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Cuando desollasteis al gato negro...

Cuando desollasteis al gato negro...

 


Cuando desollasteis al gato negro

hubiera bastado para hacer la revolución.



Cuando acusasteis de bruja a la anciana

hubiera bastado para hacer la revolución.



Cuando quemasteis aquel bosque

hubiera bastado para hacer la revolución.



Cuando la mujer abortó por vuestras patadas

hubiera bastado para hacer la revolución.



Cuando colgasteis del árbol al negro

hubiera bastado para hacer la revolución.



Cuando arrancasteis la uña del meñique

hubiera bastado para hacer la revolución.



Cuando os quedasteis mirando la agonía

hubiera bastado para hacer la revolución.



Cuando sonreísteis al recibir el soborno

hubiera bastado para hacer la revolución.



Cuando lanzasteis la bomba número uno

hubiera bastado para hacer la revolución



Ahora el estupor nos impide calcular

cuál sería vuestro merecido

y nuestro resarcimiento.

 

Ana Pérez Cañamares. Economía de guerra.

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Crítica de Bakunin a la praxis marxista

Crítica de Bakunin a la praxis marxista 


El anarquista ruso criticaba devastadoramente al idealismo, afirmando que es una falacia considerar el pensamiento anterior a la vida. Para Bakunin, idealistas eran los metafísicos, los positivistas y los que dan prioridad a la ciencia sobre la vida. Tanto ellos, como los revolucionarios doctrinarios de todo tipo, aunque utilicen argumentos diferentes, son defensores del poder político centralizado. 

Bakunin quería ver cierta coherencia en esa defensa del Estado, ya que el defender ese dogma de dar privilegio al pensamiento supone creer que la teoría abstracta tenga superioridad sobre la práctica social, por lo que la ciencia sociológica se convierte en el punto de partida para la revolución social y la posterior reconstrucción; la conclusión sería que solo unos pocos poseen el conocimiento necesario para dirigir la vida social. La organización de la nueva sociedad no se erige, entonces, sobre la base de una libre asociación de individuos, grupos y regiones, sino sobre el poder de una minoría que representa, supuestamente, la voluntad general.

Lo que Bakunin afirmaba es que, tanto la teoría del Estado, como la de la dictadura revolucionaria, se basann igualmente en esa ficción de la representación popular y en el hecho de que la mayoría debe ser gobernada por una minoría elegida (o no), en esa abstracción llamada "voluntad general" y en la consideración de que las masas son ignorantes y estúpidas. Ambas concepciones son, desde este punto de vista, reaccionarias y aseguran el privilegio político y económico. Bakunin realiza una crítica visceral a todo defensor del Estado, incluidos los socialistas que denomina "doctrinarios", ya que si se enfrentan a regímenes autoritarios es para tomar el poder y construir su propio sistema despótico. Incluso desde un punto de vista no necesariamente anarquista, sino simplemente partidario del progreso social, ¿se puede quitarle la razón al ruso visto el desarrollo de todo socialismo de Estado? Cada paso dado en cualquier de esos regímenes ha sido para reforzar la burocracia y el privilegio de Estado y, por lo tanto, bloquear el control de la industria por parte de los trabajadores y la libre asociación política y económica. La creencia ciega en el dogma, basado en el poder centralizado y en el control de unos pocos sobre la mayoría, ha anulado la posibilidad de toda revolución socialista.


La propia concepción revolucionaria, de cualquier clase, tiene hoy connotaciones autoritarias para gran parte de la gente, pero solo por esa identificación con una centralización extrema (en la democracia representativa, se observa de manera más amable, simplemente como un mal inevitable). La transformación social de abajo arriba (si se quiere usar la noción de "profundización democrática" puede parecer más adecuado), la autogestión social en definitiva, es algo tal vez impensable para muchos, pero sencillamente una posibilidad más. Una idea vulgar de la política, apriorística, es que el Estado es necesario. No nos referimos a una idea defendida por la clase dirigente, sino por el hombre de la calle, que se puede escuchar en cualquier ámbito. El Estado no es "necesario", el Estado es la posibilidad que una persona puede considerar más factible, condicionado siempre por las circunstancias personales y/o por su propio conocimiento político. Desgraciadamente, no se suele profundizar en un análisis serio del Estado, en su deconstrucción, ni tampoco en una idea de la política más extensa, por lo que el conformismo y la idea de "mal necesario" están asegurados.

Bakunin critica a los socialistas doctrinarios, con Marx a la cabeza, que son capaces de defender al Estado por encima de la propia revolución social. El Estado burgués era el enemigo para todos los socialistas, autoritarios y antiautoritarios, pero la creencia en la conquista del Estado por parte del "proletariado", por medios violentos o pacíficos, para asegurar una igualdad real, ha demostrado ser una triste falacia en la praxis. Una falacia, totalitaria por un lado, sucumbida ante el sistema capitalista por otro, que ha condicionado toda visión progresista en el último siglo. Bakunin quería ver en el concepto de Estado popular, propio de los partidarios de Marx, una contradicción en los términos, ya que el participio convertido en sustantivo solo implica dominación y explotación. Se reclama una nueva concepción de la política, que no la identifique exclusivamente con la forma de Estado. La visión del Ruso es radical, solo observa aspectos negativos en el Estado, consecuencia seguramente de que él observó la evolución del Antiguo Régimen en las supuestas revoluciones burguesas. Bakunin se negaba a aceptar un nuevo poder político que simplemente privilegiaba a una nueva clase y mantenía a la mayoría en la ignorancia y en la ilusión, incluso, de progreso social.

Los marxistas aseguraban que su concepto de "dictadura del proletariado" suponía únicamente la dominación de la inmensa mayoría sobre una pequeña minoría burguesa. Desgraciadamente, y como es lógico, la realidad no ha sido así, ninguna forma de Estado ha asegurado ninguna igualdad ni ha acabado con la división de clases; todo lo contrario, se han creado nuevas clases dirigentes, con la dominación garantizada en parte por la creencia popular en un "ideal" inalcanzable. Bakunin pensaba lúcidamente que cualquier trabajador en el poder, iba a dejar de serlo inmediatamente, y convertirse en un privilegiado. Esta crítica a la conquista el poder, se convirtió desde el principio en una seña de identidad de todo movimiento libertario, que han tratado de reproducir en sus formas organizativas la futura sociedad. Esta lucha contra el privilegio en beneficio de la cooperación y de la solidaridad, no solo en el aspecto político y económico, también en cualquier ámbito de la vida, convirtió al anarquismo tal vez en la filosofía sociopolítica con un concepto de la lucha de clases más rico. La lucha de clases es un concepto general, en mi opinión, casi asumido por la humanidad (en la práctica, las fuerzas reaccionarias impiden el progreso), pero solo en un contexto de auténtica libertad se puede asegurar esa igualdad de raíz. La idolatría hacia el Estado, y los ulteriores horrores en la praxis marxista, es algo que supieron observar Bakunin y los anarquistas, y me ha agradado mucho reconocerlo en autores influidos por Marx, un autor al que, por otra parte, no hay que leer condicionados únicamente por las revoluciones llevadas a cabo en su nombre. En muchos textos políticos de Marx, estaba seguramente el germen del totalitarismo, pero la crítica antiautoritaria es la premisa fundamental para encontrar ideas valiosas en el pensamiento de cualquier autor.

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Chicas radioactivas: la olvidada historia de los relojes luminosos

Chicas radioactivas: la olvidada historia de los relojes luminosos
Todo comenzó en Nueva Jersey, algunos años después del descubrimiento del radio por Marie Curie.

En abril de 1917, con la entrada en guerra de los norteamericanos, los militares estadounidenses requieren nuevo instrumental.

La U.S. Radium Corporation comienza a producir instrumentos que se iluminan en la oscuridad.

La fábrica contrata a jóvenes obreras que con sus manos finas puedan aplicar un barniz radioluminoso sobre las esferas de los relojes para los soldados que van al frente.

A pesar de que los científicos y los empresarios conocían muy bien el enorme riesgo de mortalidad, a esas mujeres jamás se les dijo nada. La comercialización de objetos luminosos en los años veinte aumentó vertiginosamente.

Dentífricos, cosméticos, juguetes, alimentos, bebidas, y los famosos relojes, disparan sus ventas.

La industria del sector se expande, se abren nuevas filiales incluso en Canadá. Se contratan miles de obreras y obreros. Las obreras se sentían privilegiadas. No solo la paga era muy buena, sino que se las inducía a creer que la exposición al radio las fortalecía y hacía más sanas.

En la fábrica de Nueva Jersey, las chicas barnizadoras hacen veinticinco relojes por día. Cada pieza requiere muchas pinceladas. Como a menudo el pincel perdía la forma en punta, los supervisores animaban a las chicas a metérselo en la boca para recolocar los pelos. Para salir por la tarde e impresionar a los chicos, se aplicaban ese barniz en las uñas, el pelo y la ropa.

