La Prisión Electrónica, Sin Muros Sin Barrotes, Pero La Misma Dominación

  image_content_23986710_20150805164818La Prisión Electrónica, Sin Muros Sin Barrotes, Pero La Misma Dominación

¡El mundo es una inmensa cárcel! Sin contar los campos de “refugiados” cerrados donde no se puede salir, o los centros de “reeducación” de niños, jóvenes o adultos, sin contar los presos extrajudiciales, sin contar esclavos ni las víctimas de organizaciones de proxenetismo… sin contar los CIE ‘s… en el mundo hay más de 11 millones de personas encarceladas, si fuera posible contabilizar la totalidad, ¿cuántos serían?

El país ganador en esta fúnebre liga son los EEUU que, con 2.239.7851 sobresale muy por delante de sus “competidores”, seguidos para China con 1.640.000 (pero si sumamos 650.000 detenidos administrativos, sería la primera con un total 2.290. 000), los seguirían la Federación Rusa con 681.600, Brasil con 548.000 e India con 385.135. Europa, sumando todos los países nos da una nada despreciable cifra de casi 500.000 personas encarceladas.

Si nos fijamos en la tasa de presos por cada 100.000 habitantes también, ganan los EEUU, con 716, mientras que China baja hasta 121, Rusia sube a 475, Brasil tiene 274 y la última es la India que sólo tiene 30 prisioneros por cada 100.000 habitantes. Curiosamente, en tasa de encarcelamiento, quienes siguen a EEUU son, en muchos casos, pequeños estados insulares, muchos de ellos con fuertes vínculos coloniales, como St. Kitts, con 714, Seychelles, con 709, Barbados, con 521, Cuba, con 501, las Islas Vírgenes, tanto las de USA, con 539, como de UK , con 460, Guam (EE.UU.), 432… ¡Estados pequeños, pero con mucha mala leche!

En el  año 2013, en España había 68.220 prisioneros (el número ha seguido creciendo) y la tasa por cada 100.000 habitantes era de 147. El Estado Español está por encima de la media europea, lo superan los estados del este, especialmente los Bálticos. 

Parece ser que el sistema de Estados y de corporaciones (corporaciones que también pueden ser estatales y/o de las burocracias) necesita esta gran masa de cautivos para su correcto y eficaz funcionamiento, parece que el sufrimiento carcelario lubrica los engranajes de la máquina de la desdicha. La idea “decimonónica” de la redención y la reeducación no ha servido más que para hacer más llevadero un hecho monstruoso, todo ello hace más eficaz el sistema y mayor el sufrimiento.

Como en cualquier cosa que funcione en este mundo, todo está contabilizado y uno de los dolores de cabeza de alcaides, carceleros supremos y otros contables son los costes, los gastos de mantener a tanta gente sufriendo, atada y degradada. Estos costes están en la base del trabajo forzado, los presos encadenados picando piedra… y los modernos y benevolentes sistemas como el CIRE de la Generalitat de Cataluña.

LA VIGILANCIA ELECTRÓNICA O COMO AUMENTAR EL CONTROL Y REBAJAR COSTES

Hacia 1960, un grupo de jóvenes estudiantes de la Universidad de Harvard, para su trabajo final de carrera, tuvieron una idea luminosa, elaborar un artefacto portátil (pesaba 1 kg. aproximadamente) que permitiera controlar a distancia a las personas (presos o “enfermos mentales “).

La idea era buena (o rentable), pero hubo que esperar a que madurara tecnológicamente y a que se implantara en la mente de los jueces, para poder ser una realidad. En 1983 un juez de Nuevo México dictó la primera sentencia donde se prescribía el control electrónico de un criminal. A partir de aquí la metodología se implantó rápidamente en EEUU y de allí en el Reino Unido y enseguida en otros países europeos, americanos y asiáticos. Hasta llegar, ahora, a abarcar seguramente hasta un millón de personas.

En sus 30 años de evolución, los sistemas de monitoreo electrónico de personas presas ha evolucionado muchísimo y de sencillos aparatos a radiofrecuencia se ha pasado a sofisticados brazaletes con GPS y sensores cada vez más pequeños.

MIL Y UNA EXCUSAS PARA LA VIGILANCIA ELECTRÓNICA

Cuando se quiere defender la vigilancia electrónica se suelen emplear dos argumentos:

1.- El hipócrita, que parte de la imposibilidad de un mundo sin cárceles y sin el sistema que las hace posibles, que busca un “encarcelamiento benevolente” para determinados delitos. Que afirma que no quiere desarraigar al condenado (como si ir con una pulsera electrónica arraigara a algo), que quiere facilitar la integración (que el condenado trabaje y se vaya a dormir pronto…) y que el panóptico se extienda a toda la vida cotidiana.

2.- El económico, según el cual las inversiones para la adquisición de un aparato de vigilancia electrónica son mucho más bajas, del orden de cientos de veces, que las de construcción de un módulo carcelario, los costes de mantenimiento y de personal para verificar son unas 10 veces más bajos que los de mantener a la misma persona en una prisión convencional. De hecho en México se plantea hacer pagar al prisionero el costo del brazalete, para poder vivir fuera de la cárcel … ¡¡Todavía será negocio!!

La monitorización o vigilancia electrónica es un “servicio” fácilmente privatizable, fácil de externalizar, es muy factible contratar con una empresa que se haga cargo de suministrar los brazaletes de muñeca o de tobillo, de las entrevistas a los condenados, de hacer el mantenimiento y realizar el control informático… resolver las incidencias reales sería labor de los funcionarios de prisiones… o de los trabajadores de alguna empresa de seguridad. La tendencia hacia la prisión neoliberal iniciada en EEUU (prisión negocio) tiene un campo abonado en la “cárcel electrónica”.

Para hacer menos repulsiva esta invasión, los sistemas de vigilancia electrónicos se han aplicado a delitos especialmente repugnantes: la violación, la pederastia y la violencia contra niños, niñas y mujeres en el ámbito doméstico. Pero donde ha sido especialmente desarrollado se ha extendido solapadamente al vandalismo juvenil, el uso de alcohol y otras drogas, a delitos contra la seguridad del tráfico… y finalmente a todo tipo de condenas que puedan ser cumplidas en el domicilio. De hecho, recientemente el inefable Sarcozy ha propuesto poner el brazalete electrónico a todos los “radicales”, desde los islámicos a los activistas contra en cambio climático.
Para endulzar más aún la tecnología, se habla de otros usos no penales… pero también de control, control de personas ancianas o con Alzheimer, control de niños y menores, control de “enfermos mentales”… quien alguna vez haya perdido un familiar con Alzheimer u otra cosa parecida sabrá cómo la angustia de la pérdida podría hacer aceptar cosas que en un momento “normal” no aceptaríamos.

En la misma línea, pero más pegajoso, esta navidad, Movistar presenta como gran novedad (ya se veía en EEUU) el SmartWatch FILIP, dirigido a un público de 3 a 8 años. Se trata de un reloj/teléfono “inteligente” que además de tener restringidas las llamadas (5 números programados por los padres o tutores), permite detectar siempre la posición del niño o de la niña (suponiendo que lo lleve puesto o que no saque la pila) y se pueden programar “zonas seguras” o “zonas prohibidas”, el reloj avisa al móvil de los controladores cuando salga o entre en ellas. Una pulsera como la que llevan los presos, pero de colores llamativos, supuestamente del gusto infantil.

