, hasta reventárseles casi las venas, según un esquema milenario.
Salta a la vista que la mentira es una completa imposibilidad en esta civilización. Si alguien quiere decir “te amo” a otra persona, no hay más que una manera, una solamente, y es hacerle el amor. Y si lo que se quiere decir es “no te amo”, la única manera de expresarlo consiste en evitar hacerle el amor. Si resulta esto posible.
En un mundo donde el símbolo coincide siempre con su objeto, y donde a éste no se le puede sustituir nunca por pequeños ruidos ridículos o signos escritos en una hoja de papel, signos que, además, nunca tienen nada que ver con otras cosas, excepto en la medida en que imponga esta relación una convención frágil y fortuita, tienen que coincidir la verdad y el sentido, la mentira y el absurdo.
El único substituto para la verdad que existe en un mundo así consiste, por supuesto, en hablar de una manera tan confusa, tan sin sentido, que nadie pueda entenderlo.
Para los habitantes de este planeta, la conversación normal, la charla insustancial, consiste en sacar de bolsas de cuero que llevan consigo hileras de pequeños objetos: bolas de cristal, piedrecitas de diversos colores, agujas de madera bien pulidas, e intercambiárselas alegremente.
El precio de la verdad es alto.
De todas las civilizaciones verdaderamente desarrolladas que hay en las viejas zonas solares centrales del centro de la Vía Láctea ninguna vivía tan aislada como ésta.
La astronomía es, por supuesto, impensable. La gente no habla de galaxias cuando, para poder hablar de ellas, hay que cambiarlas de sitio. El concepto mismo de planeta se vuelve, como es de suponer, absolutamente impensable.
Esos seres viven en llanuras rojizas, cercadas por altas montañas.
Y sobre la llanura misma, que, en teoría, es para ellos sinónimo de mundo, no tienen, por supuesto, ninguna idea.
(Cuaderno azul IV:4)

Lars Gustafsson, Muerte de un apicultor, pp. 132-134

[ Emak Bakea blog bikainetik harturiko fikzio zientzia ataltxo bat ]

IZENA ETA IZANA EZBAIAN

izena eta izana
izena-eta-izana
Euskalherriko Bilgune Feminista ha publicado recientemente esta guía práctica. Su título, “izena eta izana”, en castellano significa algo así como: “el nombre y el ser”.
Ante el problema creado por la administración que exige que los recién nacidos deben registrarse con un nombre que permita distinguir claramente su sexo, este colectivo ha publicado una guía en la que animan a la desobediencia y a la insumisión.
La administración pretende clasificarnos según diversos criterios. En algunos países se clasifica a las personas por criterios como la raza o la religión. Mientras se redactan leyes para la igualdad de género, e incluso para el cambio de sexo, se exige que todas las personas se inscriban como pertenecientes a uno de los dos sexos únicamente reconocidos por la ley. Además del problema que esto supone para aquellas personas que no se pueden encuadrar en uno de estos dos sexos con facilidad (XXY), supone inmiscuirse en la intimidad de las personas. Además de clasificar a todas las personas de acuerdo con el sistema binario hombre/mujer, estos deben estar perfectamente identificados como tales no sólo por la indicación de “sexo” en sus documentos de identificación, sino también mediante su propio nombre que debe diferenciarse claramente entre los hombres y las mujeres.
La modernidad posmoderna… o la posmodernidad moderna ha traido como consecuencia las reivindicaciones de todo tipo. Somos tan libres y tenemos tanta tecnología que ya podemos hacer lo que queramos. Los chicos se pueden convertir en chicas, las chicas en chicos, pero también se puede ser un tercer género, o un cuarto… nos podemos operar para quitarnos el pito y ponernos tetas o para qutarnos las tetas y ponernos un pito… los niños pueden nacer en un laboratorio, podemos contratar uteros de alquiler… los homosexuales se pueden casar… ¿por qué no van a poder tener hijos? ¿es que no tienen derecho? ¿habrá que ser homosexual para poder casarse con alguien del mismo sexo? No se habla de matrimonio entre personas del mismo sexo sino de matrimonio de homosexuales…
Somos tan modernos! o tan posmodernos! somos tan libres! Ya somos iguales. Las mujeres ya pueden ser generales del ejército y comisarias de policía… qué bien, qué igualdad! También pueden ser directoras de bancos y lo que quieran… para eso somos modernos o posmodernos, libres, librísimos… iguales, igualísimos!!!
Pero… eso sí… los niños tienen que tener nombre de niño y las niñas de niña… los niños vestidos de azul y las niñas vestiditas de rosa… a los niños se les regalan coches y a las niñas muñequitas… Claro que si a una niña le gustan los coches en vez de las muñequitas y ensuciarse con barro… será que es un poco marimacho, no? bueno, no pasa nada… pero si a un niño le gustan las muñequitas y pintarse las uñas… bufff… ¿no será maricón? (esto sólo se piensa porque ya no se puede decir… ahora se dice que quizá sea gay, que para eso somos modernos o posmodernos y libres… librísimos!) Luego… cuando sean mayores, si quieren pueden cambiarse de sexo o no, y si son homosexuales se pueden casar con alguien de su mismo sexo…
En toda esta locura ¿a nadie se le ocurre cuál es el fondo de la cuestión? ¿Por qué el sexo es tan importante para la identificación de las personas? ¿Por qué el sexo tiene tanta importancia como seña de identidad de las personas? ¿Por qué la administración, el Estado que todo lo quiere tener controlado, necesita catalogarnos de acuerdo con nuestro sexo? ¿Para qué hace falta? ¿Para que la policía sepa cómo tiene que tratarnos… como machotes o como pobres mujercitas…o quizá como putas? ¿Por qué es necesario que figure el sexo en nuestros documentos de identidad? No hace mucho tiempo, en algunos lugares, muy “civilizados” por cierto, del planeta, en los documentos de identidad se indicaba también la raza… el sexo y la raza… ¿por qué todavía se tiene que registrar el sexo de las personas en el registro civil? ¿para qué sirve si ahora ya se pueden casar con los de su mismo sexo? ¿No se evitarían problemas administrativos para el cambio de sexo?
Seamos insumisos a la identificación sexual… no queremos que se nos identifique de acuerdo con nuestro sexo, porque es algo íntimo que sólo nos afecta a nosotros. Que el Estado no intervenga en nuestras identidades sexuales para nada…
[Testua Emak bakia webgunetik hartu diNat]