El engaño fluorescente las mataría inexorablemente. Fue una de aquellas trabajadoras, Grace Fryer, quien en 1927 llevó a juicio a la fábrica. Había perdido todos los dientes y tenía la mandíbula necrosada.

Tardó dos años en encontrar un abogado dispuesto a representarla ante los tribunales.

Tras diversos obstáculos, junto con otras cuatro obreras tan débiles que no eran capaces ni siquiera de levantar la mano en el proceso, ganaron el juicio. Fueron parcialmente indemnizadas y murieron poco tiempo después. Jamás se ha sabido el número exacto de muertes.

La U.S. Radium continuó usando los barnices hasta después de los años sesenta.

Gracias a este proceso se comenzó a reconocer a los trabajadores el derecho a salvaguardar su propia salud.

A una distancia de casi cien años, estos tristes hechos retoman el hilo de una historia ininterrumpida de abusos, negocios y falta de humanidad.


Saltamontes

Publicado en el Periódico Anarquista Tierra y Libertad, septiembre de 2018

[ Nik Cultura y Anarquismo webgunetik hartua ]

Contra la reproducción biotecnológica del ser humano, contra el vientre de alquiler

El cuerpo de la mujer no está en venta, no es comercializable, no es una pieza de repuesto, no es prescindible. Las mujeres no son contenedores para producir niños, no son máquinas de críar. En nombre de la libertad se esconden abominaciones, en nombre de la libertad de disponer del propio cuerpo se hacen propias las lógicas de mercantilización de este sistema tecno industrial, donde todo es mercancía, todo es cuantificable, todo está en venta, todo es engranaje en una mega máquina que todo lo aplasta colonizando los cuerpos y las mentes artificializando todo lo vivo. Una lógica que equivale a la venta de la fuerza física y/o mental de una a la maternidad para los demás. Sin duda, quitarle un hijo a una madre que firmó un contrato es la forma suprema de la alienación de la trabajadora, una vez convertida en una “productora “ más, hace parecer que “sólo” le están desposeyendo de un “producto”, madre e hija son ya un número más en esta inmensa fábrica-mundo donde nada escapa a la lógica del mercado.

Las motivaciones que apoyan el vientre de alquiler del son ilógicas, contradictorias, deslizamientos de tierra. Un problema que consideramos incorrecto no puede usarse como argumento para justificar otro. Si vender la fuerza de trabajo es la explotación, la misma ocurre cuando se alquila o vende un cuerpo .Así nos rendimos a la explotación extrema y es paradójico que una parte del movimiento feminista anticapitalista utilice la lógica del capitalismo usando sus mismos argumentos para apoyar la libertad, una libertad sobre el propio cuerpo, una libertad mercantilizada.

El capitalismo ha mercantilizado los mismos elementos vitales, que adquieren valor económico por lo que producen o explotan. El valor en si es destruido. Por lo tanto, un río no tiene ningún valor porque es una parte integral de un ecosistema y un bosque no se percibe como una red de interrelaciones vitales, sino que se considera que los ríos y los bosques son recursos que se deben saquear. Entonces inseminemos y produzcamos un niño. De esta manera, somos bombardeadxs con hormonas para producir un gran número de ovarios con el fin de venderlos. Al hacerlo, estamos mercantilizando nuestros cuerpos aún más. Si luchamos contra este sistema, no tiene sentido ir extender su lógica a nuestros cuerpos vendiendo servicios sexuales a cambio de dinero o alquilando el útero, es decir, convirtiéndonos en empresarios de nuestro cuerpo a través de la explotación de nuestra capacidad reproductiva. ¿Pero estamos convencidxs de que, en un sistema patriarcal y tecnoindustrial, el poder de nuestra capacidad reproductiva puede permanecer en nuestras manos si entramos en su circuito de mercado? ¿No nos convertimos en un medio del cual el sistema se apropia? Y lo haria incluso sin dinero a cambio, por el simple hecho de que le otorgamos nuestra capacidad reproductiva. La sociedad patriarcal y tecno industrial siempre han explotado la capacidad reproductiva de las mujeres, es en aquellxs que no pueden tener unx hijx , pero que están ansiosas por tener una para ellas, a quienes acecha una nueva forma de explotación del cuerpo.

Tengamos cuidado, no nos dejemos deslumbrar por la retórica del altruismo. No puede haber una "gestación ética ": una vez legalizada cualquier forma de reproducción artificial o el vientre de alquiler se generalizará y entrará en el circuito comercial , simplemente pensemos en la fórmula de los “reembolsos” para la madre embarazada. El dinero también es una condición necesaria en la llamada forma "altruista" como en Gran Bretaña, donde los supuestos "reembolsos" aprobados por los tribunales han alcanzado las 30,000 libras. La solicitud de legalización y regulación para proteger situaciones pequeñas o de “apoyo mutuo”, de hecho, solo aumentará la mercantilización. La relación entre la mujer, su cuerpo y su hija será distorsionada. La mujer, su capacidad reproductiva y su hijo se comercializan. Aunque sea de forma ética o altruista. ¡Todo esto está escondido detrás de la bandera del altruismo y la generosidad! Como tenemos consumidores éticos y el mercado ético, así tendremos el préstamo ético del útero, donde la mujer ya no será una india pobre y explotada, pero tal vez una mujer occidental sea tratada bien, así que tendríamos conciencia tranquila, pero desafortunadamente, en esencia, nada cambia. La mujer se convierte en un fábrica de producir. . Simplemente, sin demasiadas palabras, si nos oponemos a la explotación de cada ser vivo, no tiene sentido justificar algunas expresiones y manifestaciones e incluso querer regularlas.

O no nos importan las consecuencias o confiamos, somos ingenuos y nos engañamos a nosotrxs mismos que las regulaciones convierten todo en "bueno y justo", o tenemos intereses personales y podemos plantear el problema tanto del GPA (gestación programada) como del PMA (procreación médicamente asistida) . El debate se inicia en el vientre de alquiler, pero detrás de la puerta sigue estando la procreación asistida ...

El poder siempre se ha ejercido sobre otros animales mediante la manipulación del cuerpo, desde la selección, hasta la fertilización artificial, y el control total de los ingenieros genéticos. Tecnologías eugenésicas para un animal mejorado, funcional para la cría y la experimentación, de acuerdo a las necesidades y patrones seleccionados por el sistema. El animal se transforma así en una herramienta de producción, en un producto, en un modelo de especie experimental intercambiable que debe corresponder a ciertas características. Otros cuerpos de animales, en la oscuridad de la ausencia de una mirada, en la práctica normal de la cría se someten a inseminaciones forzadas, continuamente obligados a reproducirse, a convertirse en madres para luego ser despojados de sus crías. El investigador que fabricó el primer bebé de probeta en Francia, como todos los investigadores especializados en reproducción humana artificial, primero fabricó animales, en este caso vacas lecheras para aumentar su producción. Hoy vemos mujeres sometidas voluntariamente a una tecnocracia con bata blanca: médicos, ginecólogos, genetistas, varios expertos, que se someten a todo un aparato técnico-científico. Un catálogo de ventas de óvulos de donantes seleccionados por sus características para tener una materia prima de calidad para hacer un niño. Un verdadero proceso industrial: selección y extracción de la materia prima, análisis en las primeras etapas de producción, rechazo de productos inadecuados, verificaciones de todo el proceso. Por ello como anarquistas debemos oponernos a toda forma de colonización y mercantilización de nuestros cuerpos y mentes.

Y esto no tiene nada que ver con otras prácticas autoorganizadas fuera de todo el sistema médico y comercial con el uso de esperma masculino por mujeres lesbianas que quieren un hijo . Incluso aquí no debemos caer en la ilusión de regulación, de manera similar sucede con la nocividad: no se puede regular porque sería equivalente a propagarse, regular significa que el desastre ya ha sucedido, porque ya es inherente al problema en sí, ya es inherente a la propagación de la práctica. ¡La reproducción artificial es equivalente al control social de los cuerpos!

Una vez que la práctica se extienda a todos y todas, entraremos en un circuito donde, en nombre de la libertad de elección, crearemos un contexto en el cual no podremos hacer lo contrario. En un mañana no tan lejano, se llamará irresponsable y luego criminal dar a luz a niños sin usar técnicas de reproducción artificial garantizadas y administradas por un dispositivo médico. Si más y más personas recurren a esta práctica, la negativa será cada vez más difícil. ¿Quién elegiría que un niño se convirtiera en un excluido, un ser marginado, un ser humano inferior porque no se seleccionó, y posteriormente se mejoró, en el momento del nacimiento? ¿Quién elegiría dar a luz a un niño con alguna posibilidad de enfermarse, tal vez con algún defecto visual, con la incertidumbre sobre su rendimiento físico e intelectual, en resumen, un niño humano, cuando el modelo que hubiésemos internalizado fuera el ser perfecto perfecto? La procreación artificial se injerta en un proyecto preciso de control, selección, modificación, homologación y domesticación de lo humano y detoda la vida. De la eugenesia estatal de Hitler a la eugenesia liberal del mercado. Reconocemos el deslumbramiento que se esconde detrás de las bellas palabras de libertad y poder decidir sobre el propio cuerpo, pero en este caso no harán más que ayudar a facilitar este proceso donde todo lo vivo está bajo ataque, donde el poder ha alcanzado un nivel aún más profundo, con control de procesos biológicos desde el nacimiento hasta la muerte de todos los seres vivos.