EL FUNCIONAMIENTO DE LOS SISTEMAS DE VIGILANCIA ELECTRÓNICA DE PERSONAS

Han evolucionado lo suficiente y, si no fuera por los costes, ahora todos tendrían con GPS. Dejando de lado los detalles de las tecnologías, estos aparatos se pueden clasificar según el funcionamiento en tres grandes grupos:

1.- Aparatos de “toque de queda”, que no permiten salir de una zona determinada (vivienda y a veces zonas muy cercanas), pueden ser de todo el día (arresto domiciliario9 o sólo por unas horas, generalmente por la noche (prisión atenuada), puede también restringir los movimientos en determinados días de la semana (generalmente, el fin de semana).

2.- Aparatos de restricción de una zona o zonas, que son los que se aplican en violencia doméstica, pero tienen más usos: alejar a las personas de bares donde hayan tenido incidentes, alejarlas de zonas de juego…

3.- Aparatos con GPS, que almacenan rutas, con los cuales se puede seguir el itinerario de una persona en tiempo real o, posteriormente, se puede ver si ha ido de casa al trabajo, si ha pasado por zonas restringidas… Serían los más sofisticados y pueden combinarse con los otrs dos tipos.

LA VIGILANCIA ELECTRÓNICA EN LA ACTUALIDAD

El alcance de la vigilancia electrónica no se conoce de cierto y las estadísticas son bastante variables, a menudo el período vigilado es corto (de menos de 6 meses) y en las estadísticas, muchas veces, se contabilizan el número de presos controlados a finales de año o a principios y no se muestran los valores acumulados.
Muchos países tienen varios códigos y sistemas judiciales y sólo se utilizan los sistemas electrónicos en algunas zonas o estados. En otros no se considera una sanción penal sino un control administrativo. En algunos países se utilizan masivamente para los menores y éstos muchas veces quedan fuera de la estadística. También quedan fuera los vigilados cuando están catalogados como enfermos mentales o dementes.
Un caso aparte es el de los controles de proximidad a las víctimas, donde son ellas quienes reciben la alarma, convirtiéndose así en prisioneras sin condena judicial, encerradas dentro de los límites impuestos a un tercero por los instrumentos electrónicos.

Los dos países con un mayor número de vigilados globales y con una tasa mayor son los EEUU e Inglaterra y Gales, el primero con 300.000 vigilados y una tasa por cada 100.000 habitantes de 97, y el segundo con 122.000 y una tasa de 227. En el resto del mundo, se suelen colocar en un rango que va entre los 60 y unos pocos o ninguno. Por ejemplo Holanda tiene una tasa de 60 por cada 100.000 habitantes, Polonia de 20, Francia 17, España 7 e Italia 3… Para el conjunto de Europa no se conoce una cifra fiable, pero debe estar alrededor de los 200.000.

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LA VIGILANCIA ELECTRÓNICA EN CATALUÑA

En Cataluña, el número de personas en videovigilancia también es difícil de concretar, dada la superposición con el sistema penitenciario gestionado por el gobierno central. Según las estadísticas de la Generalitat, son un centenar (no hemos podido saber si son datos anuales acumulados), otras fuentes los sitúan alrededor de 300, pero no hay tanta diferencia, en principio, Cataluña se situaría en la parte baja del abanico.
Dejando aparte el tema estadístico, la Dirección General de Servicios Penitenciarios de la Generalitat de Cataluña queda claramente retratada en sus contratos de vigilancia electrónica.

Entre 2004 y 2015 la Generalidad ha hecho contrataciones de monitorización por valor de 1.402.806 de euros, sin IVA (1697395 € con IVA), la última adjudicación ha sido en agosto de 2015 y durará hasta el 2018.
Los adjudicatarios han sido, en todos los casos menos uno, la empresa “3M Electronic Monitoring LTD” con sede en Tel Aviv (Israel), fundada en 1994, que en 2011 ganó el concurso con el nombre de de “ELMO Tech LTD” y poco después de ganar el concurso cambió el nombre a “3M Electronic Monnitoring” está especializada en tecnología carcelaria.

Tan sólo el concurso de 2013 fue ganado por otra empresa, aunque parece que la tecnología era la misma de 3M. Fue la “Compañía Integral de Seguridad” (CIS) una compañía española que se dedica a servicios generales de seguridad más clásicos. El contrato conseguido con CIS fue de sólo 119.825 € (144.988 con IVA), el más pequeño de todos, el resto (1.552.407 € ) fue a parar a 3M o a su antecesora.

El concurso concreta tres servicios básicos, el de “toque de queda domiciliario” por radiofrecuencia y radiobaliza en el domicilio, el de seguimiento continuo con GPS y el de control del consumo de alcohol. En total, se pedía un mínimo de seguimiento simultáneo de 150 “internos”.

Cabe decir que el nuevo Código Penal se preocupa mucho de la seguridad de los medios de vigilancia electrónica, se ha añadido un párrafo al artículo 468: “3. Los que inutilicen o perturben el Funcionamiento normal de los dispositivos técnicos que hubieran sido dispuestos para controlar el cumplimiento de penas, medidas de seguridad o medidas cautelares, no los lleven consigo u omitan las medidas exigibles para mantener sucorrecto estado de funcionamiento, serán castigados con una pena de multa de seis a doce meses”.

EL FUTURO DE LA VIGILANCIA ELECTRÓNICA

La tendencia, a pesar de los impedimentos legales que protegen la privacidad (al menos nominalmente), es dotar a las pulseras electrónicas de varios sensores. De hecho actualmente ya las hay que miden el contenido de alcohol en sangre a través del etanol exudado por la piel; en EEUU, hay 50.000 en funcionamiento. También se está trabajando para detectar otras drogas ilegales. La temperatura, el ritmo cardíaco, la tensión arterial y el contenido de oxígeno en la sangre ya están disponibles, aunque sólo se han implantado experimentalmente en “enfermos mentales”. Bajo la excusa de la salud, ictus, crisis respiratorias… del sujeto, se pretende prevenir episodios de violencia, sexuales… Un paso más sería dotar al aparato de vigilancia de la posibilidad de actuar en caso de que el programa lo considerara necesario: una alarma acústica, una “leve” descarga eléctrica… o la inyección de calmantes… En este aspecto, la vigilancia electrónica de personas converge con la moda de los “wearables”, que podemos ver puestos en los deportistas de calle, con el agravante de que en el caso de los fanáticos del ejercicio físico su uso es voluntario. La vigilancia electrónica se extenderá cada vez más, ya que permite castigar eficazmente a un coste más bajo y, además, tiene un efecto estigmatizador que disuade a los “buenos ciudadanos”: todos conoceremos a alguien que lleve un brazalete de control, alguien que tenga una condena corta por temas fiscales, alguien que haya conducido un vehículo pasado de copas, alguien que haya tenido una o varias peleas, los holigans futboleros extremos, maltratadores… algún radical, islámico o de los otros… no parece un buen futuro y de alguna manera habrá que diferenciar entre los portadores involuntarios y los siervos voluntarios (quienes llevan wearables por temas de salud y “comodidad”). Para crear sistemas más fuertes, se empieza a combinar la vigilancia electrónica con biometría; por ejemplo, leer la huella dactilar en un lector en la pulsera en momentos determinados, utilizar el reconocimiento facial en el uso de alcoholímetros a distancia… el límite es la imaginación de los tecno-carceleros.