ANARQUISTAS CONTRA TODA NOCIVIDAD

https://contratodanocividad.noblogs.org/
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Karl Marx: Una fatalidad

[ Cultura y Anarquismo-tik hartua]

Karl Marx: Una fatalidad

Recientemente se ha cumplido el bicentenario del nacimiento de Marx. Este acontecimiento ha recibido la atención de diferentes articulistas que han aprovechado la ocasión para hablar de esta figura histórica, generalmente en términos aduladores. Por esta razón es hora de hacer una valoración de las ideas contenidas en la obra de Marx, aunque sólo sea de forma muy general, para examinar con la perspectiva del tiempo histórico las consecuencias de las mismas.

En primer lugar hay que señalar que Marx es el fundador de una gran ideología que, a diferencia de todas las demás, lleva su nombre. Esto es bastante indicativo de la naturaleza tanto de sus ideas como del gran movimiento político que se inspiró en ellas y que adoptó el nombre de marxismo. La preeminencia de la figura de Marx como gran autoridad, tanto ideológica como intelectual y política, constituye un elemento central en el marxismo que viene complementado con el no menos notorio culto a la personalidad que tanto ha caracterizado a las organizaciones basadas en esta ideología.

Sin lugar a dudas la obra de Marx es prolija. Pero en el balance final que puede hacerse de esta es incontestablemente negativo, al menos si nos remitimos a las consecuencias que sus planteamientos ideológicos y filosóficos han provocado. En lo que a esto respecta son numerosos los ejemplos históricos de aquellos países en los que las ideas de Marx fueron puestas en práctica, o que en su caso inspiraron la instauración de regímenes autodefinidos como socialistas o populares. El resultado fue en todos los casos, sin excepción, la creación de inmensas distopías llenas de terror, violencia, corrupción y miseria. Ahí tenemos el caso de China donde el partido-Estado ejerce un dominio omnímodo sobre la sociedad, y donde la desigualdad y la falta de libertad es rampante. Pero también están otros casos no menos reseñables como el de Corea del Norte, Cuba, la URSS, la RDA, la Rumanía de Ceaucescu, la Albania de Enver Hoxha, la Camboya de Pol Pot, etc. Bien podrán decir los acólitos del marxismo que estos ejemplos son desviaciones de las ideas de Marx, y que estas no fueron puestas en práctica tal y como fueron pensadas por el propio Marx. Lo cierto es que este argumento, a la luz de los hechos, no se sostiene, y hoy vemos cómo la izquierda en todo el planeta está completamente desacreditada al igual que las ideas de Marx en las que históricamente buscó inspiración. Incluso aquellas organizaciones que sin ocupar posiciones de mando toman como referencia la obra y pensamiento de Marx demuestran en su práctica cotidiana, al igual que en el obrar de sus máximos representantes, la verdadera faz de las ideas marxistas: corruptelas, clientelismo, luchas de poder, violencia, sectarismo, autoritarismo, etc.

Si Marx se ha caracterizado por algo es por su completa falta de originalidad a la hora de desarrollar su propio pensamiento, hasta el punto de que la mayoría, por no decir la totalidad, de sus ideas sólo son préstamos tomados de otros autores que le precedieron. Lo esencial de su pensamiento ya estaba contenido en las obras de los materialistas franceses, especialmente de los fisiócratas, pero también en autores del mundo anglosajón como Adam Smith o David Ricardo, sin olvidar la más que obvia deuda intelectual con Hegel del que tomó su lógica dialéctica y la aplicó a los procesos históricos y sociales.

Marx ha pasado a la posteridad por haber sido uno de los personajes históricos que más daño ha hecho al pensamiento humano. Sus logros en este sentido son dos. El primero es haber articulado una gran narrativa en la forma de sistema de pensamiento que pretende explicarlo todo. En esto el marxismo no se diferencia en nada importante de ninguna religión pues al igual que estas se fundamenta en una serie de axiomas que operan como dogmas, y a partir de ellos desarrolla toda su lógica argumental y explicativa con la que organiza el mundo. Axiomas que por supuesto no están demostrados en modo alguno. Pero además de esto el marxismo se caracteriza por no dejar espacio para el libre pensamiento al implantar todo un sistema de ideas esencialmente cerrado que gira en torno a su propia lógica interna que se encarga de reproducir ad infinitum. Es de sobra conocido cómo el marxismo, allí donde han sido implantados regímenes políticos inspirados en esta ideología, ha suprimido toda libertad de conciencia y ha impuesto a la sociedad su particular forma de pensar que, para legitimarse, se ha presentado como científica y objetiva. Y ahí es donde el marxismo llegó a ser algo más que una ideología al pretender mostrar las leyes impersonales que rigen la historia, y que proporcionan el conocimiento preciso para transformar el mundo en un sentido revolucionario. De ahí que Lenin exclamase que el marxismo es todopoderoso porque es cierto.

El marxismo viene a ser una religión política en la que Marx es su profeta encargado de mostrar la verdad revelada constituida por el marxismo como nueva fe. El Capital, junto a otras obras como El manifiesto comunista, es la biblia de este credo político. En esa biblia está contenido el conocimiento que, en forma de leyes históricas, sociales y económicas, rige el universo y en virtud de las cuales este puede ser transformado. El partido comunista es la iglesia en la que se organizan los líderes de esta fe encargados de conducir a la comunidad de fieles, compuesta por el movimiento obrero, hacia el paraíso terrenal del comunismo, ese nuevo cielo en la tierra. La revolución viene a jugar el papel del día del juicio final, la gran catarsis que redimirá a los justos y condenará a los malvados. Engels, Lenin, Trotsky, Gramsci, Stalin, Mao, etc., son los apóstoles de esta religión que se ocupan de impartir directrices y desarrollarla en su puesta en práctica. Junto a ellos están los intelectuales comprometidos, esa vanguardia revolucionaria que vela por la ortodoxia ideológica en el seno del movimiento obrero y de la iglesia que constituye el partido. Son un nuevo clero que se encarga de decir lo que está bien y mal, lo que es aceptable y lo que no lo es, lo correcto e incorrecto, porque ellos están imbuidos de un conocimiento objetivo, científico y sobre todo auténtico que los convierte en una autoridad indiscutida. Y finalmente nos encontramos con el Estado que es en todo esto el nuevo Dios que nos salva. Un Dios mortal que en las manos correctas nos redime y actúa de manera benéfica, completamente desinteresada, para construir una nueva humanidad.

El segundo gran logro de Marx contra el pensamiento humano es su reduccionismo. Un reduccionismo que consiste en enfocar el mundo, y consecuentemente todos los procesos humanos, a través de una perspectiva tan limitada como la que ofrece la filosofía del materialismo histórico. Una filosofía que reduce al ser humano a la condición de estómago con patas al afirmar que el hecho fundamental de la sociedad es la producción, y por tanto la forma de obtener los medios de vida. La economía, y con ella las relaciones de producción, son la base de toda sociedad y el elemento determinante de su desarrollo histórico en la medida en que todos los restantes procesos sólo son epifenómenos de la base material y económica sobre la que se organiza la sociedad. Se trata de una concepción del mundo y de la vida esencialmente burguesa, y que sólo entiende la realidad en términos económicos, y por tanto numéricos y monetarios. Para el marxismo todo es una cuestión de beneficios económicos, de rentabilidad y productividad, y en última instancia de dinero.
El economicismo del marxismo, algo que comparte con el liberalismo, lleva a cabo una deformación profunda de la realidad al afirmar que el poder económico que se forma en las relaciones de producción es el que articula la superestructura política, de manera que esta última depende en todo lo esencial de la economía. El Estado, entonces, es el resultado de las relaciones sociales que se desenvuelven en la economía, y por tanto la consecuencia directa de la existencia de relaciones de explotación en la que la clase privilegiada se dota de los medios de coerción precisos para mantener su posición dominante. Esto es lo que condujo a Marx a considerar el gobierno del Estado moderno la junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa. Sólo la ruptura revolucionaria que conduzca al proletariado a la conquista del Estado puede hacer que este comience a funcionar en interés de la clase obrera al mismo tiempo que reprime a la clase explotadora. Un planteamiento que en modo alguno resiste cualquier análisis histórico del surgimiento del Estado y de su posterior evolución, y lo mismo cabe decir de los sucesivos intentos de poner en práctica las ideas de Marx.

El marxismo, con su economicismo, ha hecho lo imposible para presentar la economía como el factor determinante de la política. Y al hacerlo ha socializado entre la clase obrera una concepción burguesa del mundo que sólo tiene en cuenta los beneficios económicos, el dinero, la rentabilidad, etc., y que entiende todo, absolutamente todos los fenómenos sociales, en esos términos. El marxismo ha demostrado ser así un agente aburguesador de la clase obrera al sumirla en una ideología que rinde culto a la economía y al logro del máximo beneficio, y para la que el dinero y la producción lo son todo. El marxismo consiguió que la clase obrera aprendiese a pensar, sentir, ser y obrar como la burguesía, y sobre todo a resultarle apetecible todas aquellas cosas que precisamente le parecen apetecibles a la burguesía. El marxismo convirtió al burgués en el espejo en el que el obrero pasó a mirarse. Esto fue llevado hasta el punto de convertir la condición burguesa en la principal aspiración obrera. De este modo el marxismo preparó y ejecutó la derrota ideológica del movimiento obrero frente a la burguesía.

La imagen que el marxismo presenta de la realidad, especialmente en su versión socialdemócrata, es la de un mundo en el que banqueros, empresarios, etc., constituyen el poder económico que controla y dirige el Estado como máxima institución del poder político. El Estado sirve a los intereses de los capitalistas porque sólo es una maquinaria, un instrumento de opresión que, sin embargo, puede cambiar su finalidad si es controlado por el proletariado, y más concretamente por los representantes de esta clase social. Entonces el Estado se convierte en un ente salvador y benéfico que redime a la sociedad al pasar a estar a su servicio en la medida en que es dirigido y organizado según los preceptos establecidos por Marx.

Lo cierto es que Estado y Capital constituyen a día de hoy una misma y única realidad. Tal es así que el Estado es el principal poder económico en la sociedad al apropiarse de una porción del PIB por medio del gasto que ninguna corporación privada alcanza, llegando en algunos casos al 50 ó 70% del mismo. Esto hace que el Estado, con sus presupuestos, sea la organización que mayor cantidad de recursos financieros, económicos y materiales controla y gestiona, sin olvidar la ingente cantidad de funcionarios que tiene a su servicio como mano de obra (el Estado español dispone de aproximadamente 3 millones de funcionarios, más que ninguna corporación privada). Asimismo, ninguna empresa del capitalismo privado tiene la capacidad de gravar la economía con impuestos y menos aún de regularla por medio de innumerables organismos y agencias de las que dispone el Estado, sin olvidar las leyes que organizan tanto el mercado como la economía en su conjunto. El Estado se sirve en primer lugar a sí mismo, sólo después sirve al Capital y lo hace en la medida en que esto le permite servirse de este para conseguir sus propios objetivos que, obviamente, trascienden lo puramente económico. Si el Estado es algo es un maximizador de poder y no de beneficios, tarea que históricamente dejó en manos de la burguesía.

Vemos cómo la izquierda, una y otra vez, apoyada en esa mitología ideológica expelida por el marxismo, ahonda en esa reaccionaria y anticuada idea de defensa del Estado como remedio de todos los males. Y lo hace con el claro propósito de promocionar a sus líderes a la condición de burguesía de Estado encargada de gestionar los ingentes recursos que dicha organización concentra. La burguesía de izquierda martillea la conciencia de la sociedad mediante la repetición sistemática del discurso marxista, y sobre todo socialdemócrata, de que el Estado nos salva, y que desde sus instituciones es como puede cambiarse la realidad injusta del capitalismo. En este sentido el marxismo anula la capacidad reflexiva del sujeto y ciega a quienes se dejan embaucar por un discurso ensordecedor que no se atiene lo más mínimo a los hechos concretos. El resultado es la permanente postración de la clase sometida bien al Estado o bien a una casta de charlatanes que dice representarla.

En todo esto huelga decir que la extinción del Estado como meta última era para Marx una mera concesión retórica para acallar las críticas, pero difícilmente puede conseguirse la desaparición del Estado cuando lo que se propone es su progresivo fortalecimiento y crecimiento, siempre a expensas de la sociedad, mediante la administración de la dominación. La falta de coherencia entre medios y fines, al plantear que el Estado puede ser desvinculado de los fines para los que fue creado (la opresión de la población por una minoría organizada), es lo que lleva una y otra vez a los mismos resultados que hemos podido comprobar en diferentes lugares como la URSS, China, Cuba, etc. En todos ellos apareció una nueva elite dirigente, una burguesía de izquierdas, que oprimió a la población con mayor saña que sus predecesores.

El culto al Estado es un rasgo definitorio del marxismo y de todos los partidos que se adhieren a esta ideología. No por casualidad el fascismo nació en la izquierda e hizo de ese culto al Estado su principal divisa política, a la que le siguió el culto a la personalidad que tanto predicamento tiene en la izquierda. Es lo propio de una ideología totalitaria en la que la libertad y la ética nada importan al estar supeditadas al principio de eficacia política en la lucha por el poder. Sin lugar a dudas la razón instrumental ha sido un elemento fundamental en la práctica de las organizaciones marxistas, lo que unido a las ideas desarrollistas, productivistas e industrialistas hacen explicable que cuando el marxismo ha sido puesto en práctica haya producido sociedades distópicas llenas de sufrimiento para la población.

El balance general que puede hacerse de las ideas de Marx, y más específicamente de su sistema de pensamiento, es negativo. La historia, a la que los marxistas siempre han considerado el último juez, da suficientes pruebas de la negatividad intrínseca de una ideología que tanto daño ha producido a la humanidad. Una ideología que se empecina en separar al capitalismo del Estado cuando es el Estado el que crea, protege y reproduce el capitalismo. Una ideología que hace de la principal causa de los males de la humanidad, el Estado, el remedio de esos mismos males que produce. El marxismo, junto al izquierdismo que le es intrínseco, merece el repudio de todos los que amamos la libertad, y que por ello mismo aspiramos a un mundo sin amos ni esclavos, sin explotadores ni explotados, sin jefes ni súbditos, sin gobernantes ni gobernados, sin opresores ni oprimidos. Por todo esto Karl Marx sólo puede ser considerado una fatalidad que únicamente merece estar en el cubo de la basura de la historia.
Esteban Vidal

Cuanto más animales nos reconozcamos, más humanos lograremos ser

Cuanto más animales nos reconozcamos, más humanos lograremos ser

Es en tu pezuña,
en tus escamas,
en tu pelaje,
donde encontramos el sentido
para poder construir el abrazo
que nos salve.
Pues en el volcán de respeto de tu lomo
se guarda la sabiduría
de mirar al otro
y escucharlo
y comprender
que sólo somos
una pluma más sobre la Tierra.



Alberto García-Teresa. A pesar del muro, la hiedra
(Huerga & Fierro, 2017)

[Cultura y Anarquismo webgunetik hartua]

Rural tourists go home!



Rural tourists go home!
“Por eso la mirada del campesino no tiene nada que ver con la del turista. Mientras uno consume paisaje, el otro usa el territorio. Ambos alteran el entorno, pero solamente el campesino cambia con las transformaciones del lugar. El turista, por mucho que cambie el paisaje, seguirá siendo exactamente él mismo. Dos miradas que ilustran el cambio producido en las últimas décadas. El mundo del campesino ha desaparecido. Ha dejado paso al mundo del que proceden los turistas. Hemos cambiado un mundo sin paisajes por unos paisajes sin mundo”.

Vidas a la intemperie. Nostalgias y prejuicios sobre el mundo campesino. Marc Badal

 Nos hace gracia lo que ahora definimos como rural. Mientras hemos asistido a un etnocidio rural, con la desaparición de una clase social, ahora parece que aquello que ya se acabó, nunca ha dejado de existir. Por doquier se producen eventos, conferencias y reuniones, desde diferentes ámbitos pero siempre con respaldo institucional, que nos venden una imagen de lo rural totalmente distorsionada con la realidad. Ahora cuando ya no existe, es cuando hay que promocionarlo. No es la realidad lo que nos quieren vender, si no un producto para comerciar en el mercado, ya que eso es en lo que ha acabado lo rural, en algo con lo que se puede mercadear. Como decimos hemos sido testigos de que cuando nos han hablado de lo rural lo único que hemos oído son formas de cómo atraer turismo a las zonas rurales o de cómo vender productos. El discurso en el que se escudan es que solo a través de la entrada en el mercado se pueden mantener vivos productos y supuestas formas de vida que nada tienen ya que ver con lo rural.