UNA PRISIÓN GLOBAL Y UBICUA

El objetivo de todo esto se encarcelarnos a todos, a los condenados en juicio, a los sospechosos, a los incapacitados, a los dementes, a los menores… a los infractores de todo tipo, un panóptico electrónico global más económico y más eficiente que el actual, un sistema penitenciario del siglo XXI, no como el actual heredero del siglo XIX.

Fuente: Contramadriz, traducido del catalán de negre y verd

[ buletinak beren webgunean argitaratua]

Mujeres en la hoguera. La caza de brujas, el cercamiento de tierras y la aparición del capitalismo en Europa

Mujeres en la hoguera. La caza de brujas, el cercamiento de tierras y la aparición del capitalismo en Europa


Bajo la acusación de brujería, más de doscientas mil mujeres fueron torturadas y asesinadas en Europa durante los siglos XVI y XVII. Este genocidio tenía un objetivo claro: la imposición del capitalismo por parte de las clases dominantes. 

Las nuevas formas de producción necesitaban cuerpos dóciles y disciplinados y para ello era fundamental acabar con toda forma de resistencia. Las mujeres, que habían liderado numerosas revueltas durante los dos siglos anteriores y controlaban la reproducción, se convirtieron en el enemigo. La caza de brujas permitió confiscar propiedades, demonizar a los mendigos y a los sectores de la población no productivos, acabar con las formas de vida comunales, imponer el control social y los roles de género y excluir a las mujeres de la actividad económica, social y política.

Pero la historia del surgimiento del capitalismo es también una historia de resistencia. Durante más de doscientos años la población europea trató de impedir que se cercaran y expropiaron las tierras y se negó a ser sometida a la tiranía del trabajo asalariado. El Estado necesitó desarrollar toda una maquinaria de control social que incluyó colegios, fábricas, hospitales y cárceles para conseguir los cuerpos dóciles que necesitaba, y ni siquiera así pudo acabar con las insurrecciones, los motines y las revueltas. Muchas mujeres se organizaron y resistieron con fuerza al nuevo orden social, aunque la historia de su lucha ha quedado en el olvido.

Este fanzine es un intento por recuperar parte de esa memoria. En la línea de Silvia Federici y Maria Mies, el texto parte del análisis de la caza de brujas como el proceso de acumulación de cuerpos necesario para el surgimiento del capitalismo, pero se centra también en un aspecto mucho más desconocido: las formas de resistencia organizadas que llevaron a cabo algunas mujeres. El fanzine, muy conocido en Reino Unido y Estados Unidos desde su publicación en 2007, ha sido ahora traducido por primera vez al castellano por Antipersona. 


[ Cultura y Anarquismo webgunetik hartua. Neuk ere irakurri diNat fanzine-liburuxka hau, interesgarria duNK bai jaun-anderea!]

Neoliberalismo y límites del crecimiento

[Kapitalismoaren eta hazkunde infinituaren kritika Crash Oil-etik zuzenean hiretzat-guretzat]

Neoliberalismo y límites del crecimiento

Queridos lectores,
Aníbal Hernández, autor del blog Peak Oil Colombia, me ha pasado este interesante análisis sobre una idea sobre la que alguna vez hemos comentado de pasada: si el capital es el actor mejor preparado para la llegada de los límites del crecimiento.
Les dejo con Aníbal

Salu2
AMT


El neoliberalismo es una adaptación a los límites del crecimiento o porqué los 70's lo cambiaron todo 
El marco habitual de análisis de la deriva neoliberal normalmente obvia las relaciones entre el desarrollo del neoliberalismo a partir de los 70's y la crisis ecológica que se visibiliza con mayor crudeza justo en ese mismo momento. Revisamos esta relación para entender las relaciones entre ambos hechos y de esa forma ver con más claridad la situación en la que estamos y posibles alternativas con las que enfrentarnos a esta deriva. Vamos allá a ver que tal se da. 

El origen común  
Entre finales de los 60's y principios de los 70's el mundo cambio radicalmente en muchos sentidos, la economía, la política, la ecología... las relaciones entre todos esos cambios son tremendamente interesantes a la vez que inesperadas. 

1970 fue el año en el que por primera vez la huella ecológica superó la biocapacidad de la tierra, es decir, empezamos a consumir cada año más de lo que la biosfera puede producir y contaminamos más de lo que ésta puede absorber. Nuestra huella ecológica no ha vuelto a superar el nivel al que llegó a mediados de los 70's pero la biocapacidad de la tierra, las hectáreas productivas disponibles per cápita, han caído aún más rápido, de forma que el déficit ecológico es cada vez mayor. Este es, sin duda, un cambio notable y desde el punto de vista que sostengo en este ensayo es el momento clave para entender lo que pasa ahora.
Esto tiene un reflejo muy evidente en la capacidad de extraer recursos de todo tipo.Centrémonos, por ejemplo, en los energéticos. Por ejemplo, muy poco después de entrar en déficit ecológico, en 1971, Estados Unidos llegó a su pico de extracción de petróleo. Algo que, por otra parte, ya había visto venir Hubbert, uno de los geólogos más influyentes del siglo pasado.
  
En el mismo ámbito y también en el mismo tiempo el ritmo de crecimiento exponencial de la producción de crudo en los países de la OPEP paró en seco (línea naranja), luego cayó (crisis petroleras del 73 y del 79) y solo se ha recuperado muy recientemente, aunque con visos de volver a empezar a caer pronto, como mostraba Laherrere hace un par de años.
Por estos dos parones de la producción tanto de la OPEP como de Estados Unidos, en ese momento los dos mayores productores de petróleo del mundo, el patrón de crecimiento de la producción global de hidrocarburos (excluyendo los extra pesados, que tampoco van a significar una gran diferencia) cambió radicalmente (línea marrón más alta). 

Las otras dos grandes energías fósiles, el carbón y el gas, presentan patrones diferentes pero vinculados. Entre las tres representan más de tres cuartas partes de la energía primaria global y su expansión fue anterior en el caso del carbón y posterior en el caso del gas. Sin embargo debido al aumento de la población el consumo de energía per capita global también dejó de aumentar exponencialmente durante esta década y se estancó a partir de entonces: 
Toda esta abrupta limitación en la disponibilidad de recursos energéticos y ecológicos en general tiene consecuencias muy prácticas. En mayo de 1969, por ejemplo, se estableció el record de velocidad en una nave tripulada, fue el Apolo X volviendo de la luna: 39.897 km/h. Este también fue el año en el que el Concorde voló por primera vez: el avión comercial más rápido de la historia y el único junto con el Tupolev que superó la velocidad del sonido. El concorde se retiró hace ya unos años y todavía no hay un avión comercial más rápido.