Un turismo rural ¿para recuperar qué? Para no recuperar nada. Algunos dirán que para que las zonas despobladas dejen de estarlo, pero el tan de moda discurso contra la despoblación es un discurso muy peligroso ya que tras él se esconde la mercantilización de las zonas naturales y de los pueblos despoblados o en vías de despoblación. Los que vivimos en zonas fuera de las ciudades (ya que dudamos que podamos seguir llamándolas rurales) y somos conscientes de las dinámicas mercantilizadoras de las ciudades, estamos sintiendo una especie de gentrificación de nuestras zonas. Lo mismo que en los barrios de las ciudades pero en los pueblos. Pueblos para los visitantes y no para sus habitantes. Ahora empiezan a venir lo que podríamos llamar los pioneros, aquellos que llegan primero y ven las posibilidades que guardan nuestros pueblos, luego asistiremos a la llegada masiva de todos los demás. Para muchos y muchas lo aquí expuesto sonará exagerado pero estamos al principio del proceso. Tiempo al tiempo.

Hasta hace nada todo aquello relacionado con lo rural (cuando aún lo era) era síntoma de atraso. Tenían que despoblar las zonas rurales, acabar con el apego a la tierra, acabar con esas formas de vida ajenas al mercado y todas las formas de solidaridad existentes. Cuando han conseguido acabar con todo esto, para poder llevar la transformación urbana y llevar mano de obra suficiente a la industria, con lo que se han encontrado es con zonas vacías. Algunas preocupantemente vacías como la Celtiberia ibérica con la segunda tasa de despoblación más alta de Europa occidental. Y es ahora, cuando tienen un territorio grandísimo prácticamente vacío cuando empieza su mercantilización.

Los mismos que crearon el problema lo intentan solucionar extrayéndole, como siempre, el máximo rendimiento económico (si es que así se puede solucionar algo). Desde la izquierda también se ve con muy buenos ojos este discurso de la repoblación. Desde esa izquierda que se viste de radical o de moderada según conviene a su número de votos. Esa izquierda que se queja de la gentrificación y de la mercantilización en las ciudades mientras apoya los discursos despoblacionales como si no hubiera una relación de lo uno con lo otro.

Lo que existe es una idealización y mistificación de lo rural y lo natural, de todo aquello que ayer despreciábamos. Una idealización fomentada e interesada por la industria turística. Muchas veces cuando hablamos sobre todos estos temas caemos en unos misticismos más que preocupantes. Cuanto más nos alejamos del objeto en cuestión más lo mitificamos. Suele ser algo común en nosotros y nosotras mismas, cuando  no conocemos algo de manera directa la imagen que podemos llegar a hacernos siempre es diferente a cuando lo conocemos directamente. En la sociedad actual sus apologetas podrán argumentar que ello ya no pasa debido a toda la información a la que podemos acceder con el solo “click” de un ratón pero creemos que esto se ha agudizado todavía más. La sociedad hipertecnologizada e hiperindividualista en la que vivimos no nos llena lo suficiente y ello hace que idealicemos aquello que no conocemos, también gracias a la ayuda de la publicidad de la industria turística. Incluso aquellos y aquellas que parece que están viviendo en su sociedad ideal ocultan una insatisfacción enorme que intentan paliar con sucedáneos de experiencias reales y que mayor experiencia que reconectar con la naturaleza y con nuestro pasado.

Mitificamos lo rural y lo natural porque vemos en él un Edén ya perdido en el que podemos sentirnos protagonistas de nuestras propias vidas. Queremos tener, aunque sea un sucedáneo, algo que nos aporte algún tipo de experiencia natural, algo que nos parezca real, autentico, poder hacer algo con nuestras propias manos y poder realizarnos como seres humanos: poder cultivar un huerto, un pedacito de tierra que sea trasformada por nosotros y nosotras y que podamos ver su resultado; fabricar nuestras propias herramientas; recolectar nuestros propios alimentos; cazar; pescar; bañarnos en ríos salvajes; cocinar nuestros propios alimentos; aprender a hacer cestería; arreglar nuestra propia casa… Poder hacer, o al menos practicar su sucedáneo, de todo aquello que la sociedad de hoy nos impide hacer y que han sido las actividades que han regido, a través de los tiempos, nuestra sociedad, nuestra Historia y nuestro progreso posible. Cuando lo hacemos vivimos una experiencia increíble y vemos todas las posibilidades que guardamos en nosotros y nosotras mismas y que no sabíamos.

Eso es lo que nos vende el turismo rural, experiencias, más bien pseudoexperiencias, ya que lo que ahora hacemos no forma parte de nuestra vida del día a día sino parte de nuestro tiempo de reposo para volver al trabajo.

Asistimos a una pérdida que es irreparable. Las casas rurales se multiplican por doquier; se vende una imagen totalmente distorsionada de lo que en realidad somos; se mercantiliza el acceso a espacios naturales; el lobby de la caza compite con el del turismo a ver cuál de los dos puede llegar a ser más rentable y más destructivo; se construye; lo que antes se vendía a metros ahora se vende en hectáreas; suben los alquileres; vivir en el campo se está haciendo cada vez más imposible… Muchos argumentan que con el turismo rural estamos revirtiendo la perdida de lo rural pero no seamos ingenuos. No son las actividades rurales, como la ganadería y la agricultura, las que rigen la vida de nuestros pueblos hoy en día, y aunque las rigieran lo que hoy podemos denominar a través de esos nombres distan mucho de ser lo que en su día fueron. El turismo rural es la imagen de lo rural que ya no existe. Es su conversión en mercancía y ello es algo mucho peor porque si ya no existiera quizá podríamos ser conscientes de su perdida, pero con su conversión en mercancía en nuestro imaginario y en el del turista queda como que algo de todo aquello todavía existe.

En nuestra comarca, o en cualquier otra comarca de ese mundo no ya rural, lo vemos por todos los pueblos. Mientras hemos ido perdiendo población hemos ido ganando turismo rural. Perdemos lo rural y ganamos en turismo. Somos como el pueblo indígena que es expulsado de sus tierras, con la perdida de las formas de vida que ello conlleva, para acabar trabajando en un complejo turístico que imita aquello con lo que arrasó, mientras el turista cree que esta en algo superautentico. El turismo rural es el mismo turismo que el de la multinacional, es el mismo turismo que el del gran Capital, es el mismo turismo que el de la costa pero en el interior. Turismo familiar decían esta semana por el telediario refriéndose al “rural”. Intentan darle otra cara, otra imagen ya que el turismo convencional está dando una imagen de descontrol, contaminante, despilfarrador, de piso turístico legal o ilegal, de borrachera. Ahora hay que vender el turismo cultural, responsable, ecológico, sostenible, familiar… y ahí es donde tenemos nuestro turismo rural. La realidad es que el turismo es el turismo, es siempre el mismo. El turismo rural es el que hace que el turismo de costa se extienda hacia el exterior, el que produce aún más efecto llamada, el que hace que aeropuertos sin aviones empiecen a tenerlos, es el mismo turismo que el de la autovía, el de la autopista, el de la central eléctrica y la nuclear, el del complejo turístico…etc El mismo que el de siempre.

Pero se preocupen todos aquellos y aquellas que sufren por la despoblación del mundo rural y abogan por su mercantilización turística. Además de todo lo expuesto, las ciudades son cada día más insostenibles, más calurosas y con menos recursos. Aquellos y aquellas que tengan su cuenta bancaria lo suficientemente llena podrán disfrutar de aquellos territorios que no estén masificados y en los que sea aun posible la vida. Ya lo decía Charbonneau “si la evolución sigue por el mismo camino, la vieja casa del pobre acabará valiendo más que la mansión del rico”.
Cecilio Rodríguez

Volcán Reclús: El misterioso volcán de la patagonia que lleva el nombre de un anarquista

Volcán Reclús: El misterioso volcán de la patagonia que lleva el nombre de un anarquista
A 25 kilómetros del Parque Nacional Torres del Paine y a unos 125 km al noreste de Puerto Natales, sobre la cuenca de alimentación del glaciar Amalia, región de Magallanes, se erige un mítico volcán. El primer registro que de él se tiene, data de 1879, cuando los tripulantes de la goleta Alert fueron testigos de su erupción y le nombraron Reclús en honor del destacado anarquista fundador de la geografía social, Eliseo Reclús. Luego, en los primeros años del siglo XX, el geólogo sueco P. Quense intentó ubicar el lugar exacto de la erupción. Sin embargo se le confundió con el cerro “Mano de Diablo”.

Recién en 1987 y gracias a los sobrevuelos en helicóptero, se localizó el lugar exacto del volcán, el cual se divisó a 10 kilómetros del cerro Mano de Diablo. Consecuencia del cambio climático acelerado por el desarrollo del capitalismo devastador, desde el glaciar Amalia cada vez es más fácil para quienes se acerquen, divisar al volcán. Aún así arribar a su cúspide requiere de un excursionismo especializado y un importante despliegue de soporte asistido. Los pocos que lo han visitado señalan que el lugar se encuentra rodeado de una naturaleza exuberante junto a huemules que recorren sus senderos conformados por rocas errantes expulsadas por el volcán hace cientos de años.