Graeber lo relaciona con un cambio de paradigma en la investigación científica y con el lastre de la burocracia, más bien relacionados con decisiones políticas. Murphy, un matemático interesado en los límites del crecimiento, llama a la época que empieza en 1970 la época post-innovación (post-invention world), afirmando que la inmensa mayoría de los grandes inventos se hicieron justo antes de ese momento. La relación entre estas dos cosas parece evidente. 

Los límites del "Progreso" 
Profundicemos un poco. ¿Cómo se relacionan todos estos cambios con los cambios socio-político-económicos? 

Vayamos un poco hacia atrás, aunque sea muy someramente para arañar un poco la superficie. Los estados nación aparecieron en el siglo XVII, pero solo se consolidaron y se definieron en una forma que no ha cambiado demasiado, en el siglo XVIII, con la Revolución Francesa de 1789. Esto coincide con la primera revolución industrial que tuvo lugar entre otras cosas gracias a la explotación y uso industrial del carbón. Los estados democráticos y de derecho y la sociedad del bienestar se desarrolló exactamente en el periodo en el que el consumo per capita de energía se disparó. Es decir justo después de la segunda guerra mundial. Poco antes había empezado la segunda revolución industrial: la del petróleo. La creciente presencia del estado y el mercado global solo fueron posibles gracias a la creación de la tupidísima red de comunicaciones y transporte (y control) que permitió la abundancia de energía barata y de otros recursos. Mantener el control sobre un territorio y una población es algo que requiere mucha energía y muy barata, pero proveer sistemas de seguridad social, educación y empleos bien pagados es solo posible gracias a una economía que crezca (mucho) y esta a su vez requiere de energía excepcionalmente abundante y aún más barata (esto es algo que Gail Tverberg trata extensamente en todos y cada uno de sus posts en Ourfiniteworld.com). 

Como hemos visto todo esto empezó a terminarse hace más de 40 años, es decir, en los años 70. Las crisis del petróleo de los 70's llevaron a recesiones globales muy duras que trajeron cambios igualmente duros. Es el fin del "Progreso", al menos entendido en la forma más habitual: la trayectoria lineal que se supone que siguen las sociedades "occidentales" tal vez desde el "renacimiento". 

Neoliberalismo 
Si vives en España, Portugal, Grecia, Irlanda o en cualquier país latinoamericano o africano lo habrás notado: el neoliberalismo se extiende primero por los lugares más vulnerables. ¿Qué relación tiene con todo esto? 

La siguiente es la tasa de crecimiento del PIB global desde 1961 hasta 2014 (viene de aquí). Hay una meseta de crecimiento por encima del 6% desde 1964 hasta 1973, a partir de ahí hay un descenso claro cuyo techo esta, ahora, por debajo del 4% anual de media y bajando con caídas bastante habituales por debajo del 2%, esto incluso durante el período en el que China ha crecido por encima del 10% de media:image (41) 
El neoliberalismo como teoría aparece a finales de los años 30, pero no tuvo su primer experiencia práctica hasta que los chicago boys de Friedman empezaron a apoyar la dictadura de Pinochet en... 1973, la última vez que el crecimiento del PIB superó el 6%. A partir de ahí el neoliberalismo se fue expandiendo y consolidando por todas partes. Entre 1978 y 1980 la ideología neoliberal se convirtió en la principal justificación para la política económica en todo el mundo. Deng Xiaoping en China empezó, en 1978, a hacer algunos cambios para liberalizar la economía China, Paul Volcker en 1979, como presidente de la reserva federal empezó una política monetaria muy agresiva siguiendo los principios neoliberales, siendo apoyado luego por Reagan que ganó las elecciones en 1980. Por último Margaret Thatcher fue elegida en 1979 con el mandato de frenar a los sindicatos y a la inflación y de revitalizar una debilitada economía. A partir de aquí hubo proyectos neoliberales en casi todo el resto del mundo. La crisis del petróleo de 1979 fue la primera antesala de los experimentos neoliberales de esa época. No había otra alternativa, decían. 

La historia estándar dice que el ascenso del neoliberalismo a finales de los 70s fue una reacción a la estanflación y recesión de los años precedentes, que fue además, la crisis del modelo keynesiano de intervención estatal, un modelo que emergió después de la Gran Depresión del 29 y que está en el origen de los estados del bienestar en Europa Occidental. Es decir, que fue una crisis de deuda y de exceso de oferta, es decir, una clásica crisis capitalista... Nadie negaba que el precio del petróleo fuera una de las causas, pero incluso Reagan en su discurso de posesión dijo que el problema para la economía era el Estado... no la finitud de los recursos. 

"In this present crisis, government is not the solution to our problem; government is theproblem."

Sin embargo esta explicación obvia el hecho de que se estaban superando ciertos límites insostenibles. De hecho esta narrativa, puramente economicista es la que crearon los neoliberales para mantener un sistema de crecimiento, pero sobretodo un sistema de distribución de la riqueza que beneficiaba más a unos que a otros. Y la razón es clara: no hay alternativa si lo que se quiere es seguir acumulando riqueza. Si el pastel deja de crecer, y eso es exactamente lo que empezó a pasar en los 70s, y alguien quiere tener una parte mayor de este, solo puede hacerlo a costa de los demás. Es lo que Harvey llama acumulación por desposesión, solo que Harvey no lo relaciona mucho con temas ecológicos. Es algo que ha pasado de alguna forma siempre, desde los cercamientos de la edad media hasta ahora, solo que sobrepasado el punto en el que la cantidad de recursos disponibles deja de crecer esa desposesión se empieza a hacer cada vez más necesaria y más dramática. Esta llegando a Europa lo que en el tercer mundo llevan sufriendo toda una vida. 

¿Cómo controlar esto? 
Al mismo tiempo (aquí vuelven Murphy y sobretodo Graeber) la investigación científica cambia de sentido: ya no se investiga para conseguir naves más rápidas, distancias mayores o cualquier aparato que sirva para ir más lejos, llegar más alto o ir más deprisa, o por la misma razón, controlar más eficazmente a la naturaleza. Por el contrario el tipo de investigación y de tecnología que se prioriza es aquella relacionada con el control social y de ahí que, según Graeber, estemos hasta arriba de burocracia. Porque ¿qué es la burocracia sino la técnica y las tecnologías del control social? 

Suicidio 
Visto así parece obvio: si eres parte de la élite y estas viendo que los recursos disponibles decrecen y que si quieres seguir acumulando tienes que arrebatárselos a alguien más; tienes que asegurarte de alguna forma de que estas personas estén ocupadas en otras cosas, en sus trabajos de mierda, rellenando formularios, pagando facturas, haciendo filas, etc. y por lo tanto no estén pendientes de averiguar quien se está quedando con su parte. 

Es cierto, el neoliberalismo es un suicidio a largo plazo. Pero en el corto plazo tiene mucho más sentido que la retórica y que el proyecto socialista o social demócrata de repartir equilibradamente el producto del crecimiento. En realidad ese crecimiento es cada vez menor y las posibilidades de que vuelva son más pequeñas cada día. De una forma muy cruda y cínica los neoliberales tienen un proyecto más adaptado al decrecimiento inevitable que los socialdemocratas, los socialistas, los comunistas y muchas otras tendencias más o menos reformistas o revolucionarios. Estos proyectos también son un suicidio, para todos, porque no reconocen ni siquiera el problema de la indisponibilidad de recursos, viven aún en el mundo de la infinitud. 

Los neoliberales, en cambio, son los ideólogos del capitalismo del decrecimiento. Los que leyeron "the limits to growth" (que, por cierto, fue escrito en 1972 por un grupo de burócratas y técnicos, no muy anticapitalistas) y lo entendieron, lo criticaron, lo ridiculizaron y lo invisibilizaron. Creyeron que el problema de los límites del crecimiento era verdad, que era irresoluble y que ellos iban a aprovecharse de las dos cosas (tal vez no fue una decisión meditada ni consciente, sino más bien una adaptación pragmática, pero eso ya es mucho más que lo que han hecho casi todas las demás grandes corrientes de pensamiento), a costa de que los demás. El movimiento por el decrecimiento sostenible y de izquierdas más o menos radical, es solo su contra parte, la de los que creen que tiene solución y que tiene que haberla para todos. Son los que además de leer a Meadows, leyeron a Illich, solo que ni tienen tantas fuerzas ni un plan tan factible como los neoliberales. En realidad ni siquiera entiende a su enemigo al que critica más por una ceguera que no es tal, que por su egoísmo y su pragmatismo homicida. 

Las bicicletas y los coches o como se ve esto en las ciudades 
Sorprendentemente las bicicletas y los coches tal y como los conocemos se popularizaronmás o menos en la misma época, a principios del siglo XX porque ambos dependían de una tecnología que no llegó hasta entonces: el rodamiento. 
"La invención del rodamiento señala una cuarta revolución. Creó la opción entre más libertad en equidad y más velocidad." Ivan Illich, Energy and Equity (1974:61) 
Hemos elegido abrumadoramente la velocidad, pero no solo eso, hemos elegido unas tecnologías y unas instituciones paralizantes para la mayoría solo para darle más movilidad, más capacidad y más poder a la minoría. Lo hemos elegido y parecemos estar a gusto con esto. 

El Neoliberalismo en las ciudades significó un urbanismo cada vez más agresivamente a favor de satisfacer las necesidades del mercado, convirtiendo cada metro cuadrado en un lugar mercantil o mercantilizable, arrebatando a las personas cada vez una fracción mayor de sus capacidades productivas para entregárselas después en forma de productos empaquetados a cambio de un módico precio para beneficio de productores cada vez mas grandes. Por eso, también la preferencia por los coches: la movilidad rítmica, fluida, cada vez más rápida y más predecible es imprescindible para acelerar también el ritmo de los intercambios, para llevar a los trabajadores a las oficinas de telemarketing o para que puedan ir con facilidad de su casa al supermercado, a su trabajo precario y luego al cine low cost los miércoles después de trabajar. Y por eso mismo también el uso de la bicicleta se puede convertir en una herramienta del sistema (aunque este es otro debate del que ya he escrito suficiente: 1, 2, 3 y 4). 

La clave sin embargo esta en la capacidad productiva: para seguir desposeyendo unos pocos a otros muchos, estos muchos tienen que tener cada vez más limitadas sus posibilidades de satisfacer sus necesidades por sí mismos. Y llegados a cierto punto estas personas ya no son útiles ni como consumidores, porque el dinero progresivamente pierde valor frente a activos fijos, que son lo único que tendrá valor real en un futuro capitalista sin crecimiento. Es la cruel vuelta del valor de uso (una vez más hay que releer este post de AMT). Por eso cualquier proyectos transformador factible tiene que tener en cuenta dos cosas: que no habrá más crecimiento que repartir, sino todo lo contrario y que las grandes estructuras redistributivas del siglo pasado no serán viables en este entorno. A partir de aquí todo son incógnitas.

Democráticamente



Democráticamente 

Nos engañan con sus elecciones.
Nos roban con sus impuestos.
Nos manipulan con sus periódicos.
Nos despiden de sus fábricas.
Nos empobrecen con su especulación.
Nos encierran en sus cárceles.
Nos atontan con sus televisiones.
Nos azuzan a sus perros.
Nos apalean en las plazas públicas.
Nos humillan en sus juzgados.
Nos putean con sus multas.
Nos intoxican con sus drogas.
Nos encadenan con sus cómodos plazos mensuales.
Nos estafan con sus bancos.
Nos envenenan con su mierda.
Nos esclavizan con sus reales decretos.
Nos oprimen con sus amenazas.
Nos anulan con sus ejércitos.
Nos embrutecen con su sistema educativo.
Nos envilecen con su fútbol.
Nos aburren con sus discursos.
Nos alienan con su dios.
Nos dan por culo y no decimos ni mú.
Eso sí.
Todo muy democráticamente. 



Rafael Calero. Poemas de destrucción masiva, Editorial Alhulia, 2015



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Sobre el fenómeno de los trabajos de mierda

Sobre el fenómeno de los trabajos de mierda






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En el año 1930, John Maynard Keynes predijo que, para finales del Siglo XX, la tecnología habría avanzado lo suficiente para que países como Gran Bretaña o EE.UU. hubieran conseguido una semana laboral de 15 horas. Hay muchas razones para creer que estaba en lo cierto: en términos tecnológicos, seríamos perfectamente capaces. Y sin embargo, nada más lejos de la realidad. En su lugar la tecnología ha sido empleada para inventar maneras de hacernos trabajar más a todos/as. Para alcanzar este fin ha habido que crear puestos de trabajo que son, a todas luces, inútiles. Gran cantidad de personas, sobre todo en Europa y Norteamérica, pasan la totalidad de su vida laboral desempeñando tareas que, en el fondo, creen bastante innecesarias. El daño moral y espiritual derivado de estas situaciones es profundo. Se trata de una cicatriz sobre nuestro alma colectiva. Sin embargo, apenas se habla sobre el tema.



¿Por qué nunca llegó a materializarse la utopía prometida por Keynes (aún esperada con impaciencia en los años 1960)? La respuesta más manida hoy en día dice que no supo predecir el incremento masivo del consumismo. Presentados/as con la elección entre currar menos horas y obtener más juguetes y placeres hemos, colectivamente, optado por la segunda opción. Si bien esto daría para una bonita historia moralista, una breve reflexión nos demuestra que no se puede tratar de eso, que la respuesta no es tan sencilla. Sí, hemos sido testigo de la creación de una variedad interminable de nuevos trabajos e industrias desde la década de los años 1920, pero muy pocos tienen algo que ver con la producción y distribución de sushi, iPhones o zapatillas deportivas molonas.



¿Entonces cuáles son estos nuevos trabajos, exactamente? Un estudio reciente comparando la situación del empleo en EE.UU. entre 1910 y 2000 nos da una respuesta bastante clara (y extrapolable a los países europeos). A lo largo del siglo pasado el número de trabajadores/as empleados/as como personal de servicio doméstico, en la industria y en el sector agrícola se ha desplomado de forma dramática. Al mismo tiempo, las categorías de “profesionales, directivos, administrativos, comerciales y trabajadores de servicios varios” han triplicado sus números, creciendo “de un cuarto a tres cuartos del empleo total”. En otras palabras, los trabajos productivos, exactamente como se predijo, han sido en gran parte sustituidos por procesos automatizados (incluso si contamos a los/as trabajadores/as de la industria globalmente, incluyendo a las masas trabajadoras en India y China, el número de estos/as trabajadores/as sigue estando lejos de alcanzar el gran porcentaje de la población mundial que suponía antes).