Reclús fue un viajero infatigable, amante de la Tierra y un observador minucioso de todos los elementos del paisaje, caracterizaciones que plasmó en una fructífera obra geográfica. Tuvo la oportunidad de viajar por Chile e incluso le dedicó un libro a la geografía de la región, obra titulada "La Jeografía de Chile". Como teórico del anarquismo desarrolló distintas perspectivas analíticas en donde defendió una sociedad organizada sin jerarquías, orden social que para Reclús se alcanzaría mediante la evolución de la humanidad, mientras más anarquismo existiese, –sostenía– la sociedad sería más evolucionada.
 Compañero de Mijaíl Bakunin y Piotr Kropotkin, participó activamente en La Primera Internacional de Los Trabajadores y en La Comuna revolucionaria de París de 1871. También se destacó por ser un colaborador de la Escuela Moderna de Barcelona, acosenjándole a Francisco Ferrer i Guardia, con quien mantuvo correspondencia, que para aprender, antes hay que comprender. Con ello quería decir que en vez de raciocinar sobre lo inconcebible, hay que comenzar por ver, por observar. «Sobre todo en la geografía, conviene proceder por la vista, por la observación directa de esta Tierra que nos ha hecho nacer y que nos da el pan que nos alimenta. Si tuviese la dicha de ser profesor de geografía para niños, sin verme encerrado en un establecimiento oficial o particular, quizá ni pronunciaría ante ellos la palabra griega geografía, pero sí les invitaría a largos paseos comunes, feliz de aprender en su compañía».

La verdadera escuela, sostenía Eliseo Reclús, debe ser la naturaleza libre con sus hermosos paisajes para contemplarlos, con sus leyes para estudiarlas, pero también con sus obstáculos para vencerlos. No se educan seres humanos animosos en salas estrechas con ventanas enrejadas. Es en la alegría de bañarse en los lagos y en los torrentes de la montaña, los paseos por los ventisqueros y los campos de nieve, es escalando en las elevadas cumbres donde se encuentra la genuina motivación y reflexiones acordes con una vida en libertad. En la naturaleza no sólo aprenderán fácilmente lo que les podría enseñar ningún libro, sino que también se habrán encontrado frente al peligro y lo habrán enfrentado alegremente.

«Para Reclús la evolución  y  la  revolución  son  dos  conceptos  totalmente relacionados, esto es, no contradictorios. Y a tal grado se genera esa relación que no son pocas las veces en que resulta sumamente complicado definir los límites de uno y de otro. En su opinión el simple añadido de la violencia no marca diferencia alguna entre estos términos puesto que él arguye que tanto hay evoluciones violentas como revoluciones tranquilas. Y lo que vendría a establecer la diferencia sería el paso, la acción, el desenvolvimiento más allá de lo establecido. Bajo esta óptica, la evolución devendría en revolución en el preciso momento en que diese ese brinco, ese salto que le colocase ante una nueva visión, una nueva situación. Y una vez agotado ese proceso, una vez que se hubiese normalizado, la revolución devendría de inmediato en evolución. Y así, ese movimiento continuo, eterno, se constituye en la vida misma.

Bajo este prisma el anarquismo en cuanto concepto de vida, debe forzosamente adentrarse en el eterno proceso de evolución, revolución, evolución. Sin olvidar, por supuesto, los procesos involutivos que Reclús denomina evoluciones negativas y que representan un retroceso, esto es, lo que en política se denominaría la contrarrevolución» (Chantal López y Omar Cortés)
Para Eliseo Reclús el socialismo libertario se constituye como un movimiento por el advenimiento de una sociedad en la que no habrá amos ni carceleros, tampoco ricos ni pobres, sino hermanos que tendrán todos su pan cotidiano, iguales en derechos, manteniéndose en paz y en cordial unión, no por obediencia a las leyes, acompañadas siempre de terribles amenazas, sino por el respeto mutuo de intereses y por la observación científica de las leyes naturales.

¿En recuerdo de tales perspectivas libertarias, los tripulantes de la goleta Alert, le dedicaron el nombre cuando divisaron fuego en lo que pareciese un volcán mientras navegaban en 1879? No lo sabemos. Los documentos a los que hemos tenido acceso lo vinculan a la importancia de Reclús como geógrafo, sin embargo tal vez pudo ser por su conocida lucha como difusor y defensor de los ideales anárquicos. No sería de extrañar esta segunda opción si consideramos que dentro de los trabajadores navieros el anarcosindicalismo tuvo una gran influencia desde fines del siglo XIX.
Entre la actividad de un volcán y el pensamiento de Eliseo Reclús existen interesantes similitudes. Los volcanes estallan tras largos periodos de aparente inactividad, lo que puede equipararse con la construcción del movimiento anarquista. Durante muchos siglos y mediante infinitas acciones y enseñanzas, hombres y mujeres motivados por los bellos ideales de amor, apoyo mutuo, acción directa y horizontalidad, han consolidado el anarquismo como una de las expresiones más importantes de las sociedades por encontrar la libertad. Después de siglos de lenta evolución, el movimiento anarquista concretó revoluciones que marcaron épocas de grandes cambios sociales en la modernidad, erupciones que resistieron al desarrollo del capitalismo, movimientos que tal vez algunos tildaron equivocadamente como espontáneos. Sea como fuere, espontáneo no quiere decir sin causalidad. Tampoco quiere decir de un día para el otro. Así, el anarquismo como los volcanes y sus erupciones rojinegras, eclosiona los paisajes sociales, conformando nuevos caminos y sendas morales, prefiguraciones evolutivas encaminadas hacia la liberación total. Como los volcanes, el anarquismo se organiza por debajo y en unión con distintas fuerzas genera erupciones sociales que sorprenden a muchos. Sin embargo el anarquismo, a diferencia de los volcanes, no violenta la vida de los pueblos con su lava sino que atemoriza a quienes labran contra él la miseria, la opresión y la injusticia.

En el año 2012 las comunidades cercanas a Puerto Natales, las autoridades sísmicas y de la ONEMI, estaban alertas debido a la actividad sísmica registrada. Entonces se pensó que en el volcán Reclús pudiese estar el origen de los movimientos. Se requirieron expediciones y estudios en la zona, lo que ha facilitado un conocimiento mayor del volcán y su entorno natural. Pese a las alarmas no se ha generado aparente actividad de lava en los alrededores y los monitoreos sísmicos en la región no estarían vinculados directamente al volcán. Sin embargo la naturaleza nos alerta del cambio climático, pues el glaciar que rodea al Reclús se deshiela a paso firme.

El Volcán Reclús –tal como el geógrafo anarquista francés– nos recuerda así la importancia de luchar por una vida en libertad, en donde se respete los entornos naturales, los territorios, el agua y los pueblos que resisten contra el capital. Tal como lucharon en 1921 los obreros de la Patagonia Rebelde, tal como lucharon y dieron su vida Matías Catrileo, Luis Marileo y  Patricio González, entre muchas más. Seguramente cada vez será más visible el volcán Reclús debido al deshielo de glaciar Amalia, esperemos que también sea más visible y estudiada la formidable obra del geógrafo francés y su anhelada máxima expresión del orden: La Anarquía, la asociación sin autoridad.
N&A
 + 
http://culturayanarquismo.blogspot.com webguneetan aurkitua] 

El fin de la especie

El fin de la especie
¿Qué nos han hecho que siendo pensantes somos sumisos?
Que siendo salvajes somos soldados.
Que siendo libres somos salario.
Que siendo parlantes somos cotorras.
Que siendo animales somos piedras.
Que siendo diferentes somos contrarios.
Que siendo espíritu somos objetos.
Que siendo pasión somos iceberg.
Que siendo querer somos temor.
Que siendo risas o llantos somos hastío.
Que siendo sentidos somos consumo.
Que siendo Vida somos cadáver.
Es la desaparición de lo humano
Gustavo Duch (del libro Secretos. Relatos de mucha gente pequeña)
( Cultura y anarquismo webgunetik hartua )

Eugène Lanti y el movimiento anacionalista

Eugène Lanti y el movimiento anacionalista

Eugène Lanti (1879-1947), pseudónimo de Eugène Adam fue un anarquista, nacido en Normandía, vinculado al movimiento obrero esperantista y al concepto del anacionalismo, en el que profundizaremos en el siguiente texto.

Hay que decir que Lanti, término que deriva del apodo francés "L'anti tout" (el anti-todo), no es una figura demasiado conocida en la historia del anarquismo; del mismo modo, el movimiento político llamado "anacionalismo", que aspiraba a eliminar el concepto de nación (criticando con ello, incluso, al Internacionalismo obrero) no es recordado ni siquiera mencionado en las principales obras sobre cuestión nacional. Es por eso que hay que agradecer a Bernat Castany Prado, cuyos artículos seguimos para elaborar esta entrada, el dar a conocer a Lanti y sus ideas. Este autor, vinculado en un inicio al Partido Comunista Francés, no tardará en comprender que el comunismo soviético no era más que un capitalismo de Estado y un monstruo burocrático controlado por una nueva elite. Será después de la Primera Guerra Mundial cuando Lanti se una al movimiento esperantista, al considerar que esta lengua universal podría superar el concepto de nación, y llegará a fundar la Asociación Anacional Mundial (SAT, según sus siglas en esperanto: Sennacieca Asocio Tutmonda).