Pero en lugar de permitir una reducción masiva de horas de trabajo que permitiera a la población mundial dedicarse a la consecución de sus propios proyectos, placeres, visiones e ideas, hemos visto la inflación no tanto del sector “servicios” como del sector administrativo, incluyendo la creación de industrias enteras como la de los servicios financieros o el telemarketing, o la expansión sin precedentes de sectores como el del derecho empresarial, la administración educativa y sanitaria, los recursos humanos y las relaciones públicas. Y estas cifras ni siquiera reflejan a todas aquellas personas cuyo trabajo consiste en proporcionar soporte administrativo, técnico o de seguridad para estas industrias, o, es más, todo un sinfín de industrias secundarias (paseadores de perros, repartidores nocturnos de pizza), que sólo existen porque todo el mundo pasa la mayoría de su tiempo trabajando en todo lo demás.



Estos son a los que yo propongo llamar trabajos de mierda. Trabajos absurdos.



Es como si alguien estuviera por ahí inventando trabajos inútiles por el mero hecho de mantenernos a todos/as trabajando. Y aquí, precisamente, radica el misterio. En el capitalismo, esto es precisamente lo que se supone que no debería pasar. Por supuesto, en los viejos e ineficientes Estados socialistas como la Unión Soviética, donde el empleo era considerado tanto un derecho como un deber sagrado, el sistema inventaba tantos puestos de trabajo como era necesario (esto es por lo que en los grandes almacenes soviéticos había tres dependientes/as para vender un trozo de carne). Pero, desde luego, este es el tipo de problema que la competencia generada por el libre mercado se suponía que solucionaba. De acuerdo con la teoría económica, al menos, lo último que una empresa con ánimo de lucro pretende hacer es pagar dinero a trabajadores/as a los/as que realmente no necesita emplear. Sin embargo, de alguna manera, esto ocurre.



A pesar de que las empresas pueden efectuar implacables reducciones de plantilla, los despidos y las prejubilaciones invariablemente caen sobre la gente que realmente está haciendo, moviendo, reparando y manteniendo cosas; por una extraña alquimia que nadie consigue explicar, el número de burócratas asalariados en el fondo parece aumentar, y más y más empleados/as se ven a sí mismos/as, en realidad de forma no muy diferente a los/as trabajadores/as soviéticos/as, trabajando 40 o incluso 50 horas semanales sobre el papel, pero trabajando efectivamente 15 horas, justo como predijo Keynes, ya que el resto de su tiempo lo pasan organizando y asistiendo a cursillos de motivación, actualizando sus perfiles de Facebook o descargando temporada tras temporada de series de televisión.



La respuesta, evidentemente, no es económica: es moral y política. La clase dirigente se ha dado cuenta de que una población feliz y productiva con tiempo libre es un peligro mortal (piensa en lo que comenzó a suceder cuando algo sólo moderadamente parecido empezó a existir en los años 1960). Y, por otro lado, la sensación de que el trabajo es un valor moral en sí mismo, y que cualquiera que no esté dispuesto/a a someterse a algún tipo de intensa disciplina laboral durante la mayor parte de su tiempo no se merece nada, es extraordinariamente conveniente para ellos/as.



Una vez, al contemplar el crecimiento aparentemente interminable de responsabilidades administrativas en los departamentos académicos británicos, se me ocurrió una posible visión del infierno. El infierno como un grupo de individuos que se pasan la mayor parte de su tiempo trabajando en una tarea que no les gusta y que no se les da especialmente bien. Digamos que fueron contratados/as por ser excelentes ebanistas, y entonces descubren que se espera de ellos/as que pasen una gran parte del tiempo tejiendo bufandas. La tarea no es realmente necesaria, o al menos hay un número muy limitado de bufandas que es necesario tejer. Pero, de alguna manera, todos/as se obsesionan tanto con el rencor ante la idea de que algunos/as de sus compañeros/as de trabajo podrían dedicar más tiempo a fabricar muebles, y no a cumplir su parte correspondiente de confección de bufandas, que al poco tiempo hay interminables montones inútiles de bufandas mal tejidas acumulándose por todo el taller, y es a lo único que se dedican.



Creo que ésta realmente es una descripción bastante precisa de la dinámica moral de nuestra economía.



Bueno, soy consciente de que cada argumento va a encontrar objeciones inmediatas: “¿quién eres tú para determinar qué trabajos son realmente ‘necesarios’? De todos modos, ¿qué es necesario? Tú eres profesor de antropología, ¿qué ‘necesidad’ hay de eso?” Y a cierto nivel, esto es evidentemente cierto. No existe una medida objetiva de valor social.



No me atrevería a decirle a alguien que está convencido de que está haciendo una contribución significativa al mundo de que, realmente, no es el caso. ¿Pero qué pasa con aquellas personas que están convencidas de que sus trabajos no tienen sentido alguno? No hace mucho volví a contactar con un amigo del colegio al que no veía desde que tenía 12 años. Me sorprendió descubrir que, en este tiempo, primero se había convertido en poeta y luego en el líder de una banda de indie rock. Había oído algunas de sus canciones en la radio sin tener ni idea de que el cantante era alguien a quien conocía. Él era obviamente brillante, innovador, y su trabajo indudablemente había alegrado y mejorado la vida de gente en todo el mundo. Sin embargo, después de un par de discos sin éxito había perdido el contrato y, plagado de deudas y con una hija recién nacida, terminó, como él mismo dijo, “tomando la opción por defecto de mucha gente sin rumbo: la facultad de derecho.” Ahora es un abogado empresarial que trabaja en una destacada empresa de Nueva York. Él es el primero en admitir que su trabajo no tiene absolutamente ningún sentido, no contribuye en nada al mundo y, a su propio juicio, realmente no debería existir.



Hay muchas preguntas que uno se puede hacer aquí, empezando por, ¿qué dice esto sobre nuestra sociedad, que parece generar una demanda extremadamente limitada de poetas y músicos con talento, pero una demanda aparentemente infinita de especialistas en derecho empresarial? (Respuesta: si un 1% de la población controla la mayoría de la riqueza disponible, lo que llamamos “el mercado” refleja lo que ellos/as piensan que es útil o importante, no lo que piensa cualquier otra persona.) Pero aún más, muestra que la mayoría de la gente con estos empleos en el fondo es consciente de ello. De hecho, no estoy seguro de haber conocido a algún/a abogado/a empresarial que no pensara que su trabajo era absurdo. Lo mismo pasa con casi todas los nuevos sectores anteriormente descritos. Hay una clase entera de profesionales asalariados/as que, si te encontraras con ellos/as en fiestas y admitieras que haces algo que podría ser considerado interesante (un antropólogo, por ejemplo), querrán evitar a toda costa hablar de su propio trabajo. Dales un poco de alcohol, y lanzarán diatribas sobre lo inútil y estúpido que es en realidad la labor que desempeñan.



Hay una profunda violencia psicológica en todo esto. ¿Cómo puede uno empezar a hablar de dignidad en el trabajo cuando secretamente siente que su trabajo no debería existir? ¿Cómo puede este hecho no crear una sensación de profunda rabia y de resentimiento? Sin embargo una peculiar genialidad de nuestra sociedad es que sus dirigentes han descubierto una forma, como en el caso de los/as tejedores/as de bufandas, de asegurarse que la rabia se dirige precisamente contra aquellos/as que realmente tienen la oportunidad de hacer un trabajo valioso. Por ejemplo: en nuestra sociedad parece haber una regla general por la cual, cuanto más evidente sea que el trabajo que uno desempeña beneficia a otra gente, menos se percibe por desempeñarlo. De nuevo, es difícil encontrar un baremo objetivo, pero una forma sencilla de hacerse una idea es preguntar: ¿qué pasaría si toda esta clase de gente simplemente desapareciera? Di lo que quieras sobre enfermeros/as, basureros/as o mecánicos/as, es obvio que si se esfumaran como una nube de humo los resultados serían inmediatos y catastróficos. Un mundo sin profesores/as o trabajadores/as portuarios/as pronto tendría problemas, incluso uno sin escritores/as de ciencia ficción o músicos/as de ska sería claramente un sitio inferior. No está del todo claro cómo sufriría la humanidad si todos los/as ejecutivos/as del capital privado, lobbyistas, investigadores/as de relaciones públicas, notarios, comerciales, técnicos de la administración o asesores legales se esfumaran de forma similar. (Muchos/as sospechan que podría mejorar notablemente.) Sin embargo, aparte de un puñado de excepciones (cirujanos/as, etc.), la norma se cumple sorprendentemente bien.



Aún más perverso es que parece haber un amplio sentimiento de que así es como las cosas deben ser. Ésta es una de las fortalezas secretas del populismo de derechas. Puedes verlo cuando los periódicos sensacionalistas avivan el rencor contra los/as trabajadores/as del metro por paralizar las ciudades durante los conflictos laborales: el propio hecho de que los/as trabajadores/as del metro puedan paralizar una ciudad muestra que su trabajo es realmente necesario, pero esto parece ser precisamente lo que molesta a la gente. Es incluso más evidente en los Estados Unidos, donde los republicanos han tenido un éxito notable movilizando el resentimiento contra maestros/as o trabajadores/as del automóvil (y no, significativamente, contra las administraciones educativas o los gestores de la industria del automóvil, quienes realmente causan los problemas). Es como si les dijeran “¡pero si os dejan enseñar a niños/as! ¡O a fabricar coches! ¡Tenéis trabajos auténticos! ¿Y encima tenéis el descaro de esperar también pensiones de clase media y asistencia sanitaria?”



Si alguien hubiera diseñado un régimen laboral adecuado perfectamente para mantener el poder del capital financiero, es difícil imaginar cómo podrían haber hecho un trabajo mejor. Los/as trabajadores/as reales y productivos/as son incansablemente presionados/as y explotados/as. El resto está dividido entre un estrato aterrorizado de los/as universalmente denigrados/as desempleados/as y un estrato mayor a quienes se les paga básicamente por no hacer nada, en puestos diseñados para hacerles identificarse con las perspectivas y sensibilidades de la clase dirigente (gestores, administradores, etc.) —y particularmente sus avatares financieros— pero, al mismo tiempo, fomentarles un resentimiento contra cualquiera cuyo trabajo tenga un claro e innegable valor social. Obviamente, el sistema nunca ha sido diseñado conscientemente. Surgió de casi un siglo de prueba y error. Pero es la única explicación de por qué, a pesar de nuestra capacidad tecnológica, no estamos todos/as trabajando 3-4 horas al día.




David Graeber


[ Nada aldizkariaren web orritik hartua]

“No pienso romper mi rectitud” Carta de Nahuel a Wolf Down

España: “No pienso romper mi rectitud” Carta de Nahuel a Wolf Down


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Saludamos la actitud intransigente y digna de Nahuel, porque somos quienes somos estemos donde estemos. Solidaridad con Nahuel, Monica, Francisco y Gabriel
Quizá esté solo aquí, pero muchas gracias a todos mis hermanos y hermanas de alrededor del mundo que hacéis que sienta vuestro calor y vuestra paz. Aprecio mucho las cartas que me enviáis.
Siento vuestra amistad, estáis cerca de mí.

Os lo agradezco a todos y especialmente a Valentino, de xCenerex, a los chicos de To Ashes, a Wolf Down, a Joel y a su novia, a xIronx, a los chicos de SXE Berlin y a todos los colectivos animalistas que han mostrado su apoyo alrededor del mundo.
En la cárcel, ser vegano y permanecer libre de drogas es jodidamente difícil. Las drogas están presentes en el día a día, y no solo las ilegales. Los doctores administran a los presos pastillas que hacen que actúes como un zombie y si causas problema te harán tomar Lexatin (por la fuerza); esa mierda te deja completamente hecho polvo, como un muerto viviente.

He estado escribiendo antes sobre los problemas de ser vegano en la cárcel, pero el tráfico de drogas, aquí dentro, es un verdadero problema. Los internos están casi cada día o sobreexcitados o hechos polvo. Se trafica sin ningún tipo de impedimento, sin problemas, y la mercancía es vendida y consumida con facilidad y rapidez.
Yo estoy en el bloque-módulo 3, que se supone que está especialmente diseñado para mantener a gente con problemas de adicción… pero no funciona.
A veces, al entrar en los baños puedes sentir el olor de la heroína quemada y tienes que estar muy alerta para no toparte con jeringuillas y agujas tiradas por el suelo.
A menudo puedo ver presos hablando o riendo solos, o gritando, de la misma forma. O quizás incluso completamente paralizados por minutos. Vómitos en el suelo y problemas de respiración son muy habituales los miércoles. El día que reciben el dinero de sus familias.
No les puedo culpar. Pienso que es la manera que ellos tienen de escapar de una realidad de mierda… al fin y al cabo, cada día es igual que el anterior.
Nos levantamos a la misma hora, comemos, paseamos, leemos y dormimos. Y vuelve a empezar otra vez.
Algunos de ellos han perdido a sus familias, a sus esposas, o simplemente, la gente de fuera se desentiende de ellos. El sufrimiento diario y la convivencia en un lugar abarrotado por más de 100 personas son jodidos de llevar. Y eso que este es el bloque que “ayuda” a la gente con problemas de adicción. Ni me quiero imaginar cómo debe de ser la situación en otros bloques.