Si en los años 20 el concepto del nacionalismo no era suficientemente comprendido, será en 1931 cuando Lanti trate de poner solución con el Manifiesto de los anacionalistas. Su objetivo, como hemos dicho, será superar no solo el concepto burgués de nación, también el internacionalismo obrero, considerado insuficiente, y otorgar al nuevo movimiento de solidez y una buena posición frente a otras propuestas de emancipación obrera. En dicho manifiesto, y ante posibles confusiones, Lanti marca en primer lugar distancias con los internacionalistas, a los que considera ortodoxos si se consideran la única fuerza revolucionaria. Si Marx y Engels afirmaron que "los proletarios no tienen patria", se considera que no hay desarrollada una crítica profunda posterior el concepto de nación, que se termina aceptando aun en el contexto de la lucha de clases. La culminación de toda esa cultura nacionalista, y es indiferente si si burguesa o proletaria, fue el sangrante conflicto iniciado en 1914, en el cual la alianza entre clases prevaleció frente al antagonismo.

Los anacionalistas consideran que los esfuerzos por la independencia nacional que realizan tantos trabajadores son vanos y reaccionarios (los ejemplos históricos eran ya continuados en tiempo de Lanti); es la lucha de clases cimentada en todo rechazo a toda nación y a todo Estado la única herramienta que puede conducir a la fraternidad mundial. Esta deseada unión mundial, en la que los trabajadores se organizarían por industrial, supondría el fin de las fronteras nacionales, y con ellas de los Estados, pero no de las diferencias individuales. La unidad será de espíritu, pero el tiempo libre que otorgará una racional distribución del trabajo hará surgir, para Lanti, un fuerte cultivo de la individualidad caracterizado por el surgimiento de ideas, sentimientos y expresiones artísticas plurales y originales. Como se ha dicho, el movimiento anacionalista tiene uno de sus grandes pilares en la lenguna esperantista, que consideran la solución para el problema lingüistico de la futura fraternidad mundial.

Una de las principales fuentes filosóficas del anacionalismo será el cosmopolitismo, que Lanti consideraba similar en muchos aspectos, si bien el nuevo movimiento hará una mayor hincapié en lo político recordando su estrecho vínculo con el anarquismo y su esperanza en que el esperanto ayude a las intenciones universalistas. Otro de los puntos de apoyo ideológicos para el anacionalismo será el pacifismo, ya que se considera que todo conflicto bélico es entre hermanos al no existir fronteras nacionales. La profunda crítica al patriotismo que existe en el anarquismo, ya presente en los pensadores clásicos y culminando con un Bakunin que lo considerará un "culto al Estado" (no diferenciado del que se realiza a la divinidad), no parece diferenciarse de la que realiza el anacionalismo; si acaso, en la confianza exclusiva en el esperanto que depositan las ideas de Lanti. Esta aversión al patriotismo atraviesa todo el pensamiento y la acción anarquistas, ya que se trata de un concepto que enfrenta a los seres humanos creando una cultura estrecha y limitada y obstaculizando la deseada fraternidad universal. Otra de las influencias mencionadas para el anacionalismo es el homaranismo, al parecer, una doctrina originada en el judaísmo, pero que tiene sus pilares igualmente en el cosmopolitismo, en el pacifismo y en la lengua universal del esperanto.


Extraído de http://reflexionesdesdeanarres.blogspot.com.es

[  Nik Cultura y Anarquismo webgunetik hartua eta jakina, beraiek Reflexiones de Anarres-etik hartu ziNaten testua ]  

"Seis grupos mediáticos controlan casi el 99% de la información que circula por el mundo"

"Seis grupos mediáticos controlan casi el 99% de la información que circula por el mundo"  
 
"El capitalismo, un sistema basado en la explotación, no puede subsistir sin apropiarse también de los medios de producción de conciencia. La labor del periodismo en este sistema es, fundamentalmente, elaborar relatos coherentes que destruyen a su vez la posibilidad de otros relatos que vengan de otras fuentes que no sean el poder político y el poder económico".

"No podemos entender lo que son y la función que cumplen los medios de comunicación de masas separados del tipo de sociedad en la que actúan y las relaciones de poder que en ella se dan. La función que cumplen es la de fabricar el consentimiento y la aceptación. Y si nos preguntamos qué es lo que hay que consentir, la respuesta es sencilla. Hay que consentir la desigualdad y la explotación".

"Nos creemos lo que nos dicen, o actuamos como si lo hiciéramos, porque necesitamos entender el mundo para vivir en él y, siendo cada más débiles los lazos sociales, los medios masivos han acabado por monopolizar el relato acerca del mismo".

"En la actualidad hay seis grupos mediáticos que controlan casi el 99% de la información que circula por el mundo. […] Estas empresas mediáticas se mantienen a pesar de que puedan tener pérdidas, porque su objetivo es, por un lado, sostener y reproducir los intereses del grupo de empresas del que forman parte y, por otro lado, la reproducción del propio sistema, que no puede ser cuestionado en lo sustancial".

"Es preciso matizar que los medios no están al servicio del poder, sino que son una de las formas mediante las cuáles éste se expresa y logra reproducirse, reduciendo las resistencias".

"Los medios no son omnipotentes. De la misma manera en la que nos podemos apropiar de los medios de producción, podemos hacerlo de los medios de comunicación. Aunque, siempre, teniendo en cuenta que esto sería parte de un proceso revolucionario general, no aislado".

"El objetivo debe ser recuperar la comunicación como un derecho humano. Como aquello que nos puede llevar a liberar de esta maquinaria infernal, que es una maquinaria de guerra, de apropiación de nuestras conciencias, de disciplinamiento y de sometimiento".
                                                                        
 Ángeles Díaz
 
[ Cultura y Anarquismo webgunetik hartutako esaldi bildumatxoa ]

Contra el running. Corriendo hasta morir en la ciudad postindustrial

[Cultura y Anarquismo webgunetik Piedra Papel argitalpenen liburu berrietako bat, korrikaren eta kirol horren kritika]


Contra el running. Corriendo hasta morir en la ciudad postindustrial


Luis de la Cruz


Tal y como manifiesta el autor en su prólogo, este ensayo no debe entenderse como un intento de estigmatización de quienes salen a correr, sino como un bosquejo de aquello que sobre nuestra sociedad nos cuenta la práctica masiva del running.
Con el telón de fondo de la ciudad postindustrial, Contra el running nos anima a mirar este deporte, de partida tan individual, desde una óptica crítica con respecto a su proceso de construcción social, mediatizado por las grandes marcas y tendente a canalizar la frustración que genera el estado del malestar contemporáneo.

Soy Europa

[Ana Montojoren olerkia Cultura y Anarquismo webgunetik hartu diNat]

Soy Europa


Soy Europa.

Esa vieja ramera vendida a los mercados
que os discute la entrada a este burdel infecto
donde os trajo la guerra.

Soy el lodo
donde extendéis las mantas
y también soy el polvo y la lluvia y el frío
que hiela vuestros huesos.

Soy la valla
armada con cuchillas
que os rebanan de un tajo
la carne y la esperanza
y os roban el futuro en las fronteras.

Soy la ola
que engulle a vuestros hijos,
el mar donde se ahogan vuestros sueños
de cierta libertad y un poco de justicia.

Soy el hielo
de un frío parlamento que confisca,
democráticamente y sin enrojecer,
vuestros escasos bienes,
y sufraga con ellos el hambre que os devora.

Si aún queréis venir, que no se diga
que no os había avisado:
os estoy esperando
con las garras abiertas.


ANA MONtOJO
en Contra: poesía ante la represión. Coordinadora Antirepresión de Murcia. 2016

Piloto automático. Notas sobre el sonambulismo contemporáneo


[ Juanma Agullesen testuak izugarri gustatzen zaizkidaNK eta liburu hau heldu ordurako amaitu diNat, garapenkeriaren kritika oso interesgarria burutzen diNK Piloto Automatiko hontako hogeitik gora testuetan ere. Cultura y anarquismo webgunetik hartutako elkarrizketa hau berez Alacanteko (idazlea bertakoa duNK) Vaho aldizkarian azaldu zen lehenik ]


Piloto automático. Notas sobre el sonambulismo contemporáneo
Entrevista para el medio digital Vaho Magazine a  Juanma Agulles, con motivo de la reciente publicación de su último libro Piloto automático. Notas sobre el sonambulismo contemporáneo. Reproducimos a continuación la entrevista.

– Notamos un discurso pesimista actuando como hilo conductor de vuestras dos últimas novedades. Habláis de proporcionalidad inversa entre el número de publicaciones de Thoreau y la conciencia de la sociedad, algo que compartimos, pero también de que había algo en 2013 que te motivó a escribir el conjunto de ensayos Piloto automático que entendemos que al menos comienza a apagarse cuando decides abandonar la empresa de la reflexión semanal. ¿Son tan malos los tiempos o cabe vislumbrar algo de esperanza cuando efectivamente pese a todo os entregáis  (y en concreto te entregas) a la publicación de unos textos que esperáis que resuenen en las conciencias?
 En realidad no sé si llamaría pesimista al hilo conductor de estas y otras de nuestras publicaciones. Yo prefiero definirlas como «críticas», y el movimiento de la critica social es doble: por un lado trata de «destruir» las bases de la mentira social, y al mismo tiempo pretende «construir» un argumento emancipador, es decir, que mueva a la interrogación sobre la realidad en la que vivimos. Cuando hacemos referencia al número de ediciones de Thoreau en contraposición a la rebeldía que podemos constatar en nuestra sociedad, es para poner en valor que, precisamente, el texto que publicamos del autor de Concord es uno donde ese lado más crítico y disconforme con el espíritu de nuestro tiempo (que en parte era también el suyo) se puede ver con más claridad.
Sobre el libro Piloto automático, el hecho de escribir casi semanalmente durante dos años, y hacerlo muy pegado a lo cotidiano, fue una experiencia muy enriquecedora. En algunos casos, los artículos me llevaron a participar de debates sobre el momento político actual y a ir adquiriendo otros compromisos. El hecho de interrumpir las colaboraciones más periódicas en verano de 2015 no responde tanto a un «apagón» como al hecho de haber realizado un paréntesis para afrontar otros proyectos, colectivos e individuales, que requerían más tiempo. Entre ellos el nuevo número de Cul de Sac, que salió hace poco, la misma edición de Piloto automático, una traducción que me traigo entre manos, y la presentación de mi tesis doctoral que leí en febrero de este año. A parte de la participación en distintos debates y charlas.
Y con eso, parte de la pregunta por los malos tiempos y por las esperanzas estaría de algún modo contestada. Tanto en el plano colectivo como en el individual no es incompatible ser crítico con intentar influir en el curso de los acontecimientos que vivimos, o de aquellos procesos sobre los que tenemos alguna capacidad. Puede existir un pesimismo de la inteligencia que impulsa un optimismo de la voluntad. De eso se trata en el fondo: nunca elegimos la forma de opresión a la que nos enfrentamos, constatar que la que nos ha tocado en suerte goza, lamentablemente, de una amplia legitimación por parte de nuestros contemporáneos no quiere decir que, por eso, debamos rendirnos. En cualquier caso, para leer libros o encontrar argumentos que nos dicen precisamente eso, que nos rindamos, que vivimos en el mejor de los mundos posibles, hay un amplia oferta con la que no pretendemos competir.

– En «Combatir lo peor» respondes a quienes exigen la formula mágica, a quienes preguntan «¿entonces cómo hacemos?» (aparecen también en «Estar en contra, estar a favor»), «con muchísima dificultad». Antes de saber cómo, tal vez sea necesario definir contra qué. ¿Qué es, en resumidas cuentas «lo peor»? y sobre todo, ¿es posible combatirlo?
Tengo un amigo que siempre comenta que ante la recurrente pregunta de «¿qué hacer?», cabría responder: «de momento, y para empezar, podríamos dejar de hacernos esa pregunta». En el artículo «Combatir lo peor», vengo a decir que no sirve de nada protestar por el mal gobierno o la mala administración de lo común si, a continuación, acabamos alzando al poder a nuevos administradores y dirigentes. La estructura queda así intacta, y el proceso por el que cualquier dirigente acaba defendiendo un pequeño número de grandes intereses se mantiene. El problema reside en la delegación y el eterno regreso de la política representativa (partidaria) frente a la democracia directa. Eso que llamo «lo peor», puede adoptar múltiples formas, pero básicamente es la pérdida de libertad y de autonomía, como individuos y como comunidades, lo que tengo en mente. Es el proceso de modernización industrial y capitalista el que ha ido degenerando en una forma de opresión que tiende al totalitarismo, y lo hace bajo múltiples aspectos, por lo que también nos ofrece múltiples frentes donde combatirlo. Desde el ámbito de la cultura, a las libertades políticas (recordemos que la «ley mordaza» sigue vigente), pasando por la destrucción de las formas de vida que no necesitan de un Estado, y que adoptan formas de organización de democracia directa. Hay múltiples ejemplos históricos y contemporáneos de personas que se organizan de ese modo, y que responden afirmativamente, con su práctica diaria, a la pregunta de si es posible combatir lo peor.
 
 
– Esta situación política actual de la que hablas, el clima que se respira, encuentra una respuesta muy viva en «Partidos y contrapartidas». Posiblemente escueza a muchos, pero es una reflexión necesaria. Este artículo, y algunos otros que aparecen en Piloto automático, están apunto de cumplir dos años. Visto lo visto, su vigencia es abrumadora. Imaginamos que eres consciente de lo válidos que siguen siendo tus artículos ahora, pero ¿supiste en su momento que tendrían el mismo, o incluso más peso a estas alturas? ¿Crees que se debe a lo que dices en «Enseñanzas de la Peste Negra en Europa» acerca de que las transformaciones sociales necesitan siglos, milenios, para ser perceptibles?
Sí, es posible que a algunas personas les resulte chocante que ante el ascenso de nuevos partidos políticos que supuestamente representan una alternativa, haga una crítica a la «política de siempre» vestida con otro atuendo. Pero la mía no es una reflexión tan original, sinceramente. Si artículos como «Partidos y contrapartidas» tienen vigencia hoy no se debe tanto a un mérito mío como, en este caso concreto, al genio de una mujer llamada Simone Weil, que realizó la misma crítica a los partidos políticos en los años 30 del siglo pasado. Si hay algún acierto por mi parte, quizá tan sólo sea haber aplicado la lúcida mirada de Weil al contexto actual. Hace dos años era previsible la institucionalización de ciertos movimientos sociales como el de los indignados y el cierre de filas en torno a una candidatura política, hoy ya es una realidad que, pese a que obtenga mejores o peores resultados electorales, ya ha encontrado en sus mismas bases bastantes argumentos críticos frente a una espectacular deriva electoralista.
En «Enseñanzas sobre la Peste Negra en Europa» señalo algo de esto, sí. 
Especialmente cuando apunto a que el advenimiento de una crisis que parece estructural (porque afecta al conjunto de la sociedad) siempre se da sobre unas formas de regulación social previas, que hacen que determinadas instituciones sociales, unas determinadas formas de dominación, funcionen mejor cuanto peor es la situación general. El ejemplo histórico de la Peste Negra es un recurso que utilizo para decir que aquella «crisis» tuvo consecuencias importantísimas para el desarrollo posterior de una sociedad de clases, pero que en transformaciones de este tipo sus protagonistas a menudo no pueden ver el alcance de las mismas.

– Ya que mencionas a Simone Weil en tu respuesta y aparecen en tu libro varios autores de referencia como Mumford o Camus y otros referentes más literarios, queríamos hablar de la influencia que tiene la literatura sobre ti. Muchos de tus artículos se rigen por un modelo expositivo a partir de una metáfora o un ejemplo que, como una fábula, te lleva a la conexión con el tema sobre el que verdaderamente incides. ¿Cuánto hay de ética y cuánto de estética en esta forma de construir tu discurso?
La literatura es para mí la influencia más importante. Mis primeras lecturas literarias fueron la motivación para ir construyendo mi pregunta por el mundo y mi lugar en él, y trato de no perder de vista esa capacidad que han tenido muchos autores de conformar una visión de la vida que puede lograr que nuestra interrogación se extienda a todas las facetas de nuestra existencia, tanto individual como colectiva. Lograr aunar una visión estética con una toma de posición ética frente a la sociedad me parece que ha sido el logro de unos cuantos autores y autoras con los que me siento en deuda perpetua. Ciertamente Simone Weil, Mumford o Camus, pero también Orwell o Thoreau o William Morris, tienen esa capacidad de conmovernos y, al mismo tiempo, hacernos pensar.
 
En Piloto automático están muy presentes estas influencias. Partir de lo cotidiano, de un suceso o un objeto (como por ejemplo el alambre de espino) para construir una metáfora del mundo, es una manera de apelar a nuestra integridad, es decir volver a unir, a integrar, aquello que nunca debió separarse. Hay, por eso, algunos ensayos que están dedicados precisamente a la relación entre la literatura y la vida, y otros que, como decís, se acercan a lo que podría ser una fábula o una viñeta. En ese terreno intermedio entre el conocimiento histórico y social, y la pregunta estética de la literatura (que es el terreno del ensayo), es donde más cómodo me encuentro.