Por el otro lado están las drogas legales. Las drogas del Estado, las buenas, las pastillas que te convierten en zombi mientras caminas y caminas. Y la “droga especial para rebeldes”.
Tenemos una pastilla para cualquier problema, una pastilla especial capaz de curar la locura, ya sea o no real. Y claro, ser un rebelde o un insubordinado aquí está considerado un acto de locura. Si te rebelas, estás loco y los buenos doctores de la prisión tienes unas drogas especiales para ti.
Ser pobre debe de ser una enfermedad también, porque los doctores tienen pastillas hasta para quien roba.
¿Luchas por lo que tú crees? Bien, hay una cura sencilla para eso llamada libertad, pero es mucho más fácil para ellos encerrarte en régimen de máxima seguridad (FIES).
Los presos saben sobre la problemática de las drogas. Quiero decir, no todos son adictos, algunos incluso no suelen beber alcohol.
Para mí, el humo es el peor problema. Joder, en cada habitación a la que entro hay alguien fumando. Pero en cambio, en este bloque, el que trata con los problemas de adicción, no considera un problema el hecho de fumar. Como me dijo un trabajador: “Sería radical prohibir fumar”. Pero entonces todos estos presos desarrollan cáncer de pulmón y nadie piensa en la conexión.
Aquí, cuando les hablo de mi actitud libre de drogas, la gente me mira como si fuera un rarito, pero cuando les digo que soy vegano (o “vegetariano radical”, como me llaman ellos), me miran directamente como si fuera un alien. Algunos incluso me llegan a preguntar: “Si no bebes, ni fumas, ni te drogas ni comes carne… ¿por qué estás aquí?”
Ellos no entienden el veganismo, solo dos de ellos han intentado el vegetarianismo.
A veces, incluso admiran mi estilo de vida abstemio.
Otros piensan que profeso algún tipo de religión extraña cuando les cuento que tampoco bebo café.
Estoy contento, después de hablar de mi enfoque con respecto a las drogas con los presos, tres de ellos han dejado de fumar delante de mí. Para mi es algo grande que demuestra que son buenos tipos.
El 90% de los reclusos están por dos razones; ser pobre y por supuesto, el asunto de las drogas. Por vender, traficar u ocultar drogas o por cometer un crimen bajo los efectos de estas.
Sí, es jodido, pero la cárcel no es la solución. Ellos nunca serán. Algunos de ellos se volvieron adictos tras entrar aquí.
Este lugar es como un monstruo que devora a la gente. Un monstruo creado por y para perpetuar el sistema.
Un día la cárcel será algo del pasado. Ese día llegará. Pero ahora, la resistencia es la única manera de hacer que ese día llegue.
Nadie creía que el Impero Romano se vendría abajo.
[Parafraseando a Earth Crisis en la canción “Gomorrah’s season ends!”]
“Desde del centro de mi ser llega esta promesa hacia mí mismo de que no romperé mi honor ante nada. Una misión de un solo camino a lo largo de la vida. No cambiaré mi curso.

Hay demasiado por experimentar y lograr para desperdiciar un valioso segundo en beber o envenenarme. Un pensamiento revolucionario efectivo, la claridad de la mente que he alcanzado. Lo veo todo tal y como es, como los tiempos de Gomorra acaban en la tumba…
Así que todo lo que necesito es este juramento que me mantiene LIBRE. Por eso soy real para siempre. Soy Straight Edge. SOY STRAIGHT EDGE.”
Hace más de dos meses que estoy encerrado. Fui arrestado junto con otros amigos por formar parte de SXE Madrid. El gobierno nos considera “grupo terrorista”. ¿La razón? Ser parte de la manifestación de lucha contra el gobierno, aquí en España. Por formar parte de la gente que jamás dejará solas a aquellas personas que han perdido su hogar. Yo, de la misma forma que mis amigos, formábamos parte del movimiento anti-desahucios, y también del movimiento de liberación animal.
Ellos nos llaman terroristas. Ellos me llaman terrorista. Pero solo éramos un grupo de amigos con la intención de crear un espacio libre de drogas en la escena hardcore punk antifascista y anarquista de Madrid. Queríamos demostrar que el Straight Edge es mucho más que deportivas caras, “mosh-pits” o bailes en el escenario. Significaba motivar un cambio.
Yo usaba mi sobriedad para ayudar a aquellos que estaban luchando contra las adicciones, de la misma manera que la usaba para luchar contra la injusticia y la opresión, clamando por la liberación humana y animal. Ese es mi crimen, ser un disidente.
Estoy preso bajo “FIES 3”. Preso de máxima seguridad. Considerado terrorista.
Solo puedo mandar dos cartas por semana, todas mis comunicaciones son intervenidas y estoy constantemente vigilado.
No quiero hablar sobre mi tristeza o mi dolor, si no sabéis que es el Régimen FIES os recomiendo la lectura del libro “Huye, hombre, huye” de Xosé Tarrio, otro preso FIES.
Creo que en alemán sería: “hav ab, mensch”.
Me siento roto, pero tengo el apoyo de todos mis amigos, mis seres queridos, mi madre. Ella me dijo una vez: “Si caes, no pasa nada. Estoy aquí para apoyarte”. Por eso la resistencia es la única cosa que tengo en la cabeza ahora mismo.
Mantenerme vegano aquí dentro es jodidamente difícil, pero no imposible. De todas formas, la vida animal en granjas, zoos y laboratorios es bastante más dura que aquí. Incluso si solo he de comer pan y pasta, me negaré a apoyar la crueldad animal. Además, estoy alegre de ser SXE y no formar parte de este mundillo de drogas. No pienso romper mi rectitud.
Estoy en la cárcel. Eso es algo a lo que debo enfrentarme. No soy libre, es un hecho, pero siguen habiendo muchos animales a los que podéis ayudar y que están clamando libertad, que están pidiendo a gritos que los liberéis.
Hay mucha gente sin tener donde dormir o qué comer, y nosotros podemos ayudarles.
Hay mucha gente que ha perdido todo y ahora mismo arriesga su vida para empezar de nuevo.
Mi situación no es nada comparada a la de aquellos que su propia vida es un sufrimiento.
Escribo esto no para que me apoyéis, sino porque quiero que mi voz se oiga (o se lea) fuera de estos muros. No quiero que me apoyéis. Quiero que apoyéis a la causa de liberación animal, al movimiento de liberación de La Tierra. Cada acción es un paso para la construcción de un mundo mejor. Para todos los veganos, straight edge, punks, chavales del hardcore. Estoy aquí porque en este mundo hay solo dos opciones: obedecer o luchar. Y yo he escogido la última. La más difícil.
Ahora estoy lejos de mi familia y mis seres queridos, pero espero que esta carta sirva para acercarme a todos vosotros.
Sé que lo que digo puede sonar a locura, pero no es imposible. Si permanecemos unidos podremos hacerlo posible.
Para toda la gente que ha luchado contra las injusticias para ofrecernos el sueño de un mundo mejor.
Para todos aquellos que siguen luchando alrededor del globo para que esto suceda.
Solo creando espacios propios y creando webs de solidaridad con el resto de camaradas haremos que esto se convierta en una realidad.
Soy pobre, inmigrante (peruano), un “spic” (término ofensivo para los latinos en EEUU) para la policía. Soy Vegan Straight Edge.
Este mundo está muy jodido, pero sigo creyendo en el poder que tenemos para cambiarlo. Así que hacedme este favor: haced que este nuevo mundo se haga realidad.

Si quieres apoyar a Nahuel escríbele una carta/postal a la siguiente dirección:

Manuel “Nahuel” Bustamante Vergara
Centro Penitenciario Madrid IV
Navalcarnero CTRA N-V Km 27,7
280600 Navalcarnero, Madrid.


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